I¿Fiebre urbana? Actualmente, las áreas verdes representan menos del 30% del DF, y sus 99 barrancas son uno de sus principales activos medioambientales. Conservadas en su mayor parte por ser de difícil acceso y poco atractivas para la urbanización, se convirtieron en importantes reservas ecológicas. Generalmente, un cauce de agua las recorre y cumplen distintas funciones: recarga del acuífero, generación de oxígeno y hábitat de ecosistemas enteros. La temperatura promedio del DF ha aumentado siete veces más que el promedio mundial por la deforestación, y es momento de preguntarse si podemos darnos el lujo de perder nuestras barrancas. II. ¿Protegidas o abandonadas? Las barrancas son de las últimas reservas territoriales, por lo que sufren invasiones de asentamientos irregulares, pero también de zonas residenciales colindantes que las cercan y convierten en jardines particulares. En ambos casos se corren graves riesgos por deslaves e inundaciones. Según la Procuraduría Ambiental y de Ordenamiento Territorial, hay 12 mil viviendas en las barrancas del DF. Aunque al menos nueve autoridades de los tres niveles de gobierno tienen que ver en su cuidado, las barrancas no tienen suficiente protección. La indefinición y traslape de atribuciones dificulta su rescate. Si bien es tarea de las delegaciones verificar el cumplimiento de las disposiciones ambientales, la Seduvi fija los usos de suelo y la CNA tiene atribuciones en los cauces de agua. III. ¿Podemos salvarlas? La barranca de Tecamachalco es un caso representativo. Se encuentra en los límites del Edomex y el DF, y forma parte del territorio de dos municipios y dos delegaciones. Sufre invasiones de gente de escasos recursos pero también de grandes casas. Tiene basureros clandestinos y un cauce de aguas residuales que termina en una presa azolvada. Su rescate requiere de cuantiosos recursos y de la coordinación de cuatro gobiernos locales, dos estatales y varias dependencias federales. La barranca de Barrilaco es un ejemplo de que podemos salvarlas. Presenta invasiones “residenciales” y aguas negras, pero por ser relativamente pequeña yencuentrarse totalmente en Miguel Hidalgo, se ha podido comenzar —no sin dificultades— su limpieza y saneamiento. Es cuestión de voluntad. Contacto: gabrielacuevasbarron@hotmail.com |