Por eso, quisiera comentar con usted el día de hoy en qué situación nos encontramos ahora y lo que podemos estimar hacia delante. Esto, para dejar por un rato el seguimiento de la crisis y entrar, en la próximas colaboraciones, en un tema diferente. Empecemos recordando que el origen de la crisis es el exceso de gasto de los estadounidenses (y los europeos), que se tradujo en una caída de su ahorro y crecimiento de su deuda. Vivieron de prestado, digamos, y ahora tienen que pagar y no tienen con qué. Es muy parecido a lo que hicimos nosotros en los primeros años 90, que nos llevó al año de pago, 1995, que nos costó mucho. Pero ahora esto pasa no en un país mediano, sino en los más grandes del mundo. La crisis que vemos ahora inicia el 15 de septiembre, cuando el banco de inversión Lehman Brothers se declara en quiebra al no conseguir apoyo del gobierno de Estados Unidos. Pero resultó que Lehman tenía papeles en todas partes del mundo, y al quebrar muchas instituciones perdieron dinero. Al hacerse evidente esta pérdida, y al quedar en duda la solvencia de otros bancos de inversión, todo mundo quiso convertir sus papeles en algo más seguro, y sobrevino el pánico. Ayudó mucho a este pánico la irresponsable decisión del Congreso de EU de rechazar un paquete de ayuda, que era insuficiente en ese momento, porque expandió el problema de crédito a todo el sistema. Así, el mes de octubre quedará como uno de los peores en la historia de los mercados financieros, con grandes caídas en las bolsas, quiebras, paquetes de rescate, y una incertidumbre monumental, que se traduce, no lo dudo, en la mayor volatilidad de la historia. Pero para este momento ya hay una base de solución más o menos clara. Siguiendo el paquete de rescate del primer ministro británico Gordon Brown, se trabaja ahora en tres grandes líneas: limpiar créditos malos, apoyar la liquidez y restaurar el flujo de crédito. No es nada sencillo, y esta etapa no ha acabado, sino apenas iniciado. Hoy los paquetes de rescate ya están alcanzando un nivel más creíble. Gran Bretaña dedicará 830 mil millones de dólares a estas tres líneas, y algo parecido hará Alemania. Estados Unidos tendrá que utilizar entre 2 y 2.5 billones (de los nuestros, trillones de ellos). Es decir, entre 3 y 3.5 veces el paquete tan llevado y traído. Aclaro que al menos dos terceras partes de estos rescates no es dinero regalado al sistema financiero, sino préstamos a tasas de interés importantes, que producirán ganancias para los gobiernos, pero que al mismo tiempo salvan la situación actual. Será clave en este proceso la elección de Estados Unidos y lo que anuncie el presidente electo en los primeros días. Me parece que seguirán la lógica de Inglaterra y Alemania, y eso permitirá que el sistema financiero se estabilice. Muy en el fondo, pero ya estará estable. Una vez logrado esto, que debería ser claro para mediados de noviembre (sobre todo alrededor de la cumbre del 15 de ese mes), habrá que intentar una recuperación del consumo en los países ricos. No va a estar sencillo, porque los datos indican que los consumidores están muy preocupados, deprimidos, y no quieren comprar. Habrá que utilizar herramientas de demanda (regalar dinero, pues), para que recuperen la confianza y compren. En cualquier caso, los niveles de endeudamiento son tan elevados (de los consumidores y del gobierno) que no es posible incrementar el consumo de manera muy acelerada. Así, yo esperaría que tuviéramos una contracción brusca (que ya inició) pero una recuperación lenta. Me gustaría que fuera de otra manera, pero no encuentro cómo podría lograrse eso con el nivel de endeudamiento actual. En los términos de la recesión no seguirá una V o una U (por la forma de la curva), sino algo más cercano a una L, pero no exactamente. Es decir, no se mantendrá deprimido el consumo de manera permanente, pero crecerá con lentitud. Conforme se estabilicen los mercados, en estos primeros días de noviembre, seguramente veremos cómo el petróleo, los granos y el resto de materias primas recupera valor. No llegarán a los precios del verano, pero sí van a crecer. Lo mismo le pasará al peso. Así que si quiere usted saber si ya se está ordenando el asunto, siga el tipo de cambio y el precio del petróleo. Si quiere más exactitud, busque la tasa LIBOR, que debe regresar a niveles de 3%, o un poco menor, en el próximo mes. |