“No se suscribirán contratos de exploración y producción que contemplen el otorgamiento de bloques en áreas exclusivas”. Tal es el texto que el Movimiento Nacional en Defensa del Petróleo, a través de los senadores del PRD, PT y Convergencia, proponía añadir al artículo 60 de la nueva Ley de Pemex, pero el inconmovible rechazo de los del PAN y el PRI fue la razón esgrimida para activar la resistencia civil pacífica de las huestes de López Obrador. Es cierto que ninguno de los siete dictámenes que conforman la reforma petrolera aprobada ayer por el Senado contiene explícitamente la autorización de otorgar contratos de exclusividad por bloques o áreas de territorio. Pero si bien eso no está permitido tampoco está prohibido, y el asunto no es menor, tiene fondo. Existen yacimientos como el de Chicontepec, en aguas someras de las costas de Veracruz, que son como muchos charcos. Esa característica geológica obliga a entregar el contrato a una sola empresa. De hecho así se hizo por razones de costos y eficiencia. Imagínese que los contratos se entregaran charco por charco. Pero ese no es el caso de Cantarell, en la Sonda de Campeche, donde el yacimiento es una especie de gran laguna en la que es posible y factible otorgar contratos pozo por pozo a diversas empresas. De manera que existen antecedentes del otorgamiento de contratos exclusivos por bloque o área de territorio que, al no estar prohibidos, podrían convertirse en práctica común y no excepcional por razones geológicas. La coartada perfecta para entregar verdaderos monopolios, una especie de Telmex marino. La inamovible negativa de los senadores del PAN y el PRI a explicitar la citada prohibición, incluso con la salvedad de las razones geológicas aludidas, levantó suspicacias de no pocos. “Hace pensar que el Golfo de México lo quieren cuadricular para repartirlo entre transnacionales”, reclamaba el senador del PRD Pablo Gómez minutos antes de que la reforma se aprobara. ¿Estamos ante otra necedad o capricho de López Obrador como con insistencia despotrican muchos? Lo que piense cada quien es muy respetable. Yo en lo personal creo que no. Si los senadores del PRI, del PAN y de un sector del PRD aseguran, con toda razón, que quedaron cerradas las puertas de la privatización, como lo pretendía la iniciativa original de Calderón, ¿por qué no añadir las hoy famosas 17 palabras? No faltará quienes digan que después de conceder eso, Obrador pedirá más y más. La misma lógica, se acordará usted, ante aquella demanda de contar voto por voto y casilla por casilla para limpiar la elección de 2006. Pero no se aceptó hacer lo que hubiera acabado con cualquier tipo de suspicacia. Y así nos ha ido. Instantáneas 1. EX GOBERNADORES fueron los protagonistas del jaloneo de ayer entre Senadores en medio del debate sobre la reforma petrolera. Policías federales impidieron durante 20 minutos a Dante Delgado, ex gobernador de Veracruz, entrar al recinto senatorial. Cuando por fin lo logró, fue directo a reclamar al presidente del Senado, el panista Gustavo Madero, a cuya defensa salieron los también azules Felipe González, ex gobernador de Aguascalientes, y Alejandro González Alcocer, ex gobernador de Baja California. Este último respondió con una mentada de madre a la que segundos antes le profirió el convergente Dante. 2. IMPUNIDAD. Ayer se cumplió un año del accidente en la plataforma petrolera Usumacinta, donde murieron 22 trabajadores. Nada han dicho al respecto el director de Pemex, Jesús Reyes Heroles, ni el procurador de Defensa del Ambiente, Patricio Patrón Laviada. ¿Y la comisión encabezada por el Premio Nobel de Química Mario Molina sobre el caso? 3. QUEJA. Vecinos de Paseos de Taxqueña, delegación Coyoacán, denuncian que desde hace casi un mes, Paseo de los Laureles, entre Paseo del Río y Paseo de los Naranjos, está en la más completa oscuridad porque las luminarias no sirven. CLyF dice que es problema de la delegación y ésta no ha hecho caso de la queja. (rrodriguezangular@hotmuail.com) |