Genaro García Luna es un policía y siempre se comporta como tal. Es esa condición la que le valió la invitación del presidente Calderón a ser parte de su gabinete; es ese el argumento con el que el mandatario lo defiende cuando se cuestiona la falta de resultados en su trabajo; es esa la actitud que el secretario siempre mantiene con sus colaboradores y es también, y ahí sí es un problema, el trato que le da a la gente y a los ciudadanos con los que a veces trata. Cuentan que después de la marcha contra la inseguridad del sábado 30 de agosto, el presidente Felipe Calderón se reunió con los convocantes de la movilización ciudadana. Los recibió en Los Pinos el domingo 31 y ahí fueron los dirigentes de organizaciones civiles y algunos ciudadanos independientes que plantearon su proyecto de crear un observatorio ciudadano para que la gente tenga un mecanismo con el cual se pueda vigilar el actuar del gobierno, sus resultados o la falta de ellos y en un momento dado exhibir si hacen o no su trabajo en materia de seguridad. La propuesta en realidad no era nueva. La idea de crear un observatorio ciudadano había surgido desde la marcha de 2004, y había sido desdeñada y luego bloqueada por el gobierno de Vicente Fox. Cuatro años después la propuesta volvía a Los Pinos, y en el encuentro con Calderón se acordó que los representantes de las organizaciones que se agruparon en torno a Iluminemos México se reunirían con los secretarios de Educación, Josefina Vázquez Mota, y de Seguridad Pública, Genaro García Luna. La titular de Educación Pública los recibió unos días después y, cortés y ceremoniosa como es, Vázquez Mota les presentó a los representantes ciudadanos las 10 acciones que ya está instrumentando la dependencia para la prevención, comentaron las coincidencia y ella les anunció la realización de un congreso para la prevención social del delito; el grupo en términos generales salió satisfecho de esa reunión. Pero la sorpresa se la llevaron esos mismos dirigentes unas horas después cuando fueron a ver a Genaro García Luna hasta las oficinas de la SSP federal en avenida Constituyentes. Para empezar, el secretario al recibirlos les dijo que deberían sumarse a la convocatoria que hizo María Elena Morera, que encabeza México Unido; ese, les señaló, era el “conducto” que el gobierno veía viable para mantener la comunicación y el trabajo conjunto con los ciudadanos. Claro que García Luna nos les aclaró al resto de los representantes de la ciudadanía el vínculo tan estrecho que él tiene con México Unido y con Morera. Primero porque María Elena le vive agradecida desde que Genaro, entonces titular de la AFI, organizó y ejecutó el operativo con el que fue rescatado su esposo de un secuestro. La amistad entre ambos se hizo tan estrecha, que unos años después, el secretario invitó al hijo de Morera, Juan Pablo Galindo Morera, a trabajar en su Coordinación de Asesores. Como si la marcha y los cientos de miles de ciudadanos que libremente salieron a protestar aquel sábado no fueran suficiente reflejo del malestar ciudadano, Genaro les preguntó a los representantes que fueron a reunirse con él: “¿Cuánta gente tienen?”, y sin darles tiempo a responder y en un intento de minimizar su representatividad, les soltó que los Panchos Villa también lo han ido a ver y él sabe perfectamente cuánta gente mueven los Panchos Villa. Entonces, “¿Cuánta gente tienen?”, insitía. Una a una, el secretario de Seguridad fue desechando las propuestas de Iluminemos México; cuando varios de los representantes recalcaron la importancia de tener un observatorio ciudadano como existe en otros países, García Luna les dijo algo así como: “Está bien, pero la normatividad es muy compleja y es difícil, hay un planteamiento que ya se analiza en el Congreso”; es decir, a la insistencia de los ciudadanos, el funcionario respondió con sólo palabras, nada de compromisos, no le interesaba el tema. No es la primera vez que a García Luna lo señalan como indolente ante los reclamos y las propuestas ciudadanos. Algunos de los dirigentes de la marcha contra la inseguridad de 2004 afirman que fue precisamente el hoy secretario de Seguridad Pública quien, desde su cargo como director de la AFI en el sexenio de Fox, se dedicó a obstaculizar la creación del observatorio ciudadano, aun cuando tuvo instrucciones precisas del presidente para impulsar su creación y apoyar su funcionamiento. Genaro ya pasó por el Cisen, por la AFI y ahora por la SSP. Novato no es en el tema de seguridad, por más que algunos crean que no ha dado los resultados que el momento de crisis que vive el país requiere. Pero se ve que en todos estos años, su experiencia como policía ha marcado también su visión, porque desprecia y desdeña las iniciativas y los reclamos de los ciudadanos. Pero ahí sigue. |