Ayer en la tarde me llegó un correo electrónico de una amiga. Su hija estudia en el Centro de Estudios en Ciencias de la Comunicación, el CECC, pues. Fue alumna, todo el semestre pasado, de Miguel Ángel Ortiz Toriello, hijo y supuesto cómplice de Sergio Humberto Ortiz Juárez, señalado como presunto líder de la banda de La Flor. Está aterrada. Miguel Ángel siempre fue un excelente profesor, atento, profesional. Fue un excelente estudiante y estuvo becado al 100% por la Universidad Anáhuac. Todas sus alumnas, me confía, estaban casi enamoradas de él. A ella misma le constan los grandes avances que vio en su hija en la clase de comunicación oral. Me hace llegar también una carta de otra de sus estudiantes, Daniela Garavito. Ella escribe su descreimiento. Asegura que cuando se lo encontraba en antros, la cuidaba a ella y a sus amigas. Esta madre está aterrada por todas las posibilidades. La cito: “Si es verdad que su familia estuvo involucrada, y que él mismo es secuestrador, es un horror. Me preocupan nuestros hijos: ¿en quién van a confiar si este era uno de sus mejores profesores? Si no es verdad, también me da terror: ¿tanto son capaces de inventar y destruirle la vida a una familia?”. Supongo que, sin estar tan involucrados, todos tenemos las mismas dudas, ¿no cree? La burra no era arisca. Tenemos dudas porque al testimonio de la familia se suman otras, como éstas. También por el pasado de acusaciones falsas no sólo en el DF —como el caso de Guillermo Zayas—, sino a nivel nacional. Dos botones que recuerdo a botepronto: Othón Cortés. Y claro, La Paca y El Encanto. También porque sí está muy raro esto de Lorena González Hernández. Genaro García Luna confirma que sí era una afi cuando su subsecretario, su mano derecha, lo negó. Una “destacada” policía que vejaba plagiarios, por cierto. Ahora dice Miguel Mancera que también la PGR está investigando y que tienen más datos. La cosa es: ¿con qué confianza y con qué datos le creemos a quién? Paola Rojas hizo el ejercicio en la radio y me intrigó. Decidí verlo con mis propios ojos y entré a Metros Cúbicos, ese portal que se presume como el que más oferta inmobiliaria tiene. ¿En serio me alcanzaría con 10 mil pesos rentar una casa en Jardines de la Montaña, la cantidad que la familia de Sergio Humberto Ortiz Juárez dice que paga? La búsqueda arroja 15 casas. Por la más cara piden 7 mil 500, y por la más barata, tan sólo 4 mil. Saco un promedio de las 15: una casa ahí se renta en 4 mil 220… ¡dólares!, no pesos. Correos de México… te llega. Ese es el lema del relanzamiento del servicio postal, que hace unos días encabezó el presidente Calderón. Mmm. Yo que él me hubiera esperado para relanzar la institución. Al enviar cartas a beneficiados de programas federales con pretexto de su informe de gobierno, nada más se balconeó la “eficiencia” del relanzado Correos de México. Tengo en mis manos una de las 60 millones de cartas con costo aproximado de 240 millones de pesos (dicen senadores del PRI) que mandó el Presidente. No tiene fecha, pero sí está personalizada. Llegó el miércoles pasado, el día 10. Está dirigida a un burócrata y se refiere a los beneficios de la reforma al ISSSTE. A ver: si por ley Calderón tiene permiso de mandar estas cartas y promocionar su figura (su foto está a todo color) cinco días después del informe, supongamos que la puso en el correo a más tardar el 5 de septiembre y entonces… ¡tardó cinco días en llegar! ¿No se presume que ahora el servicio local de la institución recién dejada por Purificación Carpinteyro, ahora flamante subse de Comunicaciones, tarda tres días? Deberían cambiar el eslogan: Correos de México… te llega tarde. Luis Walton, candidato a presidente municipal de Acapulco por Convergencia, mejoró la apuesta de campaña de Enrique Peña Nieto. Él no firmó ante notario sus compromisos de campaña. Prefirió, para empezar, aplicarse la prueba “Confianza para el desarrollo”, que no es otra cosa que someterse al polígrafo. Mañana llegan simpatizantes de AMLO al Zócalo capitalino. Apartarán su lugar para el Grito. Lástima, una gran parte de esta zona ya está delimitada por vallas metálicas colocadas por la PFP. Mejor imagen de la división del país, imposible. . |