De este gran estudio, la prensa sólo ha retomado un dato: México es el país de la OCDE que menos gasta en educación, medido en dólares por estudiante. Mientras que el promedio de la OCDE gasta 8 mil 553 dólares anuales por cada alumno, en México gastamos poco menos de 2 mil 300. Como nos encanta tirarnos al piso y sufrir, el dato es muy bueno, porque confirma que somos un país miserable. Pero si en lugar de autoflagelarnos leyéramos completo el documento, encontraríamos, 200 páginas después, que en realidad México es el país de la OCDE que mayor esfuerzo hace por la educación. Mientras que el promedio de los países de esa organización destinan 13% del gasto público a la educación, nosotros gastamos en ella 23%, y somos el país que más invierte en esta actividad. La OCDE es el grupo de países más ricos del mundo. Fuera de Europa, estamos sólo los tres países de Norteamérica, Australia y Nueva Zelanda, y Japón y Corea. El resto, los otros 23 países, son todos europeos, y todos del centro y occidente de ese continente. Es decir, son todos ricos. Los ingresos por habitante en esos países les permiten gastar esos 8 mil dólares al año sin que eso signifique un esfuerzo mayor. Además, sus gobiernos suelen tener mucho más dinero para invertir que el nuestro. No olvidemos que el gobierno con menor financiamiento de la OCDE es el nuestro. O dicho de otra manera, somos el país con menor recaudación de impuestos en ese grupo… Ah, y en todo el mundo. El esfuerzo que México realiza en educación es verdaderamente importante. La misma OCDE reconoce, en ese mismo documento que reportó la prensa sin revisarlo, que nuestro país es el que paga más salario a sus profesores, en comparación con el ingreso promedio de los habitantes. Un dato que ya conocíamos, y aquí mismo le habíamos comentado. Pero además somos uno de los países que más ha hecho por mejorar en los últimos 10 años. El tercero, de hecho, en crecimiento en la inversión medida en términos del PIB. De invertir 5.6% del PIB en educación en 1995, ahora le ponemos 6.5%. El promedio de la OCDE, por cierto, es de 6% solamente, así que también en esto somos de los primeros. Para que tenga usted todavía más información: resulta que en educación superior estamos muy por encima de lo que la OCDE invierte. En México le dedicamos 57% del PIB por habitante a este nivel educativo, frente a 40%, que es el promedio de la OCDE. El problema de la educación en México, lo hemos dicho y lo repetiremos tantas veces como sea necesario, no es de dinero. Sin duda que si podemos invertir más, será mejor, pero no es ése el elemento fundamental para dar un salto cualitativo en este renglón. Nuestro problema ya lo aceptamos, creo, y lo estamos midiendo. Sabemos que dos terceras partes de los alumnos de secundaria salen de ese nivel incapacitados para la vida, y sabemos que eso ocurre porque los profesores, en la misma proporción, están incapacitados para su trabajo. El cómo resolver esto es también algo muy sencillo de definir, pero muy complicado de hacer. Es necesario que poco más de 250 mil profesores de secundaria (dos terceras partes del total) sean sustituidos por otros, o sean capacitados a fondo. Y algo similar hay que hacer con 300 mil profesores de primaria (poco menos de la mitad). Si usted conoce a medio millón de personas calificadas para dar clases en primaria y secundaria, pues es cosa de empezar a sustituir a los profesores que no están sirviendo. Se dirá que esto es imposible, por el sindicato, pero no es tan claro que así sea. Sin duda el SNTE intentará defender sus privilegios lo más posible, como lo haría cualquiera. Pero observe usted quiénes son los que se oponen a los exámenes a profesores y los concursos de oposición. No es el grupo dominante del SNTE, sino la oposición interna, los supuestamente democráticos, la Coordinadora, y otros grupos de la misma calidad. No nos estemos dando golpes con nuestro propio látigo: México está haciendo un gran esfuerzo en educación, pero es necesario que la sociedad actúe ya, directamente, para que podamos resolver el problema. No es cosa de más dinero, sino de más atención por parte de los padres, para presionar más a los profesores ineptos. Eso sí serviría. |