No es para menos, puesto que es uno de los más importantes ingresos de divisas que tenemos, y que va directamente a las familias de los migrantes. En julio pasado mandaron 2 mil 15 millones de dólares, en lugar de los 2 mil 165 millones de julio de 2007. Considerando los siete meses del año de los que tenemos cifras, la caída no es tan grande. Entre enero y julio de 2008 los migrantes han enviado a sus familias poco más de 13 mil 600 millones de dólares, frente a poco más de 14 mil que habían enviado en esos mismos meses en el año pasado. Son 400 millones de dólares de diferencia, sobre los 14 mil mencionados, una caída de 2.9% anual. Es decir que, a pesar de que -7% suena muy fuerte, no parece que debamos tener una preocupación exagerada alrededor del flujo de remesas. Por un lado, en julio de 2007 las remesas tuvieron un crecimiento importante, de forma que la caída de este julio no debe sobreestimarse. Por otro lado, la caída en el crecimiento de las remesas lleva ya muchos meses, y no parece que vaya a profundizarse mucho más en los próximos meses. Es decir que podemos esperar que las remesas estén alrededor de los 23 mil millones de dólares para este 2008, que es menos que lo que enviaron los migrantes en 2006 y 2007, pero no mucho menos. Entre 2006 y 2007 alcanzamos el techo en las remesas, superando los 23 mil millones de dólares en cada uno de esos años, después de una burbuja de crecimiento muy importante. En el año 2000 los migrantes enviaron 6 mil 500 millones de dólares, para poner en perspectiva lo que significa lo que hoy mandan. A partir de 2001 el crecimiento fue muy elevado, promediando más de 20% anual por los siguientes cuatro años, a pesar de la recesión que vivió Estados Unidos al inicio de ese periodo. Sin embargo, entre 2006 y 2007 no hubo prácticamente crecimiento en los envíos, y ahora hay una pequeña caída. Sin duda, esto tiene que ver con el comportamiento de la economía vecina, y también con la mayor presión que hay ahora sobre los migrantes, de forma que no podemos esperar que para 2009 haya mayores cambios en las remesas. Esto es importante para México por dos razones. Una es que se trata de un ingreso de dólares que ayuda a balancear la cuenta corriente, que como sabemos está en un proceso de deterioro gracias a que se nos acaba el petróleo e importamos mucha gasolina. Pero el impacto más relevante es que las remesas llegan directamente a las familias de quienes se fueron a trabajar a Estados Unidos, mejorando su nivel de vida sin intermediación de ningún gobierno. De hecho, las remesas han sido muy importantes para mejorar la situación de muchos miles de familias en los últimos años. Si este flujo deja de crecer, como ahora ocurre, esto significa que no hay más familias que estén mejorando su nivel de vida. O incluso puede ocurrir que muchas de ellas estén recortando ahora sus compras, porque el peso fuerte también les impacta a ellos: les dan menos pesos por sus dólares. Así, aunque las remesas no son un asunto de política pública, porque el gobierno no interviene en ellas, ni puede fomentar o reducir los flujos, sí tienen un impacto relevante para el país, y por lo mismo deben ser vigiladas atentamente por el gobierno. Aunque no parece que pueda haber un impacto nacional por lo que ocurre con las remesas, sí puede darse un impacto en ciertas regiones del país. Menos envíos, con un peso más fuerte, con precios más elevados, reduciría seriamente el nivel de vida de las familias, y eso no es una buena cosa. Sin embargo, de manera agregada lo que podemos concluir es que si bien el flujo de remesas ya no crece, tampoco ha ocurrido una caída dramática, y no hay razones para preocuparse en exceso. Más grave, visto de manera agregada, es el asunto del deterioro comercial que ya hemos comentado, y específicamente el que ocurre alrededor del petróleo y sus derivados. No se le da el mismo espacio como noticia, pero la caída en el precio del petróleo en las últimas semanas puede ser verdaderamente importante para México. Porque las gasolinas no necesariamente van a replicar esta reducción en el precio, como no replicaron el ascenso en la misma proporción, de forma que un menor precio del crudo no mejora nuestra situación. Ya en esta semana la mezcla mexicana se ha vendido en menos de 100 dólares por barril, que sigue siendo mucho dinero, pero es bastante menos que los 122 de julio. Veinte por ciento menos ingresos, pues, a lo que hay que sumar la menor producción. No nos dejemos distraer por otras cosas: el petróleo es lo importante en este momento. |