Dos días antes de la marcha blanca contra la inseguridad y el secuestro, los políticos se comenzaron a colgar de esta movilización social. Los organizadores, principalmente Iluminemos México, repitieron hasta el cansancio que no quieren una expresión con tintes partidistas ni políticos. Pero la clase política no entiende de estas cosas. Dos ejemplos: la profesora Elba Esther Gordillo giró instrucciones a todas las secciones del sindicato magisterial para que los profesores salgan a las calles para apoyar las manifestaciones del sábado. Con su camiseta de la ODCA, el ex dirigente panista Manuel Espino respaldó el movimiento: “Esta organización considera que las manifestaciones libres de los ciudadanos son una expresión democrática que los gobiernos deben atender sin menosprecio ni regateo alguno”. ¡Faltaba más!Un grupo de importantes hombres de negocios e industriales de todo el país preparó un documento con iniciativas para tratar de combatir con mayor eficacia al crimen organizado, ese mal que asola a la nación. Nos informan que muchos de ellos mantienen una excelente relación con el empresario Alejandro Martí, que recientemente sufrió la pérdida de su hijo Fernando, caso que ha conmovido a la sociedad. El texto contiene medidas para el endurecimiento penal a los secuestradores, la pertinencia de reactivar la pena de muerte y de castigar con toda severidad a los policías, militares y servidores públicos que se unan al crimen organizado. Es de caballeros corregir los errores y disculparse por los agravios. El panista Gustavo Madero, ahora presidente de la Mesa Directiva del Senado, giró instrucciones para que el senador Humberto Aguilar Coronado conserve el mismo escaño, el mismo lugar en el salón de plenos de Xicoténcatl. Don Gustavo dejó sin efectos un oficio, redactado por uno de sus colaboradores, para mandar a otro lugar a don Humberto, aliado de Santiago Creel. Ahora, estarán todos juntos y agarrados de la mano. El equipaje de la perredista Ruth Zavaleta está listo. Todos los enseres fueron empaquetados. Tiene todo arreglado para dejar la oficina de la presidencia de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, que entregará la próxima semana al priísta César Duarte. Pero ella, a quien se le conoce como “la señora presidenta”, no tendrá que hacer un viaje muy largo por San Lázaro. Sus maletas se moverán algunos metros, porque doña Ruth seguirá en la Mesa Directiva, ahora como vicepresidenta. |