Entre 2003 y 2005 promedió poco más de 2 millones de barriles cada día, y su máximo, en diciembre de 2003, fue de 2.14 millones diarios. Es decir que hoy está ya debajo de la mitad de aquellos días, y cayendo muy rápido. En el último año, la caída mensual supera los 45 mil barriles, y esta columna estima que caerá al menos 30 mil cada mes hasta fin de año, cuando producirá 776 mil barriles al día. Para septiembre de 2009, es decir dentro de un año, este manto apenas logrará superar el medio millón de barriles, 518 mil, según la estimación. Y este manto es prácticamente todo Cantarell. Toda la zona que así se llama produjo en julio 974 mil barriles. Nunca había producido menos de un millón de barriles desde mediados de 1990, salvo un par de meses en 1995, por culpa de un par de huracanes (Opal y Roxanne). Pero ahora la caída no es producto del mal tiempo, sino del final del yacimiento. Toda esta zona producirá, para fin de año, 820 mil barriles, y para septiembre de 2009, 560 mil barriles cada día. El problema con la caída de producción de Cantarell, como usted sabe, es que no hay con qué compensarlo. En los últimos meses, Ku-Maloob-Zaap había venido creciendo a buen ritmo, pero como no es un yacimiento tan grande, su producción apenas alcanza 700 mil barriles al día. Pero el incremento es muy importante, porque hace un año estaba en 500 mil. Como sea, este manto parece estancado. Los últimos tres meses se ha mantenido alrededor de 740 mil barriles, y ya no se mueve. Suponiendo que pueda crecer un poco más para fin de año, la producción total de nuestro país alcanzará en diciembre 2.6 millones de barriles, y para septiembre de 2009, un poco más de 2.3 millones. No se ve tan mal, porque siguen siendo millones, pero si nos acordamos que el consumo interno del país es de cerca de 1.4 millones, pues lo que queda disponible para exportar se reduce mucho. Entre 2003 y 2005, tres años completos, exportábamos casi 1.85 millones de barriles. En 2006, la exportación ya no llegó a 1.8 mbd, y en 2007 a 1.7 mbd. Perdíamos cosa de 100 mil barriles cada año. Pero en este 2009 no parece que podamos alcanzar siquiera 1.4 millones. Nos quedamos apenas arriba de esta cifra entre enero y julio, y en lo que resta del año lo más probable es que caiga. Para diciembre, una estimación razonable es que podamos exportar 1.2 millones de barriles, y para septiembre del año próximo, 900 mil. Hasta ahora, el incremento en el precio nos ha permitido que, a pesar de que las exportaciones son menores, los ingresos sean más altos. Pero no parece que el precio pueda seguir creciendo al ritmo actual, porque eso implicaría terminar este año con la mezcla mexicana en 150 dólares por barril (más o menos 180 para el WTI), y para septiembre del año próximo 250 dólares por barril nuestro, o prácticamente 300 dólares en el crudo de referencia. Ni Hugo Chávez en sus más locos sueños ha pensado en esos precios. Lo más razonable es que el precio se mantenga en los niveles actuales, entre 100 y 120 dólares por barril del crudo de referencia, es decir entre 90 y 110 para nosotros. Permítame hacer la cuenta con 105 dólares por barril de mezcla mexicana, lo que implica que para diciembre de este año las exportaciones petroleras serán de 4 mil 600 millones de dólares (incluyendo petrolíferos), y para septiembre del próximo año serán de 3 mil 600 millones. Note usted que no son poca cosa. Aunque estaremos vendiendo menos de un millón de barriles diarios, los ingresos por exportaciones serán mayores que lo que obtuvimos en cualquier momento de los años 90, por ejemplo. Pero al mismo tiempo estaremos importando combustibles como no lo hacíamos antes. Como no lo hicimos nunca. Para este diciembre, las importaciones totales de combustibles sumarán 2 mil 750 millones de dólares, y para septiembre del año próximo poco más de 2 mil 500. Esto porque en diciembre importamos más combustible. En cualquier caso, el superávit petrolero dentro de un año será de sólo mil 100 millones de dólares al mes. Y eso sí es una cantidad muy baja, que ya no podrá compensar el déficit que tenemos en el resto del comercio. Ése es el problema urgente que tenemos. Cantarell se acaba, no hay cómo reemplazarlo, y el deterioro de la balanza comercial de combustibles implica que el gran déficit del resto del comercio (35 mil millones de dólares al año) tendrá que financiarse de otra forma. Cómo exactamente hagamos esto no tiene importancia. Pero si no lo hacemos, dentro de un año empezaremos a sufrir, y bastante. |