Y usted recuerda que esos años fueron preámbulo de graves crisis económicas, sin duda. Para ser justos, hay que mencionar que el julio que más cercano queda al actual, después de los que ya mencionamos, es el de 1998, al que no siguió ningún problema económico importante. Sin embargo, en esta ocasión lo que resulta un poco sorprendente es que las exportaciones petroleras alcanzaron un nuevo máximo histórico: 6 mil 39 millones de dólares. Esta columna había dicho que esto no pasaría, que el máximo sería el de junio, y que a partir de ese mes empezaríamos a tener menos ingresos por exportación de petróleo. Pero no fue así; resulta que en julio todavía alcanzamos un pequeño incremento en el precio (de 114 a 122 dólares por barril), de forma que aunque la cantidad exportada sigue cayendo, el total de ingresos no es malo. Por exportación de crudo alcanzamos 5 mil 75 millones de dólares, también un máximo histórico. Pero además tuvimos otro máximo, un poco inesperado, en la exportación de otros productos del petróleo. Esta parte adicional de las exportaciones petroleras, a las que poco caso se les hace, en esta ocasión llegaron a 964 millones de dólares, que es mucho. Este renglón rara vez supera los 500 millones, e incluso con los precios actuales, no había llegado a los 800. Pero ahora casi llega a mil millones, y qué bueno, porque al sumar con los poco más de 5 mil de crudo, pues alcanzó a dejar el déficit en, nada más, los mil 80 millones que le comentaba. No se ha publicado aún el dato de importaciones de combustibles, que debe estar alrededor de los 2 mil 500 millones de dólares. Suponiendo eso, las importaciones que no tienen que ver con estos combustibles sumaron 24 mil millones de dólares, mientras que las exportaciones no petroleras alcanzaron 21 mil 600 millones. Un déficit de 2 mil 400 millones para julio en el comercio no petrolero. Esto no es nada extraño, tenemos un faltante muy importante en nuestro comercio, si no contamos con el colchón del petróleo. En los últimos 12 meses (de agosto a julio), el déficit comercial sin petróleo alcanza 35 mil millones de dólares. Lleva así cuatro meses, y muy probablemente se mantenga en ese nivel hasta fines de año, cuando llegará a los 36 mil millones. Pero como este 2008 es el año del petróleo, alcanzaremos a compensar gran parte de ese faltante con las exportaciones de crudo. Ya no exportamos, como en 2003 o 2004, 1.8 millones de barriles diarios, sino apenas un poco más de 1.4 mbd. Pero en lugar de venderlo a los 25 o 30 dólares que se vendía en aquellos años, en este 2008 lo hemos colocado a casi 100 dólares. Por ello, en lugar de obtener 11 mil 300 millones, como en 2004, ahora los ingresos han sido de casi 30 mil millones de dólares. Todo esto, en los primeros siete meses del año. Pero también hemos pasado de importar 3 mil 700 millones de combustibles entre enero y julio de 2004, a prácticamente 16 mil millones para esos mismos meses, pero del año actual. Y aquí es donde está el problema. Mientras que los ingresos por petróleo se han multiplicado por casi tres veces, las importaciones de combustibles han crecido más de cuatro. Dicho de otra manera, el colchón que nos da el petróleo se reduce, porque las exportaciones crecen menos que las importaciones. El asunto se complica más cuando vemos que la tendencia de las exportaciones es a la baja, mientras que las importaciones crecen. Uno pensaría que, como las exportaciones nos dan más ingresos, están creciendo, pero no es así. Es un efecto del muy alto precio que, por cierto, desapareció en este agosto. En lugar de los 122 dólares por barril que promedió la mezcla mexicana en julio, o los 114 de junio, en este agosto vamos por 108 dólares. Con el volumen de exportación actual, los ingresos para agosto serán entre 500 y 700 millones de dólares inferiores a los que tuvimos en julio. Afortunadamente, agosto suele ser un mes de crecimiento de las exportaciones no petroleras, y eso puede evitar una nueva cifra preocupante. Claro que no sabemos si el impacto del peso fuerte pueda modificar esto. En cualquier caso, la tendencia sigue siendo la misma: el petróleo deja de ser colchón del comercio exterior, y el déficit no petrolero, de 35 mil millones de dólares anuales, amenaza con subir a la superficie. Y eso no va a ser bueno. |