El recientemente inaugurado Turibús nocturno —rutas antreras: Condesa-Polanco y San Ángel-San Jerónimo— no tendrá que hacer parada en ningún alcoholímetro, con todo y que lo patrocine una marca de ron que presume que “va con todo”. Los concesionarios juran que no dejarán que nadie beba a bordo, ni que cause desmanes que “intranquilicen” los barrios por donde pasarán los vehículos panorámicos. Más allá de los detalles de operación resulta curioso que sea la dependencia encargada del Turismo y no la de Transportes, la que promueva un sistema de movilidad urbana que, a todas luces, resultaba urgente en la urbe. Eso sí, la “alternativa” no invita a excederse en las celebraciones, toda vez que el costo del pasaje será de 180 pesos; cantidad que desde luego deja al noctámbulo típico en calidad de turista oriental en su tierra: mirando y saludando, nomás. Por ahora, el único ejemplo democrático, digamos, nos llega desde la vecina entidad mexiquense Noctámbulos que conocen bien la ruta antrera: Valle Dorado-Satélite-Reforma, han utilizado alguna vez el “C. Izcalli 123-Chapultepec”, un singular camión de pasajeros el cual, circulando sobre las laterales de Periférico Norte, ofrece interválos de 40 minutos y durante toda la noche por un pasaje que fluctúa entre módicos cinco y 12 pesos. Es el “Ebriobús”: único transporte metropolitano cuyos concesionarios sí se preocupan por aquellos jóvenes y adultos que en horas de la madrugada requieren ir y venir de bares, discotecas y otros espacios nocturnos. Inclusive —dice un adolescente que sorprende al padre por su conocimiento del tema— “muchos chof´s son muy buena onda: les puedes pedir que te despierten al llegar a tu destino y así ya no te pasas de largo, a menos que de veras estés muy borracho”. No cabe duda que la ciudad de México sigue estando en deuda con sus noctámbulos al no ofrecer un transporte público, el cual opere a deshoras, aún después de incontables planes, anuncios o “ambiciosos” proyectos en la materia, todos ellos fallidos. Hoy, el Metro sigue cerrando a la medianoche, el Metrobús “nocturno” quedó en falsa promesa, la mayoría de los micros desaparecen a la una o dos, quedando la noche para el reinado de los taxis (pirata, “seguros” o no). Todo ello, en beneficio del inefable automóvil particular —artefacto que, ya sabe usted, tiene en el alcohol (ron, tequila o lo que usted quiera agregarle) a su peor aliado, con un equivalente al 50% de los accidentes de tránsito. almicarsalazar@yahoo.com |