Hemos quedado tristes y desilusionados con la pobreza de los resultados tricoloresEn México se gasta más en campañas políticas, que en todos los deportes El cambio deportivo no puede limitarse a más dinero, sino una planeación profunda El taekwando, con los oros de Memo Pérez y María del Rosario Espinoza, y clavados, con el bronce de Paola y Tatiana, definitivamente, las mujeres han sacado gloriosamente la cara por México y están por superar el total de medallas ganadas por el boxeo, con 12, el que desgraciadamente tiene 20 años de no ganar una sola. Lamentablemente hemos quedado tristes y desilusionados con la pobreza de los resultados de la mayoría de nuestros atletas, y aun cuando hicieron todo lo que pudieron, de ninguna manera se les puede culpar. El basquetbolista gigante chino dijo que era natural las medallas ganadas por su país (hasta este momento: 49 de oro, 19 de plata y 28 de bronce, para un total de 96), considerando la superioridad numérica del pueblo chino, con mil 200 millones de habitantes. Pero qué podemos decir los mexicanos con 100 millones de habitantes, cuando fuimos ampliamente superados por países mucho más pequeños y menos prominentes que México, como Jamaica, Bielorrusia, Kazajistán, Noruega, Azerbaiyán, Armenia, entre otros 48 que suman muchas más medallas que México. Ello nos lleva a concluir que no debemos culpar a los atletas, sino a un sistema mexicano que no tiene cultura deportiva (excepto el futbol que fue eliminado), que es indiferente a una preparación óptima, esperando una representación digna para ir a unos Juegos, observando que en México se gasta más en las campañas políticas, que en todos los deportes juntos. México debe ya dar un paso hacia a la modernidad social, entendiendo que el pueblo mexicano quiere vencedores, quiere sentirse orgulloso con la participación de los mexicanos en el extranjero, quiere triunfos y competencia al máximo, como la historia nos muestra, la idolatría del pueblo mexicano a un Julio César Chávez, eterno vencedor, quien nos llenó a todos de orgullo y pasión nacional. Tenemos un Presidente de México entregado al esfuerzo en bien de nuestra patria y a un buen número de líderes en la política que unidos, pueden cambiar el rumbo de la historia del deporte mexicano. México necesita un cambio radical en el deporte, si es que no queremos los mexicanos continuar entristeciéndonos, viendo los triunfos en individualidades, que son limitados. El cambio de raíz deportivo no puede limitarse a más dinero, sino que necesita una planeación de un sistema con objetivos programados a unos 20 años. Se requiere ir a la niñez, en donde está el futuro del mundo y de nuestra patria. Sólo el Presidente de México puede hacerlo, mediante la reestructura del sistema educacional, convirtiendo en prioritario el deporte en la primaria, la secundaria y la universidad, que es de donde salen los grandes atletas de los países del primer mundo, que implementan un sistema de selección sobre facultades físicas y mentales para orientar al joven estudiante hacia el deporte, para el que tenga más facultades, contra la práctica común en México, en que los niños salen solamente a pegarle a un balón en un parque cercano, ¡sobre lo que ya basta! Las condiciones sociales de México conducen a la mayoría de los estudiantes a abandonar sus estudios, lo que hace que sólo participe el deporte federado 10% de los atletas, mientras que 90% está distribuido por voluntad propia en la multiplicidad de ligas deportivas independientes que se ayudan ellas mismas, pero que también requieren ingresar al sistema de reestructuración gubernamental nacional. Así que, si queremos seguir igual que siempre, a través de toda nuestra historia deportiva, no podemos protestar sino aceptar que pertenecemos a los niveles más bajos del deporte mundial, pero si queremos subir al primer nivel deportivo, el Presidente de la República Mexicana tiene una gran oportunidad para escribir historia para el futuro del pueblo mexicano. |