El gurú del gatopardismo blanquiazul está de regreso. Acata las directrices delineadas por su discípulo Germán Martínez, regente del PAN: guanajuatizar todo México.Pero, ambicioso que siempre ha sido, pone la mira en Latinoamérica toda. Cual caballero de triste memoria y figura del desencanto, Fox, hacedor de entuertos, inició en Nicaragua la nueva cruzada. Acompañado de su infaltable Martita, abrió fuego contra el presidente Daniel Ortega. Diagnosticó al sandinista “síntomas dictatoriales”. Pero en una batalla de clones, enfrentó el colérico revire de la pareja presidencial local, que a coro le dio una clase de combate declarativo: Fox, sonaron los cañonazos, es un “pelele, manipulador, mentiroso, político fracasado, agente del imperialismo… con un historial de corrupción, mentiras y nexos con el narcotráfico y el crimen organizado”. Chin, ¿pues qué le sabrán al líder espiritual del neopanismo? Guerra a la minifalda
¿Por qué la tibieza? Leyendo los consejos del clero católico y las medidas impuestas en la Universidad Autónoma de Sinaloa, uno entiende por qué corren imparables las agresiones y abusos contra la mujer en México. La Arquidiócesis capitalina sólo sugiere a las mujeres “no usar ropa provocativa, cuidar miradas y gestos, no quedarse sola con un hombre, aunque sea conocido; no permitir familiaridades con amigos o parientes, no admitir pláticas o chistes picantes, y buscar ayuda ante sospechas de una mala intención”. Válgame Dios. Y el ingenuo rector Héctor Melesio Cuén Ojeda únicamente prohíbe a las alumnas de bachillerato sinaloense usar minifaldas, pues “quienes se visten así se convierten en una invitación para ser agredidas o molestadas”. Claustro y academia exhiben sus límites y carencias. Aciertan en el diagnóstico (la víctima es la culpable, y el culpable es víctima de la víctima), pero erran en el remedio. ¡Señores, seamos serios! Para erradicar este tipo de violencia se requieren medidas radicales. He aquí algunos tips extraídos de la sabiduría talibán: Esa provocativa tentación que gusta de la brevedad y del ahorro de tela debe, además, ser obligada a cubrirse de pies a cabeza con burka (para la playa, burkini), no salir, no estudiar ni trabajar fuera de casa, no ser atendida por médico de sexo masculino y tapiar ventanas exteriores para no ser vistas, ni de reojo, por cualquier mirada indiscreta. El síndrome Poncio Pilatos El tema del secuestro, particularmente el caso que costó la vida al menor Fernando Martí, ha desatado una situación de virtual guerra entre las diferentes autoridades, que quisieran evadir su responsabilidad, lavarse las manos y culpar de todo al vecino. El titular del Ejecutivo federal, Felipe Calderón, después de tirar metralla contra la autoridad capitalina, ya hasta se apuntaba para encabezar la marcha contra la impunidad. Marcelo Ebrard, el jefe del GDF, considera que con el ultimátum de México Unido contra la Delincuencia para que se reúna con Calderón y definan acciones y se tomen la foto juntitos, se busca “jalarlo para bajo” y crear la percepción de que la capital es la culpable de que el paisaje nacional se haya pintado de rojo. Y advierte que Calderón no es Beto El Boticario ni él Chen Kai para que con un acto de magia desaparezcan el problema. De la misma manera, Corte y Congreso sostienen ejemplar guerra en el lodo. Los ministros acusan de ineficaces a los legisladores; y éstos les responden con acusaciones de proclividad a la corrupción. |