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México D.F., a 15 de agosto de 2008 | 9:05 AM

Juan María Alponte
México y el mundo
15 de agosto de 2008
Sarkozy y la ONU buscan la paz en Georgia


La ONU de un lado y Sarkozy del otro —en su doble calidad de presidente de Francia y de la Unión Europea, cargo que es por rotación— han impuesto, en Moscú, un alto el fuego. Fantasías.

El Cáucaso o la Transcaucásica es un verdadero laberinto de lenguas, etnias y religiones. Georgia fue anexada en 1801 al Imperio Ruso. Es una región estratégica porque su puerto, Porti, en el mar Negro, es esencial para los transportes de petróleo del Caspio. La URSS mantuvo las fronteras nacionales de los zares y aplastó, deportó y fue implacable con los separatismos.

Con Gorbachov se produjo la masacre del 9 de abril de 1989. Para los georgianos revivía el 21 de febrero de 1921 cuando Georgia fue anexada a la URSS y, también, el 27 de agosto de 1924 cuando un movimiento georgiano independentista fue aplastado en la sangre. Chechenia, destruida y aniquilada es otra de las regiones del Cáucaso en perpetua resistencia a los zares y los soviets.

Para Gorbachov el 9 de septiembre de 1989 fue un drama. Un georgiano eminente (Stalin como Beria eran georgianos) Chevardnadze, era, en ese momento, su ministro de Relaciones Exteriores. La región, como otras, sufrió, bajo Stalin deportaciones masivas de sus pueblos. No se resolvió la cuestión. Ahora, Rusia ha aprovechado que regiones separatistas, apoyadas por Moscú, como Osetia del Sur o la República Abkhasia le hayan proporcionado la ocasión de intervenir. Desentrañar esa “montaña de lenguas” es obra, hoy, imposible. Gorbachov, que tenía de Rusia “la historia oficial” y no su historia crítica no encontró la salida. En la primera Conferencia de las Nacionalidades una serie de repúblicas soviéticas, incluidas Georgia y Ucrania, le reclamaron la independencia como en 1917. Inmerso sólo en la “historia oficial” reaccionó con una frase paradójica para el liquidador de la URSS: “Sólo hay el pueblo soviético unido”, “edinyi sovetskii narod”. Vivió lo contrario.

Tampoco tuvo en cuenta la herencia de la Conferencia de Yalta. La “historia oficial” es siempre la historia de una clase dominante que impone una visión mítica. En efecto, en Yalta (febrero de 1945) Churchill señaló a Stalin que Inglaterra había entrado, en 1939, en la guerra por la invasión nazi de Polonia y, en Yalta, toda la Europa del Este, liberada por el Ejército soviético, fue convertida, sin más, en Repúblicas Populares. El gobierno polaco en el exilio —Londres— no fue reconocido y se impuso un gobierno comunista. El dilema fue inmenso. Exigir la creación de sociedades libres significaba la guerra con la URSS. Nadie podía auspiciarlo. Churchill le dijo a Stalin: “¿Y las fronteras?”. “Las fronteras son la Línea Curzon”. Argulló Churchill: “Pero esas fronteras del Este las impuso Hitler”. No se atrevió a decirle que las fronteras de Polonia, en 1939, fueron impuestas por Hitler y Stalin que habían firmado, el 23 de agosto de 1939, el Tratado de No Agresión, que fue el primer paso para el reparto del Este europeo. Stalin le contestó: “Eran y son fronteras realistas”. La Ucrania polaca se traspasó a la Ucrania rusa (nunca se ha modificado ese hecho) y, después de la guerra, se concedieron a Polonia, como compensación, territorios alemanes evacuados por cientos de miles de personas.

De la misma manera no hubo solución —Chechenia lo prueba— para la Transcaucásica después de Gorbachov. Putin ha impuesto las fronteras zaristas y soviéticas. De ahí su permanente choque con las nuevas repúblicas. Por el otro lado, aunque los ex países socialistas se han integrado en la Unión Europea, Bush ha proyectado una política de contención a Putin planteando que los ex países socialistas, incluida Georgia, se integran en la OTAN, lo cual, para Putin, es una amenaza. Lecturas de una historia legendaria que, en principio, ha convertido el Cáucaso en el Medio Oriente. La historia, sin descifrar, es una tragedia.

  Acerca del autor
email:juan.alponte@eluniversal.com.mx alponte@prodigy.net.mx

Profesor titular de la FCPyS de la UNAM, escritor y periodista. Ha colaborado en periódicos y revistas nacionales e internacionales. Ha escrito 37 libros, entre los que destacan Retrato de una Familia Babélica; las biografías de Colón y Lenin; Historias en la Tierra y Los Liberadores de la Conciencia.

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