Y, como siempre pasa, cuando hay ganancias ni quien se fije, pero cuando hay pérdidas, rápidamente nos damos cuenta, y buscamos algún culpable. Pero, insisto, no hay que preocuparse de más. Cuando se buscan rendimientos más elevados, siempre tenemos que arriesgar un poco, y eso significa que habrá momentos en que en lugar de ganancias tengamos pérdidas. Si nuestro horizonte de inversión es de largo plazo, no hay problema serio. Pero si queremos movernos rápidamente, entonces sí hay problema. En el caso de la Afore esto no debe ser problema, porque no se puede sacar dinero sino hasta que se retira uno. Y la Siefore que corresponde a quienes tienen más de 56 años es la menos riesgosa de todas. Así, no debería uno perder dinero si está por dejar de trabajar. Reitero que si usted no está asignado a la Siefore que le corresponde por su edad, debe quejarse en su Afore, o en su caso en la Comisión Nacional del Sistema del Ahorro para el Retiro (Consar). Ahora bien, quienes estamos en la Siefore que nos corresponde, y somos menores de 56 años, seguramente vimos pérdidas en el reporte del primer semestre. Puede ocurrir que algunos piensen en cambiarse de Afore, o en solicitar su movimiento a una Siefore menos riesgosa. Sin embargo, le recomendaría que no decida de prisa. Si uno se cambia de inversión cuando está perdiendo, lo que hace es aceptar que ha perdido, y eso no suele ser buena idea. Véalo de esta manera: si usted compra acciones de una empresa, se está haciendo socio de ella. Si compró las acciones en 25 pesos, y poco después valen 20, usted ha perdido 20% de su inversión (cinco de los 25 pesos de cada acción). Si en ese momento vende, pues ya perdió ese dinero. Sin embargo, si espera, la acción puede regresar a los 25 pesos, o incluso llegar a 30, y entonces usted ha ganado dinero. La decisión de comprar o vender acciones no tiene que ver con lo que gana o pierde usted en un cierto momento del tiempo, sino con las posibilidades que tiene la empresa de ser exitosa. Si la empresa de la que usted compró su acción es sólida, y está creciendo, tarde o temprano valdrá más, y usted habrá ganado dinero. Y eso es lo que hacen las Siefores: invierten en acciones de empresas que son sólidas y crecen, y en el mediano plazo, esas acciones valdrán más y usted habrá ganado. Sin embargo, las empresas no siempre funcionan igual, y por momentos las cosas se pueden complicar. Ahí tiene usted lo que ha pasado con la Bolsa de Valores en este año. Para julio, la pérdida anual promedio era de 10%. Dicho de otra manera, en promedio las empresas mexicanas valen hoy 10% menos que hace un año. Y esto es así porque han subido las tasas de interés, Estados Unidos tiene problemas, el peso se ha encarecido, y frente a un panorama incierto, las empresas pierden valor. Pero cuando la situación internacional sea más estable, estas mismas empresas estarán vendiendo, y la expectativa será de crecimiento, de forma que recuperarán lo perdido e incluso valdrán más, y usted habrá ganado dinero. Pero no a todos les gusta ver cómo sus ahorros suben y bajan con el comportamiento de la economía. Menos aún cuando ese ahorro es el que servirá para medio garantizar una vejez tranquila. Por eso es muy mala suerte que la ampliación de las Siefores, en marzo pasado, haya coincidido con un periodo difícil en las finanzas. Pero si este cambio se hubiese hecho hace dos años, cuando los rendimientos de la Bolsa eran inmensos, tampoco nos habríamos dado cuenta, sino hasta ahora, que hay pérdidas. Porque, como le decía al principio, cuando uno gana, ni se fija. Finalmente, más allá de recomendarle que verifique bien que está en la Siefore que debe, y de sugerirle que compruebe que su Afore le convence (en términos de rendimientos, comisiones y servicio, como dice la canción del anuncio), no hay mucho más que hacer. No existe posibilidad de tener rendimientos elevados si no es arriesgando, y los portafolios que tienen la Siefores parecen bastante razonables, para cada grupo de edad. Ocasionalmente, como ocurrió ahora, tendrán pérdidas, pero más frecuentemente tendrán ganancias, y serán mayores que las que tenían hasta antes de la ampliación de marzo. Poco a poco, vamos a tener que aprender más de finanzas. No sólo para no espantarnos con las Afores, sino para complementar ese ahorro con inversiones propias. Porque, como ya varias veces lo hemos platicado, lo que ahorramos en el sistema de Afores no es suficiente para vivir tranquilo en la vejez. Hay que ahorrar por nuestra parte. Y ese ahorro, como el de las Afores, también tendrá que tener riesgo si queremos que nos dé rendimientos aceptables. |