Aviso Oportuno inmuebles | empleos | vehículos | varios
Buscar en: EL UNIVERSAL
El Universal
Columnas
México D.F., a 19 de agosto de 2008 | 12:36 PM

Lydia Cacho
Plan B
28 de julio de 2008
Las drogas, tus hij@s

En la radio una voz masculina, emotiva y entusiasta nos asegura que la guerra contra el narco va estupendamente bien

Mantener satanizado el debate sobre legalizar las drogas impide evidenciar quiénes se enriquecen en realidad con ellas

En la radio una voz masculina, emotiva y entusiasta nos asegura que la guerra contra el narco va estupendamente bien. Anuncia que nuestros hijos ya han dejado de consumirlas, porque las autoridades consignaron cargamentos de drogas. El cómo llegó el gobierno a la poco científica conclusión de que consignar unas toneladas de droga significa que nuestros hijos ya no consumen es un misterio digno del nuevo Batman.

La guerra tiene sus dificultades, no es preventiva sino simplemente útil para medir fuerzas y mantener un equilibrio entre el crimen organizado y el Estado. Hoy la droga está en todas partes, es cien veces más fácil toparte con un dealer de coca o metanfetaminas que con una biblioteca, un centro de prevención de adicciones o con una secundaria pública. La mayoría de las personas que han probada cocaína y tachas piensa que son tan buenas como un trago de alcohol. Afuera de las escuelas, en los tendajones, con telepizza, un gramo de cocaína cuesta 300 pesos, y de él salen 10 o 15 líneas (una noche completa disfrutando el estado de alerta). Las metanfetaminas son otra historia; sus vendedores son jóvenes; no las perciben como drogas, sino como “alivianes”. Alexa y sus amigas de 19 y 20 años me llevaron a un rave en Cancún. Argumentan que los raves son pacíficos espacios de convivencia. No beben alcohol, sino agua, se divierten y bailan a ritmo tecno. Las tachas les permiten “sentir la música en el alma”. La gente joven que consume drogas tiene argumentos que hay que escuchar, no silenciar, estemos o no de acuerdo, porque en ellos sustentan su persistencia en trivializar el consumo.

La madre de Alexa toma Tafil antes de dormir y Prozac al levantarse. Su padre, por dolores crónicos de espalda, diario toma dos pastillas de Dolac. Todos los adultos en el entorno de Alexa beben al menos tres veces a la semana. Ella critica los estragos del alcohol y no comprende porqué no se legalizan las drogas. Quitarles a muchos la fascinación de lo prohibido cambiaría las cosas, aseguran las jóvenes.

El problema no es el alcohol en sí mismo, sino la manera en que se maneja. Lo mismo aplica para las drogas, aseguran. Tomar una metanfetamina no se diferencia en nada a tomarme dos caballitos de tequila, pero a mí, asegura otra joven, no me gusta sentirme fuera de control por el tequila. “Mi padre, los viernes se va en su yate a beber güisqui con sus cuates y llega súper jarra. Yo nunca he quedado tan mal como él por fumar un poco de mota, no hago daño, sólo me río con mis amigos”. El problema, dicen mis interlocutoras, es la hipocresía del sistema. Las drogas están en todas partes y más baratas que nunca. Algo están haciendo mal, dicen: esta guerra sólo ha arrojado muertos.

Las personalidades adictivas buscarán de todo, prohibido o no. Educar a la gente para manejar ese tipo de personalidad es fundamental. Mantener oculto y satanizado el debate sobre legalización de las drogas impide también evidenciar quiénes se enriquecen en realidad con su venta y qué motivos ulteriores tiene esta sangrienta guerra, en términos de control social. El discurso moral y del miedo a las drogas no impacta a la juventud. Hay quienes beben alcohol para divertirse y quienes sin él no soportan la vida. El uso de las drogas legales e ilegales responde a los mismos paradigmas. Un debate abierto podría evidenciar porqué y para qué cada vez más jóvenes consumen drogas.

  Acerca del autor

www.lydiacacho.net

Mi nombre es Lydia Cacho Ribeiro, nací en 1963 en el Distrito Federal. Soy periodista y escritora. Desde hace 21 años vivo en Cancún desde donde me he dedicado a reportear y analizar temas de derechos humanos y política. He trabajado durante años en radio y televisión en Quintana Roo. Mis medios favoritos son la radio y la prensa escrita, ambos nos abren la posibilidad de interactuar con la opinión pública.

Durante años supe que escribir y opinar no bastaba, así que decidí participar con un grupo de mujeres en la creación de una Asociación Civil. Después de 15 años de trabajo informal en el 2000 abrimos el Centro Integral de Atención a las Mujeres, CIAM Cancún, A.C. Es un centro especializado de atención a mujeres, niños y niñas víctimas de violencia doméstica y sexual.

Libros publicados: “Los demonios del edén: el poder detrás de la pornografía infantil”, “Muérdele el Corazón”, “Esta Boca es Mía”, “Memorias de una infamia”.

Premios:Premio estatal de periodismo 2000. Don Sergio Méndez Arceo Premio Nacional de Derechos Humanos. Ginetta Sagan award de Amnistía Internacional. International Women Media Foundation Courage Award 2007. OXFAM Human Rights Award.

Columnas anteriores
Mis hijos y tus hijas
14 de julio de 2008
La fórmula para la infelicidad
07 de julio de 2008
Se rentan mujeres
30 de junio de 2008
El valor de la corrupción
23 de junio de 2008
Eres mi héroe, papá
16 de junio de 2008
Buscador
Autor:
Columna:
Autor Editorial:
 
DIRECTORIO | CONTÁCTANOS | CÓDIGO DE ÉTICA | PUBLICIDAD | AVISO LEGAL | MAPA DEL SITIO | HISTORIA
EL GRÁFICO | MINUTO X MINUTO | EL MUNDO | MÉXICO | ESTADOS | DF | FINANZAS | SOCIEDAD | PYMES | DEPORTES | ESPECTÁCULOS | CULTURA | ESTILOS | CIENCIA | COMPUTACIÓN | MENÚ | AUTOPISTAS | DESTINOS | SALUD | TU DINERO | GUÍA DEL OCIO | DISCUSIÓN | MULTIMEDIA | VIDEOS © 2000 - 2008
Todos los derechos reservados. El Universal Compañía Periodística Nacional. De no existir previa autorización, queda expresamente prohibida la publicación, retransmisión, edición y cualquier otro uso de los contenidos.
EL UNIVERSAL | aviso-oportuno.com.mx | AGENCIA INTERNET | CONEXIÓN TV | CONEXIÓN RADIO | VE FUTBOL | tVa | EL UNIVERSAL EN YOUTUBE | CIRCULO UNIVERSAL