No siempre hay que leer a los clásicos de la política —sí a los clásicos llamados Shakespeare o Cervantes si se piensa en una isla desierta— pero, de vez en vez, son aleccionadores. Han devorado, en sus años de poder, sapos y serpientes. Léase, pues, a Emilio Portes Gil, ex presidente (provisional) de México. Al comentar lo que pasó en la 19 Legislatura nos proporciona las pesadillas de Pemex. Vienen desde lejos (y revelan la NO existencia del Estado de Derecho) y lo dice así: “Después mostré al Presidente el documento en que un diputado, hermano del Secretario de Industria, Comercio y Trabajo, licenciado don Rafael Zurbarán Capmany, pedía a una Compañía Petrolera la suma de 150 mil oro nacional por el arreglo de este negocio”. (Del libro Polémicas, página 49 donde se cuenta, en detalle, el escándalo de aquel día y, calmado, paso páginas sin prisa). Llegado a la página 176 leo una carta de Portes Gil al ex presidente Lázaro Cárdenas. De ex a ex. La carta está firmada el 9 de enero de 1963. Le hace, Portes Gil al general Cárdenas una larga exhibición de los abusos que se cometen desde el Poder. Por ejemplo: “demagogia e inmoralidad —dice— en la Reforma Agraria”. Al llegar al “petróleo de los mexicanos” —así lo escriben nuestros clásicos— Portes Gil le dice a Cárdenas, después de hacerle relato minucioso de las inmoralidades que se producen, en la Nacional Campesina, con la Reforma Agraria, lo siguiente: “¿Que en Petróleos Mexicanos existen algunos negociantes que se adjudican cuantiosos contratos de obras, que roban descaradamente y que tienen depósitos de dólares en el extranjero? ¿Qué el PRI impuso a gobernadores de dedo en algunos Estados y que todavía subsisten algunas de esas satrapías? Es cierto”. Sigue, como los buenos clásicos: “Es cierto. Pero también lo es que tales errores (es fascinante, me permito intervenir, la introducción de ese vocablo ‘errores’ en el relato) pueden y deben remediarse a la brevedad posible…”. (Página 183). ¿Qué les parece, a la distancia? La OCDE, en su Estudio Económico sobre México en 2007 (esa Organización realiza, al año, un análisis de cada país miembro) explica la situación de Pemex. “… Entre 1998 y 2005, la empresa generó pérdidas, su deuda se cuadruplicó y, para 2005, los pasivos llegaron a ser 11.52% de las ventas. La ineficiencia operativa y la pesada carga fiscal contribuyeron a la generación de estas pérdidas. Esta situación financiera ha limitado la capacidad de la empresa para invertir en actividades de exploración nueva y producción e incluso el presupuesto de inversión de 14 mil millones de dólares para 2007 podría no bastar para impedir que las reservas y la producción se reduzcan… La producción total de petróleo en México ha ido en declive desde 2004, agudizándose en 2006…”. (Página 72) Mientras tanto, el capitalismo de los compinches se ha transformado en el mayor problema de nuestro tiempo. En efecto, las grandes compañías petroleras han obtenido beneficios impresionantes en 2007 (léase lo que la OCDE dice de Pemex) Exxon Mobil 27 mil millones de euros de ganancias; 18 mil millones de euros para la Shell y 12 mil millones para Total y 65 mil millones (en euros) para Chevron. Ganancias que conforman un inmenso abuso para los consumidores de gasolina tratados como “cipayos”. Añádase que los impuestos de los gobiernos, por litro de gasolina, suponen 26%, en EU; 30% en Canadá; 38% en Japón; 49% en Alemania; 53% en la Italia de Berlusconi; 53% en Francia y 55% en Inglaterra. La “mano invisible” que, según Adam Smith, resuelve las contradicciones del mercado es, hoy, una estafa universal del capitalismo de los compinches. Disfruten del domingo y de la “mano invisible”. |