¡Qué cosa!, pajaritos, como diría el buen Carlos Loret, ¡qué cosa! Mientras el director del Cisen se pelea con los congresistas y éstos se dicen indignados porque se sienten espiados, la verdadera y más grave amenaza para la seguridad nacional, el narcotráfico, sigue haciendo de las suyas. Entre coches-bomba y tomas de rehenes en lugares públicos, el narcoterrorismo se asoma en Sinaloa y otras partes.
¿Y qué hacen el gobierno y el Congreso mientras los narcos escalan en sus niveles de violencia? Pelearse entre ellos, discutir si debe o no irse el director del Cisen, Guillermo Valdez, enfrentarse por cualquier cosa que los afecte en sus intereses de grupo o personales.
Valdez, en vez de dedicarse a dar entrevistas a la radio y la televisión para defenderse de las acusaciones del Congreso, o de invertir su tiempo en entrevistas con periódicos extranjeros donde manda mensajes a medias sobre la infiltración del narco entre congresistas, debiera estar investigando y descifrando qué pasa en Sinaloa y si es verdad, como afirman autoridades de los Estados Unidos, que el cártel de aquel estado está utilizando ya tácticas de terrorismo, similares a las de Al Qaeda, para enfrentar el embate del Ejército y la policía federal.
¿Se imaginan lo que puede ocurrir pajarracos si los capos de la droga en este país, con su inmenso poderío económico y el nivel de armamento que manejan decidieran recurrir a las tácticas del terrorismo para sembrar caos y terror entre la población?
Porque lo sucedido en tierras sinaloenses en los últimos días —ejecuciones de niños, toma de rehenes en un centro comercial, detección de coches-bomba que iban a ser explotados en la vía pública—, es un aviso de lo que puede reproducirse en otros lugares por la guerra contra el narco declarada por el presidente Calderón.
Todas esas escenas de terror han sucedido en medio de operativos militares que mantienen casi en estado de sitio a Culiacán y a varias regiones de Sinaloa. Si eso pueden hacer los narcos con la mayor presencia militar que tenga ahorita cualquier entidad, ¿qué no podrán hacer donde no hay tanta presencia de la autoridad?
Junto a lo que pasa en Sinaloa se reproducen por todo el país escenas y situaciones casi increíbles que hablan de un narco fuera de control, con todo y los operativos del gobierno calderonista. En Oaxaca ayer, miembros de la Marina detectaron y detuvieron en aguas superficiales a un submarino de origen ruso que portaba en su interior cientos de toneladas de droga. El sofisticado aparato navega normalmente en las profundidades, donde difícilmente es detectado, y sólo lo pescaron los de la Armada de México porque salió a la superficie para recargar con aire sus motores.
Y les doy otra estampa: el domingo pasado en el municipio de Chalchihuites, Zacatecas, unas 500 personas presenciaban emocionadas una carrera de caballos, de esas parejeras que se dan en la provincia, cuando un comando armado de unos 30 sujetos, vestidos de negro, con pasamontañas y armas de alto poder, descendieron de unos camiones y sometieron a todos los asistentes a la carrera.
Los sujetos, según reportes periodísticos, eran sicarios de Los Zetas, y tras someter a los parroquianos, los formaron y uno a uno los despojaron de sus pertenencias, llevándose a dos secuestrados. Versiones extraoficiales, pajaritos, dicen que el asalto de Los Zetas y el secuestro tuvo como fondo la negativa de los organizadores de la carrera para pagarles un “impuesto” que exigían los narcotraficantes.
Pero mientras todo eso ocurre, el gobierno calderonista dice que “vamos ganando la guerra contra el narco”, y los del Congreso se rasgan las vestiduras porque se sienten espiados. Bola de ca...njios. Ya pónganse a trabajar.
EL BAÚL DEL DUENDE... Me voy de vacaciones, pajarracos. Sé que no lo merezco, pero la verdad ya no aguanto a la Mafufa con sus quejas de que nunca la saco. Y la verdad es que la bruja ya está agarrando un color mostaza que para qué les cuento. Así que nos encontramos aquí, en el ¿Sabe o no sabe? hasta el martes 30 de julio. ¡Regresaré! Ja, ja, ja… |