I ¿El pasado apostó por el futuro? En 1938 se debatía el lo que sería del petróleo existente en el subsuelo mexicano en circunstancias diametralmente distintas. En principio, el crudo no era propiedad de la nación, ni existía una industria petrolera mexicana, pero sobre todo, en ese momento aún no era claro el potencial que tendría el hidrocarburo. En 1940 , la producción mundial de petróleo era de menos de 7 millones de barriles diarios y el carbón era la principal fuente de energía de la sociedad industrial.
Actualmente, se extraen más de 80 millones de barriles cada día que son insuficientes para satisfacer la demanda mundial. En 1938, el debate se adelantó a su época. Se apostó por la que sería la energía del futuro.
II. ¿Necesitamos un debate distinto?
El auge del petróleo no será eterno. Los hidrocarburos son la base de la economía mundial, pero ante el aumento desmedido en su precio, el agotamiento de los grandes yacimientos y el calentamiento global, muchos países comienzan a buscar fuentes alternas de energía y no tardarán en encontrarlas.
Es el momento para que México, un país productor, modernice su industria y aproveche los altos precios, pero sobre todo es momento de volver a mirar hacia adelante y replantear la industria energética. Algunos países han comenzado: Brasil ya reformó su industria petrolera y se especializó en la producción de etanol, un combustible más limpio y barato. Hoy un tercio del etanol del mundo se produce en Brasil. Por otro lado, China apuesta al hidrógeno como un combustible con cero emisiones contaminantes y cuenta con un sistema de autobuses impulsados por este medio.
III. ¿Podemos volver a mirar al futuro?
La transición hacia otras fuentes de energía no será inmediata, pero sí inevitable. Conforme los precios del petróleo aumenten y mejore la tecnología para obtener energía del sol, el viento o la materia orgánica, éstas serán cada vez más atractivas.
A diferencia de lo ocurrido en 1938, el debate hoy en día ha olvidado por completo la idea de una industria sustentable a largo plazo. No sólo hemos quedado rezagados en materia de investigación, sino que perdemos un tiempo valioso en discusiones anacrónicas. Está en juego el bienestar de todos, no la conveniencia política de unos. Al final, quien llegue a ser presidente en 2012 necesitará un Pemex sustentable y políticas energéticas de vanguardia.
Contacto: gabrielacuevasbarron@hotmail.com
|