Cual candidato a la Presidencia de la República, Germán Martínez inició a ritmo de banda y tambora los preparativos para la campaña electoral de 2009. ¿Recuerda usted aquella canción del cantante grupero Valentín Elizalde Cómo me duele? Pues en el evento masivo del PAN, ayer, la banda Huizache estrenó una nueva versión del tema, que dice: “Ayyyyyyyy, Germán Martínez, Germán Martínez, Germán Martínez sí que sabe trabajar. Por eso todos lo conocemos como una especie de Acción Nacional, porque sabe trabajar, porque siempre por el PAN y por su gente del PAN. Ayyyyyyyyyy, Germán Martínez, Germán Martínez, Germán Martínez sí que sabe trabajar. Germán trabaja por Acción Nacional...” Sólo aplíquele la tonadita de la famosa canción del desaparecido Gallo de Oro. Entre broma y risa desde su natal Morelia, el presidente Felipe Calderón ordenó al secretario de Seguridad Pública federal, Genaro García Luna, enfrentar y acabar con los “malosos” que en muchos casos actúan con impunidad en Michoacán. Calderón aprovechó un enlace vía satélite para pedirle a don Genaro, quien en ese momento encabezaba en Monterrey la Jornada Nacional de Reforestación 2008, que luego de que termine la plantación de arbolitos en Nuevo León, “seguirle duro ahora con los malosos acá en mi tierra, porque hace mucha falta”. La alusión le arrancó una risa nerviosa al encargado de la Seguridad Pública del país, la que se notó en la pantalla instalada en el ejido San Nicolás, en Morelia, donde Calderón puso en marcha la jornada Planta un Árbol y sé parte de la Historia. Lo que faltaba en el Instituto Federal Electoral. Nos comentan que ahora a alguien se le olvidó otorgar a Convergencia su ministración mensual correspondiente a julio, la nada miserable cantidad de 17 millones 223 mil pesos. A los gritos que ya comenzaron a sonar en las oficinas de Luis Maldonado, en Convergencia, se sumaron otros en la sede del órgano electoral. Las acusaciones entre el director ejecutivo de Administración, Fernando Santos, y el secretario ejecutivo, Edmundo Jacobo Molina, no se dejaron esperar, pero nadie se hizo responsable de la pifia. Al cabo sólo se trató de una pequeña transferencia de más de 17 millones de pesos. |