Una familia con Alma de Hierro
Pleitos entre hermanos, enamorados no correspondidos, un esposo celoso, un ciego que huye de la lástima y una hermosa joven que desea ponerse implantes de senos para crecer, supuestamente, de forma profesional, son los ingredientes aplicados a la tragicomedia Alma de hierro.
La telenovela que protagonizan Alejandro Camacho, Blanca Guerra y Rafael Inclán ocupa el segundo lugar de teleaudiencia en Televisa, después de Fuego en la sangre. Y por si fuera poco, en el desarrollo de su historia también hay una suegra metiche y un padre de familia homosexual enfermo de cáncer, que hasta hace poco vivía en pleito eterno con su hijo mayor.
La historia es simpática hasta cierto punto, porque uno de los protagonistas, José Antonio Hierro, apodado Hierro por propios y extraños, es dueño de un negocio de carnes frías, o salchichonería, ubicado en un barrio de clase media, lo cual no es convincente y en ocasiones hasta poco creíble.
Hierro es machista, de cultura limitada, brusco y pendenciero en sus relaciones personales. Elena Jiménez está dedicada a su esposo, hijos y hogar, aunque estudió una carrera que no ha ejercido desde hace más de 15 años y en la que le gustaría volver a trabajar, le pone el cuerno sin querer a su marido y de ahí se da cuenta que cometió varios errores en su vida.
El que de plano se salva por su experiencia actoral es nada menos que Rafael Inclán, quien ha dado una cátedra de actuación al mismo Alejandro Camacho y a la propia Blanca Guerra, pues sólo se la pasan peleando en todo lo que va de la historia.
El buen Rafa, con su papel de homosexual, saca a flote el proyecto y con ello demuestra que sigue siendo al igual que su padre, un buen primer actor en una telenovela que ha gustado mucho por su cercanía a la realidad, pues la familia Hierro es de esas de clase media que todos nos podemos encontrar a la vuelta de la esquina.
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