Este fenómeno tiende a manifestarse en aquellas contiendas en las que los candidatos ofrecen opciones políticas divergentes y cambios que pueden ser o no favorables a los negocios. En principio esta regla no se aplica a Estados Unidos, ya que los dos partidos tradicionalmente ofrecen diferentes matices para un modelo económico que no cuestionan. Las diferencias en lo económico son de grado y no de fondo. Los republicanos son partidarios de menores impuestos y una mayor participación privada en lo público. Los demócratas, de un salario mínimo más alto y de mayor gasto público en lo social. En esta ocasión este principio no parece aplicable, ya que para ganar la candidatura demócrata Barak Obama requirió del apoyo de los sindicatos y activistas de su partido, que generalmente se inclinan a la izquierda, y para ello se vio obligado a usar un discurso populista y en casos un tono hostil al sector privado. Esa retórica sumada a los problemas que enfrenta la economía estadounidense y su impacto en las tasas de crecimiento, inflación y desempleo han inducido a destacados empresarios, como el multimillonario Sam Zell, dueño del Chicago Tribute y Los Angeles Times, a señalar públicamente cómo la línea que adopta el candidato Obama y su partido han afectando el entorno económico, provocando desconfianza entre los inversionistas, miedo en los consumidores, volatilidad bursátil y deterioro de los mercados. Tomando en cuenta la coyuntura actual, muy probablemente serán los temas económicos los que predominen durante la contienda electoral en EU. Asimismo, la sombra del proteccionismo y la politización de la polémica sobre la economía y el libre comercio difícilmente permitirán un debate serio sobre el estado actual de las finanzas de ese país y sobre el impacto de sus políticas económicas en el resto del mundo. Para ejemplificar la superficialidad como se presentan esos problemas, vale la pena destacar dos libros que acaban de aparecer. En primer lugar Fleeced (Esquilado), el nuevo libro del controvertido analista político y ex asesor del presidente Clinton, y The Coming China Wars. Ambos están cargados de ideología aislacionista y sus provocadores títulos descubren su contenido. Por fortuna para los electores las diferencias entre los candidatos en el tema económico son claras y ese rasgo puede ayudar a mejorar el confuso debate electoral antes mencionado. McCain considera que para promover el crecimiento y la inversión y con ella el empleo es necesario reducir el gasto público y renovar los recortes de impuestos promovidos por la administración del presidente Bush que vencen en unos años. Además, se ha pronunciado abiertamente a favor del libre comercio y de aprobar a la brevedad posible el acuerdo comercial con Colombia, país que visita esta semana. Obama parece adoptar una postura más cerrada, ya que, al igual que su partido, se opone al citado tratado con Colombia e insiste en la idea de renegociar el TLC con México, sin definir en qué consiste esa renegociación. Asimismo, es partidario de aumentar los impuestos de quienes tienen ingresos brutos de más de 250 mil dólares de 35% a 40% y quiere incrementar el impuesto a los ingresos derivados de ganancias de capital de largo plazo y dividendos de la tasa actual de 15% a 20%-25%. Obama también ha mencionado la posibilidad de aumentar nuevamente el impuesto a las herencias. Los detalles de sus propuestas no se han difundido y falta definir qué contribuciones al seguro social se exceptúan y cuál es el nivel de la llamada Alternativa Mínima de Impuestos (AMT); por lo tanto, no queda claro en qué medida se verían menoscabados los ingresos de la clase media de ganar las elecciones y de ser implementadas sus ideas. Poco se sabe del impacto que en los votantes tuvo la promesa del anterior y derrotado candidato demócrata John Kerry de aumentar impuestos a quienes ganan más de 200 mil dólares. Aun así, algunos simpatizantes de Obama consideran que para poder ganar las elecciones será necesario moderar su propuesta económica y fiscal y tener presente la experiencia del senador demócrata Christopher Dodd, quien menciona cómo desde muy temprano en su carrera aprendió que buena parte de la clase media estadounidense resiente que se perjudique a los ricos; ya están convencidos que algún día ellos llegarán a serlo. IIDick Morris y Eileen McGann. “Fleeced: How Barack Obama, Media Mockery of Terrorist Threats, Liberals Who Want to Kill Talk Radio, the Do-Nothing Congress, Companies ... Are Scamming Us... and What to Do About It”. Harper. Junio 2008 IIPeter Navarro. “The Coming China Wars: Where They Will Be Fought and How They Can Be Won”. FTPress, 2008 |