Cuerpos adolescentes tendidos en la banqueta. Un casi niño. Sin su camisa. “Adriana no te duermas”. Los gritos. Atrapados. Una tardeada. Llegaron por ellos. 200 adultos al acecho. Sin intención de dañar. Claro. “Representantes del orden público”. El gerente detuvo la música. Les hizo saber del operativo. Tantos eran menores de edad. Quizá sin permiso. Ya era suficiente para temblar. Los muchachos salían, los subían a un camión. No previeron suficientes para transportarlos. “Las autoridades” decidieron bloquearles la salida. Los encerraron. Como a delincuentes de alta peligrosidad. Para que no se les fuera ni uno solo. Obediencia debida. Supongo que de esa “meticulosidad” dependía el “éxito” del operativo. La única “meticulosidad” que se permitieron. Como si nadie supiera que el encierro y la vivencia de estar atrapado en una multitud, son dos de los más drásticos detonadores de pánico para los seres humanos. Dice Proceso que, además, les apagaron la luz. La muerte llegó. “Las autoridades” la convocaron. Los videos en EL UNIVERSAL son insoportables. Las fotos. Los jóvenes aterrados luchando por salir. Policías inmóviles. Mirando. ¿Qué es un operativo? ¿Cuáles son sus límites? ¿Cuál es la diferencia —si bloquean la entrada— entre un operativo y una cacería? Entre un joven que quizá infringe la ley y una presa. Robots en uniforme. Obediencia debida. Afirma Álvarez Icaza que en los operativos en “zonas de altos ingresos el contraste no puede ser mayor”. (Proceso) La policía encerró a sus pares de clase. Como antes. Como siempre. Una parte de “la autoridad” —sociópatas empoderados— humillaba a las/los adolescentes desnudas/os. ¿Quiénes son policías? ¿Cómo los contratan? ¿Cuántas entrevistas tienen antes de ser aceptados? ¿Quién se las hace? ¿Pasan por exámenes sicológicos? ¿Qué les enseñan? ¿Alguna de esas adolescentes bailó en el zócalo con Ebrard? ¿Cuáles son los contenidos reales de ese vals clasista y oscuro del que habla Álvarez Icaza? Ebrard tiene que responder: “Lo que sucedió corresponde a un patrón generalizado de las corporaciones policiacas de la ciudad”, “Violencia institucionalizada contra los jóvenes”, “Criminalización de la pobreza”. Por la dignidad de las víctimas. Por sus vidas que ya no son. Por respeto al dolor de sus familias. Por el futuro. Esperamos. Una respuesta. Ante la intolerable inhumanidad del “error”. |