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México D.F., a 3 de julio de 2008 | 9:05 AM

Juan María Alponte
México y el mundo
03 de julio de 2008
El petróleo de Irak entra en el juego


Ha llegado la hora pública del petróleo de Irak. Su jefe de gobierno, Nuri al-Malik, ha anunciado la apertura a la inversión extranjera, de seis yacimientos. Está en su derecho, pero no hay que olvidar en qué circunstancias se encuentra Irak y, a la vez, la escalada de precios internacionales. El juego es, a la vez, brutal y aleccionador.

Recuérdese, en principio, que Inglaterra anticipó la era del petróleo. En 1911, Winston Churchill tenía 37 años. Iba a ser el representante de una clase política profesional. En ese año fue nombrado Lord del Almirantazgo. Inmediatamente definió el proyecto: una revolución, el tránsito del carbón al petróleo.

Churchill había pasado su infancia en el castillo familiar de Blenheim (verdaderamente impresionante la inmensa morada de los duques de Marlborough que se levanta cerca de Oxford), y su adolescencia, en la Academia Militar de Sandhurst donde, por cierto, se le atragantó el latín que era tan obligatorio como las matemáticas. Cuando se hizo cargo de la Marina Británica pensó, antes que nada, en una revolución tecnológica —no en disfrutar del poder como un arribista— y la hizo… El petróleo estaba en el Medio Oriente. Cierto.

La proposición era supernovedosa; la mantuvo. Además Inglaterra preparaba en las universidades, desde años antes, una generación de arqueólogos y antropólogos que pasaban sus vacaciones en el Medio Oriente, fluidos en árabe. Uno de ellos haría famoso su seudónimo: Lawrence de Arabia. Crearon una red de relaciones, de alto nivel, en el Medio Oriente (incluido Irán) y cuando estalló la Primera Guerra Mundial en 1914 y el imperio turco se unió a Alemania y Austria contra Francia e Inglaterra, en Londres gritaron de júbilo. El imperio otomano heredero del islam árabe, era el poder dominante en la región. Se ofreció a las autoridades de La Meca que, si apoyaban las tropas inglesas contra las turcas, se crearía una “nación árabe independiente”. En La Meca se aceptó la oferta y los universitarios y arabistas (prácticamente ningún estadounidense sabía dónde estaba Irak cuando lo invadieron) con Lawrence de Arabia a su cabeza se transformaron en oficiales de inteligencia con sede en El Cairo.

Ese grupo compacto, con amistades en las élites de la región, formaron el enlace militar con las tropas árabes y derrotaron a los turcos… Pero no hubo “nación árabe independiente”. En 1916 Inglaterra y Francia firmaron un documento secreto —Sykes Picot— para repartirse el Medio Oriente. Irak y el golfo Pérsico, con Palestina, quedaron en el área inglesa y Siria y el Líbano en el de Francia. El proyecto de Winston Churchill de revolucionar la Marina pasando del carbón al petróleo fue un hecho. Las compañías anglo-francesas y norteamericanas ocuparon los yacimientos. En 1958, estando yo en Bagdad, cayó la monarquía, sangrientamente, en Irak, pero las compañías sobrevivieron.

En Estados Unidos, previamente a la guerra contra Irak, el Servicio de Inteligencia del Pentágono (página 96 del libro The Price of Loyalty, que es indisociable de las confidencias del ex secretario del Tesoro, Paul O’Neill, a Ron Suskind, su autor) repartió un documento donde se detallaban, en mapas, los yacimientos petroleros iraquíes. Se ofrecía a una serie de compañías, sus características, por si estaban interesadas (segundo párrafo de la página citada) como si los yacimientos fueran ya suyos. Ahora, el gobierno de Nuri al-Malik llega a las mismas conclusiones y abre seis yacimientos. Según el B. P. Statistical Review of World Energy, June 2008 (que acabo de recibir), las reservas probadas de Irak conformaban, al finalizar 2007, 9.3% de las reservas mundiales (1% México), lo que significa 115 mil millones de barriles (138 mil 400 millones Irán y 264 mil 200 millones de Arabia Saudita) o lo que es lo mismo, si Churchill viviese (murió en 1965 sin el cigarro-puro) sonreiría. Otros ya lloran.

  Acerca del autor
email:juan.alponte@eluniversal.com.mx alponte@prodigy.net.mx

Profesor titular de la FCPyS de la UNAM, escritor y periodista. Ha colaborado en periódicos y revistas nacionales e internacionales. Ha escrito 37 libros, entre los que destacan Retrato de una Familia Babélica; las biografías de Colón y Lenin; Historias en la Tierra y Los Liberadores de la Conciencia.

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