Las declaraciones de Calderón, en las que cuestionó el debate petrolero en el Senado, calaron fuerte en el Congreso y especialmente en el PRI, donde los dichos del mandatario terminaron de convencer a los congresistas del viejo partido de que no irán con la iniciativa presidencial. Los priístas aún debaten sobre si presentan una iniciativa propia o le hacen cambios a las iniciativas de Los Pinos; pero lo que sí está decidido es que el PRI no va con la propuesta del Presidente, pero tampoco con los planteamientos radicales del PRD y de Andrés Manuel López Obrador. La tercera vía, como la llaman, es un intento del PRI por conciliar posiciones en el polarizado debate y encontrar el punto medio. Los del tricolor buscarían también, con una iniciativa propia, evitar divisiones y fracturas en sus bancadas y en el partido, donde la oposición al texto presidencial ganó terreno tras el debate. La propuesta, que trabaja un grupo de congresistas, encabezados por Francisco Labastida, incorpora los planteamientos de los expertos priístas en el debate energético y se centra en tres grandes ejes: Reforma interna a Pemex; construcción y operación de refinerías y manejo de ductos; y la exploración de nuevos yacimientos petroleros. En el primer punto, referente al Consejo de Administración de Pemex, el PRI propondrá el nombramiento de cuatro consejeros fijos, con voz y voto, pero sujetos a la Ley de Representantes de los Servidores Públicos. A diferencia de la iniciativa de Calderón que plantea cuatro consejeros totalmente autónomos, los priístas respetan la autonomía, los dotan de mayores facultades, pero los sujetan al marco legal. En el tema de refinerías y ductos, la propuesta del PRI es distinta de la de Calderón. Mientras el Presidente propone asignar a la iniciativa privada la construcción de refinerías y obliga al Estado a firmar contratos rígidos para entregarles cantidades de barriles de petróleo y comprarles a esas empresas su producción, la propuesta del PRI desaparece la inversión privada. Para construir nuevas refinerías y operar las redes de ductos existentes y la construcción de nuevas redes, los priístas propondrán crear “empresas espejo”, de propiedad estatal pero descentralizadas y autónomas en su manejo, y regidas por un marco legal distinto al de Pemex —Ley Federal de Adquisiciones, Ley Federal de Responsabilidades de los Servidores Públicos, etcétera— y mucho más flexible. La misma figura de contratos que la iniciativa presidencial propone darle a la IP se les otorgarían a éstas empresas públicas, y de ese modo no se toca el artículo 27 constitucional, además de que se abre una vía para explorar a futuro cambios en Pemex y en la política energética del país. Para terminar de eliminar cualquier referencia a “privatización”, la operación de ductos y redes de distribución de hidrocarburos operarían en ese mismo esquema de “empresas espejo”, porque la propuesta de Calderón, dicen los expertos del PRI, fomentaría la creación de monopolios privados al comprometer al Estado a que una sola empresa pueda transportar hidrocarburos por las redes concesionadas. Referente a la exploración de nuevos yacimientos, el principal cambio del PRI a la propuesta calderonista es sobre los contratos a empresas privadas para buscar petróleo. El texto presidencial, a juicio de los tricolores, es discrecional en los pagos a compañías privadas, por lo que acotarán el esquema con un cuadro claro y específico que contenga criterios para contratar y pagar a compañías, según la cantidad de petróleo que encuentren y el tamaño de los yacimientos descubiertos. Si encuentran poco, el pago es menor; si es un yacimiento grande, el pago aumenta, y si es algo extraordinario tendrían incluso un pago extra. NOTAS INDISCRETAS… “Sobre aviso no hay engaño”, dicen en el CEN panista para explicar el cese de Santiago Creel. Dos semanas antes, afirman, Germán Martínez le pidió a Creel que él mismo se hiciera a un lado, porque la decisión estaba tomada y le argumentó las quejas de la bancada sobre su actuación. Santiago, señalan las fuentes, ofreció pensarlo y hacerse a un lado. Pasaron más de dos semanas y el ex coordinador comenzó a dar largas al asunto y a rehuir la decisión. Fue entonces, dicen, que el presidente Calderón dio la orden fulminante y pidió hacerlo cuando él saliera del país rumbo a España. “No me importa si no me acompaña al viaje”, dijo el mandatario antes de irse… Paran los dados. Escalera para Carlos Loret de Mola que hoy se integra a las páginas de EL UNIVERSAL, enhorabuena por el periodista y por el diario. sgarciasoto@hotmail.com
salvador.garcia@eluniversal.com.mx
|