|
Cortesía, llave abre puertas
Si quieres que la vaca produzca leche, aliméntala. Si quieres que te la brinde, se cuidadoso al ordeñarla.Si no sigues estos consejos, sólo obtendrás patadas. A veces nos confiamos demasiado en la amabilidad de los demás. Creemos que con una linda sonrisa abrimos las puertas que nos interesan y descuidamos justamente a las personas que las tocaron para anunciar nuestra llegada. Tal vez logres cruzar el marco pero difícilmente conseguirás la llave para salir y regresar cuando quieras. Dos palabras son el pase mágico para ser bienvenidos en cualquier lugar: “por favor” y “gracias”. Sin educación, es imposible pertenecer a un círculo social que amerite respeto. La gente escasa de principios morales, sobrevive a costa de los demás, pisoteando al que se deje utilizar para lograr sus objetivos. En teoría, todo lo que sube, baja; lo liviano es fácil de ascender, lo pesado desciende rápidamente. Hay personas que no soportan la altura, se marean y caen en el camino o mueren aferrados a la cima sin haber tocado base de nuevo. Bajo ninguna circunstancia, ofrezcas lo que ni siquiera está en tu poder. Procura dar algo de ti a los demás, disfruta al recibir lo inesperado, aprende a rechazar lo que te perjudica y no te sientas siempre obligado a corresponder. Bajo estas premisas, te evitarás muchas decepciones y lamentos innecesarios. ¿Qué hacemos para mantener viva una relación familiar, laboral o sentimental? Manifestar nuestro cariño, interés y amor a través de acciones que sean congruentes al paso del tiempo. Dicen que las personas mueren cuando dejamos de pensar en ellas, así como las plantas se marchitan cuando no se riegan. Distingue a las personas que te rodean, ¿quién te quiere por afecto?, ¿quién te busca por interés? y ¿quién se te acerca por conveniencia? Encontrarás que son muy pocos los que sólo buscan tu bienestar y compañía; a estas personas, atesóralas en tu vida. Alimentar el ego de alguien más, adulándolo, es similar a crear un monstruo que tarde o temprano defraudará inocentemente tu confianza y serás víctima de tu propia estrategia; mantener inflada una falsa amistad para obtener algo a cambio. Estamos sujetos a tolerar caprichos ajenos cuando dependemos económicamente de quien los demanda, pero somos libres de ignorar a quien exige atención sólo por sentirse el centro del universo. La prepotencia es un arma eficaz para imponerse cuando no se tiene el tacto, la seguridad y la paciencia para negociar inteligentemente. Nunca es tarde para sanar amistades arruinadas por egoísmo o soberbia. Ser agradecidos y aceptar que cometimos un error, es el principio para recuperar lo que aparentemente está perdido. lahojaenblanco@gmail.com |