|
“Ay, mamá, ¿qué será lo que quiere Elba?”
La verdad, pajarracos, cuando escribí el título de esta columna pensé primero en Barack Obama y su histórica conquista de la candidatura presidencial en los Estados Unidos. Pero no, no voy a hablar del primer afroamericano —para ser políticamente correcto— que será candidato demócrata en la nación más poderosa del mundo. Aunque de quien voy a hablar también es negra, pero no de la piel sino de la conciencia.
Me refiero a mi comadrita Elba Esther Gordillo. ¿Qué busca con su nueva jugada política de formar una alianza maquiavélica con el líder petrolero Carlos Romero Deschamps? Porque ni algunos cercanos suyos, que la conocen bien, entienden claramente la decisión de la maestra de cobijarse en un nuevo frente sindical con amigos de tan dudosa reputación.
Y no es que yo crea que mi comadre es la “madre Teresa” o que no sepa de sus andanzas en la política y en el control caciquil que mantiene en el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, pero si me preguntan quién me parece aún más turbio y desprestigiado en el lodoso mundo de los charros del viejo sindicalismo, no tengo dudas que ese es Deschamps.
Elba, como buena grilla, no da paso sin huarache, y si decidió hacer pública su alianza con el poderoso sindicato petrolero, que después del SNTE es el que más poder y dinero maneja en el país, es porque hizo cálculos precisos. La Mafufa jura que Gordillo se siente debilitada después de la revuelta interna que enfrentó hace poco en el sindicato y, ante el temor de un embate de sus enemigos, busca apoyos y aliados estratégicos.
No anda tan mal la brujita. ¿Se acuerdan que hace menos de un mes, en el Congreso Nacional del SNTE, donde comenzó la sacudida interna, Elba le declaró la guerra al senador Manlio Fabio Beltrones, al que declaró “el enemigo número uno del SNTE”? La maestra sabe, y me lo dijo una vez en una cena en el castillo, que Beltrones es un adversario de cuidado. “Tengo mis diferencias con él, pero reconozco que es un hombre inteligente. Nos tenemos respeto”, decía.
Pero a mi entender, pajarillos, la principal razón por la que dos de los personajes más representativos del sindicalismo corporativo decidieron unir sus fuerzas es porque los dos, tanto Gordillo como Romero Deschamps, saben que en la propuesta de reforma laboral que ya empezó a promover el gobierno de Felipe Calderón ante el Congreso hay elementos y cambios a las leyes laborales del país que podrían abrir la puerta para que sus enemigos desde el Congreso intentaran quitarles privilegios y aprovechar esta reforma para romper con los emporios que ambos han construido en los dos sindicatos más grandes y fuertes del país.
Para responderles directo la pregunta inicial, “ay mamá, ¿qué será lo que quiere Elba?”: So-bre-vivir... Para mí la extraña alianza que huele a azufre puro entre Gordillo y Romero Deschamps se basa, para los dos, en su instinto de supervivencia y en su perverso y afinado olfato, desarrollado en décadas de charrismo sindical y trapecismo político dentro del PRI, que les permite saber que, en este momento, juntos son más fuertes.
De los dos no hay a cuál irle y juntos podrían superar casi la histórica sentencia que 759 años de prisión que hace poco le dictó un juez a Juana Barraza, La Mataviejitas. Nomás que todavía no nace el Presidente que se atreva a enfrentarlos.
EL BAÚL DEL DUENDE… Creánme o no, pero dicen que para ganarse la presidencia del Partido Nueva Alianza, Jorge Kahwagi tuvo que llorarle a Gordillo. “¡Nooooo!”, dijo entre lágrimas el hoy dirigente cuando la maestra le comunicó que no sería presidente del partido. Con Kahwagi llorando en su hombro, Elba volteó a ver a otro político que los acompañaba en un café y le dijo: “¿Qué quieres que haga. No le puedo negar nada”. Así fue como llegó Jorge a la presidencia del Panal. ¿Volverá a llorarle ahora para que no lo corra?... No se pierdan la nueva edición de fin de semana de El Gráfico, que ya circula también sábados y domingos…Me voy pajarracos, pero ¡regresaré! Ja, ja, ja…
duendepregunton@gmail.com |