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    La tarea
Cecilia Rosillo
03 de junio de 2008

Ellos tienen PUNTO G

Llevas ya un buen rato en el juego sexual de las caricias y los besos; desnudos los dos, le has dado una lluvia de besos por todo el cuerpo, que incluye hasta los genitales. Él, por supuesto que está excitadísimo, pero al final de cuentas es una sensación conocida y que ambos saben terminará en un delicioso orgasmo. Esta vez vas más lejos, quieres ayudarle a llegar a uno más intenso y, por eso, empiezas a buscar su punto G. Quizá, por el estado elevado de su excitación o porque también le gusta explorar nuevas sensaciones, no opone resistencia en cómo tu mano busca ese lugar de placer; al final, la recompensa lo vale.

El famoso y por muchos jamás conocido punto G es una zona erógena que permite lograr orgasmos más intensos. En los varones, este lugar no es tan fácil de hallar —o de ir a buscar— pues está en la próstata.

La estimulación de este órgano permite que si hay eyaculación durante el orgasmo, ésta sea más abundante; por ello, es muy recomendable usarlo durante la relación sexual cuando la pareja busca un embarazo. También es la glándula que produce la mayor parte de líquido seminal y al semen le da tanto su sabor, como su olor.

El camino a seguir

La próstata está alrededor de la uretra, en el cuello de la vejiga. Para ir por él hay que usar la mano, pues es el único medio para llegar ya que sólo se puede palpar a través del ano. Tómalo en cuenta.

La mejor posición para encontrarlo es él, tendido de espaldas y con las rodillas flexionadas sobre el pecho, introduce el dedo pulgar en el ano y haz una presión firme contra la pared frontal. Vas a toparte con un cuerpo firme del tamaño de una nuez: cuando lo estimulas da gran excitación sexual.

TIPS

Lo puedes hacer solo o acompañado, pero es la práctica la que da el éxito. Nunca intentes hacérselo a tu pareja sin acordarlo. No a muchos hombres les gusta el tacto anal y preferirían morir antes de encontrar su punto G. Buscarlo y estimularlo es parte del juego sexual, no una exploración médica; hay que hacerlo con cuidado. Si no lo encuentras y tu pareja se comienza a inquietar, inténtalo en otra ocasión. Antes de hacerlo por primera vez, acostumbra a tu pareja a tocar y acariciar su ano. Esta zona no siempre es parte del juego sexual en algunas parejas.

Usa lubricante antes de insertar tu dedo, eso hará más fácil su introducción.

 
 
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