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    Tintero económico
Alejandro Villagómez
28 de mayo de 2008

Enfrentando la crisis alimentaria

Habrá que atender aún aspectos vinculados a la población vulnerable que no califica para los apoyos existentes; el peligroso papel de la intermediación y el fortalecimiento de las medidas que atacan el problema estructural del campo

No cabe duda que podemos estar frente a una de las peores crisis alimentarias que haya vivido la humanidad en los tiempos modernos debido a sus desastrosos efectos sobre un amplio espectro de la población mundial. Ya hemos visto reacciones violentas en algunos de los países más pobres del mundo y puede que aún estemos por ver la fase más cruel y complicada, si es que no se toman las acciones adecuadas por parte de los gobiernos nacionales y los organismos internacionales. Sin embargo, el enemigo más peligroso y al mismo tiempo más difícil de enfrentar es el especulador en los mercados internacionales. Muchos de estos productos son commodities o mercancías comercializadas en los mercados internacionales y sabemos que cuando estamos frente a una escalada de aumentos acelerados de precios en esos mercados, se corre el riesgo de generar burbujas en donde los especuladores juegan un papel fundamental y prácticamente están fuera del control de cualquier autoridad. No hay forma de detenerlos hasta que explota la burbuja, pero para entonces el mal está hecho y los efectos derivados se mantienen por un amplio periodo.

En este marco, el gobierno de México anunció el domingo pasado cuáles serían sus acciones para hacer frente a este grave problema, las cuales se agrupan en tres ejes. El primero contiene medidas tendientes a agilizar el comercio de estos productos, facilitando su importación. Esto permite aumentar la oferta interna y evitar la falta de abasto. Hay que recordar que el aumento de precios internos tendría dos componentes a destacar. Uno como consecuencia de importaciones más caras (altos precios importados) y otro como consecuencia de la falta de suficiente oferta en el mercado interno.

Las medidas adoptadas en este primer eje son positivas atacando este segundo aspecto, ya que una mayor importación ante la falta de autosuficiencia interna permite satisfacer la demanda interna y evitar el aumento de precios por algún desequilibrio entre oferta y demanda. Sin embargo, no podrá evitar el aumento de precios derivado de precios externos altos, salvo en los casos en donde exista subsidio.

El segundo grupo de medidas busca estimular la oferta interna mediante apoyos al sector productor nacional: apoyos para la compra de fertilizantes, mayor riego, créditos preferenciales y otros más derivados de programas ya existentes. Estas acciones buscarían que la mayor parte del desequilibrio entre oferta y demanda se alcanzara a cubrir vía producción interna, reduciendo la parte importada y por esta vía el impacto sobre precios vía altos precios externos. En este sentido, son acciones adecuadas si es que son canalizadas a la brevedad para ver resultados en los próximos meses. De todos modos, es poco probable que se elimine la brecha entre demanda y producción del país en el corto plazo.

El tercer eje comprende acciones que apoyarían el ingreso de la población más desfavorecida. Estamos hablando de medidas que buscan no sólo garantizar el abasto a los pobres, sino mantener precios bajos vía subsidios y otros apoyos.

También constituyen medidas necesarias ya que es precisamente en estos eventos cuando se observa una acelerada pauperización de la población, lo cual es muy grave en un país como el nuestro en donde a pesar de los esfuerzos en los últimos años, aún contamos con una enorme población en pobreza.

En este sentido son bienvenidas las medidas anunciadas por la Presidencia de la República. Sin embargo, existen algunos aspectos que no son atacados por esta propuesta y que seguramente tendrán efectos indeseados en los próximos meses. El primero se refiere al grupo de población que no es considerado en estos apoyos y por lo tanto al quedar desprotegido puede convertirse en estadística de pobreza en los próximos meses. Me refiero a la población vulnerable que se encuentra en el margen de la pobreza, pero que ya no aplica para recibir los apoyos derivados de los programas sociales ubicados en el eje tres de acciones. Esta es una población que ante un choque negativos que signifique una ligera reducción en su ingreso o un ligero aumento en el precio de su canasta básica, inmediatamente pasaría a engrosar a la población en pobreza o quedarían muy cerca de la línea pero con un bienestar disminuido.

Un segundo aspecto se refiere al problema de la intermediación. Sabemos que históricamente ha sido un serio problema en nuestro país en virtud de una gran cantidad de grupos rentistas ubicados en este segmento que terminan por encarecer los productos para el consumidor final y que se han constituido en un cuello de botella para contar con mercados más eficientes. No queda claro como se piensa atacar al acaparador y especulador.

Finalmente, hay que recordar que buena parte de nuestra relativamente baja producción (en relación a las necesidades) obedece a problemas estructurales históricos en el campo que deben ser atendidos con mayor agresividad y prontitud. A lo mejor es tiempo de hablar de otra Revolución Verde.

alejandro.villagomez@cide.edu

 
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PERFIL
 
Doctor en Economía por la Universidad de Washington. Especialista en macroeconomía, política monetaria y fiscal, ahorro y pensiones. Profesor investigador de la División de Economía del CIDE, de la cual fue su director del 2000 al 2003. Ha sido consultor y asesor del gobierno mexicano, organismos privados y organismos internacionales. Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores.
 
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