| | (Foto: Filemón Alonso-Miranda) | |
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Vampiro en Catedral
Del color que ves cuando cierras los ojos es mi mundo. No busques más. No hay nada más. Su larga capa se agita con el aire contaminado. Voltea hacia atrás y mira la catedral que se exhibe imponente aunque ladeada. El nosferatu vuela alrededor de la mole católica justo en el momento en que la noche doblega a la luz del día... Sus gastadas botas industriales tienen una lámina que refleja el cielo grisáceo y sin vida de la ciudad de México. Anillos con figuras de gárgolas acompañan su solitaria presencia en el lugar más concurrido. Es la hora en que los seres de la noche abandonan sus guaridas. Ignacio es un ex militar que abandonó las filas del Ejército y se fue volando tras sus sueños por la herrumbre capitalina, como un Caín perseguido por la sombra de Abel. El Cuervo se levantó del ataúd en que duerme y desde Ecatepec atravesó la metrópoli. Aterrizó en el centro religioso más importante para los aztecas. Lamenta que la gente no tenga la capacidad de reclamar a los políticos por la voracidad con que se tragan al país. La voz del emplumado es suave, pero agitada. Se mueve demasiado y su ojo blanco se ancla en los transeúntes... “Para mí el único infierno que existe es esta realidad... Para ser dark hay que rebelarse contra la célula básica de la sociedad: la familia. Soy hijo del punk y no me visto sólo para gustar ni obedecer a los demás. No me importa que la gente me grite por la calle demonio”. urbanitas@gmail.com |