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¿“La Familia” michoacana en Neza?
Hace un par de días, pajarracos, me sorprendió la noticia de que en el valle de Ecatepec, en el río de aguas negras que es el Gran Canal habían encontrado los cadáveres de dos hombres ejecutados y presentaban evidentes huellas de tortura. No fue la aparición de los cuerpos, por desgracia algo ya casi común en el DF y en todo el país, lo que causó mi sorpresa, sino el mensaje que uno de los ejecutados tenía pegado al cuerpo: “La Familia”.
¿Se acuerdan de esa organización del narcotráfico que azotó Michoacán durante el año 2006 y principios del 2007, aquella que supuestamente con el Operativo Michoacán, el primero que realizó el Ejército por órdenes del presidente Felipe Calderón al asumir el gobierno, habían logrado eliminar o al menos controlar?
Pues ese peligrosísimo cártel del narco, el mismo que traía asolados a los michoacanos y que desafiaba al Estado al llamar a la sociedad a crear “brigadas de autodefensa” con las que imponía su ley en todo el estado, ahora parece haber emigrado a la mismísima capital del país y a su zona conurbada con el estado de México.
Porque además de la aparición de esos cadáveres, que confirman que la peligrosa “Familia” michoacana ya está actuando en el centro del país, me llegó este correo de un lector, cuyo nombre omitiré, pero que habla, pajaritos, de la presencia y la acción de ese grupo delictivo en la zona oriente del estado de México:
“Antes que nada buenas tardes... Me atrevo a enviar esta información porque estamos desesperados... En Netzáhualcoyotl, estado de México, hace casi ya un mes a todos los bares y restaurantes nos llegó un citatorio donde nos dicen que debemos pagar 5000 mil pesos semanales por concepto de protección y extorsión a “La Familia” de los michoacanos...
“Si nos rehusamos a pagar ellos nos dicen que cerremos el negocio y/o nos matarán. Esto es alarmante, en Neza las autoridades no hacen nada y esos sicarios están invadiendo Neza para rentearnos también a las tiendas que son pequeños contribuyentes”.
Hasta ahí el correo-denuncia del lector. Y yo me pregunto, pajarillos, ¿de qué sirven los operativos federales si lo único que hacen es que los delincuentes y narcotraficantes, como cucarachas, se vayan de un estado a otro cuando llegan los militares?
Durante varios años las autoridades del gobierno capitalino, desde que estaba Andrés Manuel López Obrador y ahora con Marcelo Ebrard, han sostenido que en el DF “no hay cárteles de la droga” y que aquí sólo operan narcomenudistas que distribuyen los estupefacientes en pequeña escala. ¿Y La Familia michoacana no es un cártel? ¿Qué están haciendo Ebrard y Joel Ortega para evitar que estos peligrosos narcotraficantes se asienten en la ciudad y traigan sus venganzas y violencia hasta acá? ¿Qué hace el gobernador Enrique Peña Nieto además de gastar millones en publicidad para su gobierno? ¿Qué hace el gobierno del presidente Calderón para frenar esta ola de violencia que cada vez aumenta en toda la República? En fin, pajarracos, los dejo porque voy a comprar protecciones especiales para mi Castillo, porque a como se ven las cosas, la violencia de los narcos no la controla nadie.
EL BAÚL DEL DUENDE… Oigan, pajarracos, ¿ustedes creen que un político como Marcelo Ebrard, al que le gustan tanto los reflectores y que es un experto en desenvolverse ante cámaras y micrófonos, necesite un vocero? Les pregunto porque el otro día leí unas declaraciones de Jéssica Miranda en las que la directora de Comunicación Social del Gobierno del DF hablaba y hablaba de ciertos planes del gobierno capitalino. Me acordé, incluso, de Rubén Aguilar, aquel vocero que tuvo el ex presidente Fox que terminó convertido en un personaje de chunga. Y, preguntón como soy, pajaritos, me llegó la duda de si Ebrard realmente necesita una funcionaria protagónica que quiera aparecer en los medios, o más bien requiere de operadores efectivos que le ayuden a resaltar su trabajo en la ciudad. Nomás es pregunta…La Mafufa prometió que hoy habría alitas de murciélago y brebajes especiales para la cena. Algo trama la bruja. Lo averiguo y se los cuento…¡Regresaré! Ja, ja, ja… |