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Gabriela Cuevas Barrón
16 de mayo de 2008

¿Podemos los políticos poner el ejemplo?

I¿Cumplir o no cumplir? Recurrentemente los gobernantes nos quejamos de que los ciudadanos no respetan la ley. Pero hay ocasiones en que incluso las leyes más polémicas son respetadas por la mayoría. Un buen ejemplo es el alto nivel de cumplimiento que han logrado las reformas que prohíben fumar en espacios cerrados en el DF. Al menos en este caso, la gente optó por la legalidad.

No podemos decir lo mismo de todos los gobernantes. La toma de protesta de prácticamente todos los cargos de elección popular repite la fórmula: “Protesto cumplir y hacer cumplir la Constitución…” pero varios lo olvidan en cuanto salen del recinto. Un ejemplo —entre muchos otros— es el uso de recursos públicos para la promoción de intereses personales.

II. ¿Por qué no podemos poner el ejemplo? A partir de las últimas reformas en materia electoral, todos los servidores públicos estamos obligados a ser imparciales y a utilizar la comunicación social sólo con fines informativos y de orientación social. Por mandato constitucional, en ningún caso este tipo de comunicación incluirá “nombres, imágenes, voces o símbolos que impliquen promoción personalizada de cualquier servidor público”.

La prohibición es muy clara, y a pesar de esto gobernantes de todos los partidos continúan autopromoviéndose a través del presupuesto de comunicación. Algunos creen que evaden el cumplimiento de la ley jugando con sus nombres y creando frases que los incluyen de manera un tanto burda. Otros juegan con el presupuesto y pagan publirreportajes para ser noticia.

También hay quienes ignoran sin miramientos la Constitución y aprovechan cualquier espacio para promover su imagen o nombre a costa del erario.

III. ¿Corrupción, pero poquito? Cuando los ciudadanos están respetando la ley los funcionarios tenemos mayor responsabilidad de hacerlo. Además, estas prácticas desvían recursos de temas más importantes como la seguridad y el desarrollo social. Usar recursos públicos para fines personales es corrupción. ¿Por qué no esperar el momento, la manera y los recursos legales para hacer propaganda?

Es suficiente mirar las mantas en las calles y las cápsulas en la TV para darse cuenta de quién sí respeta y quién no la Constitución que juró proteger.

Contacto: gabrielacuevasbarron@hotmail.com

 
 
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