|
Sorpresas
El dato de inversión fija bruta para el mes de febrero alcanzó un crecimiento de más de 10% en términos anuales. Ya en enero casi había llegado a esa cifra No es que sea una maravilla, pero es un buen dato. Más, cuando se supone que la economía debería estarse cayendo, frente a la desaceleración del vecino (recesión, dicen, pero todavía no hay declaración oficial, y cada vez se ve más lejana). Pues resulta que se está invirtiendo en México, a un ritmo mayor a lo esperado, y esta inversión está ocurriendo en maquinaria y equipo, no en construcción, como tradicionalmente había ocurrido. Es decir, en prácticamente todas las ocasiones en que ha crecido la inversión, buena parte de ese crecimiento ha venido de la construcción. Pero ahora no es así, sino que el impulso parte de la inversión en maquinaria y equipo. La parte menos buena de esto es que esa inversión ocurre en el componente importado de la maquinaria, y no en la producción nacional. En enero, este indicador creció 31% y en febrero 34%, a tasa anual y utilizando ya la base 2003 que INEGI acaba de liberar. Esos números no los veíamos desde fines de los años 90, es decir, hace una década. Ya hace algunas semanas que sabíamos que este indicador debía estar creciendo, porque habíamos comentado con usted que las importaciones de bienes de capital mostraban un comportamiento muy extraño, un gran crecimiento. En el primer trimestre de este año las importaciones de estos bienes crecieron a un ritmo anual de 35%, también no vistas desde fines de los noventa. Aunque ahora nuestras importaciones de bienes de capital son del doble de entonces, lo que significa que, medido en términos absolutos, el incremento es en verdad importante: cosa de mil millones de dólares más cada mes invertidos en maquinaria que se compra fuera de México. No tenemos los datos de inversión para marzo (de hecho, acaban de salir los de febrero), pero sí tenemos los datos de importaciones, que pueden servir de indicador. A diferencia de enero y febrero, en que las importaciones de bienes de capital crecieron 40%, en marzo lo hicieron en “sólo” 26%. Esto puede indicar que la desaceleración efectivamente está en proceso, y que nos habíamos tardado en darnos cuenta. Pero también puede ser resultado de semana santa, que cada año nos hace perder ritmo. Como usted recuerda, en los años pasados estos días de asueto habían caído en abril, pero ahora cayeron en marzo. Del mes de abril tenemos muy poca información aún, así que no tenemos manera de saber cuál de estas dos hipótesis tiene más probabilidad de ser cierta. Sin embargo, la industria automotriz acaba de anunciar un crecimiento en ese mes bastante atractivo. Y efectivamente en marzo habían tenido una caída, lo que parece apoyar la idea de que marzo será un mes de bajo desempeño, pero no está señalando una tendencia. Viendo todos estos indicadores, todo parece indicar que la economía mexicana goza de buena salud en materia de crecimiento económico. La inversión crece a buen ritmo, y el componente importado a una velocidad que no veíamos en una década. Ese crecimiento se reduce en marzo, pero hay información que nos permite pensar que en abril se habrá recuperado. Esto nos llevaría a tener cuatro meses a un ritmo superior a 3% anual, frente a una economía estadounidense que a duras penas logra mantenerse en números negros. Yo entiendo que la violencia desatada en el territorio nacional, el crecimiento de los precios de algunos bienes básicos o la increíble (por absurda) discusión política acerca del petróleo nos hagan sentirnos mal, y que extendamos esa sensación a toda nuestra realidad. Pero no lo haga: la economía está soportando muy bien la caída del país vecino, y eso no lo habíamos logrado en muchísimos años. Así que recupere al menos parte de su sonrisa, no todo está mal en México. www.macario.com.mx
|