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UE y diversificación económica en el margen
A pesar de que el volumen más importante de los flujos se dé con EU, la diversificación con la Unión Europea representa un valor estratégico para México Esta semana estuvo en México el presidente de la Unión Europea, José Manuel Barroso, y la que entra Angela Merkel, de Alemania. Las visitas son propicias para buscar ensanchar y profundizar la relación bilateral. La Comisión Europea clasificó recientemente a México como socio estratégico; el otro en la región era ya Brasil. Para México esta relación siempre ha sido estratégica por razones históricas y culturales y en un ánimo de diversificación de los intercambios comerciales y de inversión. La importancia estratégica quedó plasmada con la negociación del Tratado de Libre Comercio Unión Europea México (TLCUEM), que entró en vigor en julio de 2000. De alguna manera, el TLCUEM es hijo del Tratado de Libre Comercio de América del Norte: por el lado europeo se hacía necesario responder a la competencia de Estados Unidos y obtener para sus empresas un acceso preferencial similar, mientras que por el lado mexicano había una necesidad de diversificar y establecer de manera permanente la independencia de la política comercial con respecto a Washington. Con frecuencia se decía en aquella época que la relación con la UE sería insuficiente para diversificar la dependencia con respecto a Estados Unidos. Lo que no se entendía es que la diversificación que importa se da en el margen y no en los promedios. Por razones de geografía y el tamaño de la economía de Estados Unidos, queda claro que la gran mayoría de los flujos de comercio e inversión se dan, en promedio, de manera natural en la región. Más aún, el principal indicador de la competitividad de la economía mexicana quizá sea su participación en las importaciones totales de Estados Unidos. Visto así, entre más se exporte a ese país, mejor. En los primeros 15 años del TLCAN México incrementó su participación en las importaciones totales de Estados Unidos de 6.9 a 10.8%, a pesar de enfrentar una significativa competencia asiática, en especial de China. La desaceleración del principal socio comercial, no obstante, es una prueba crítica para probar las bondades de la diversificación. El valor diversificador del TLCUEM en mucho consiste en ver si la UE puede compensar el posible menor ritmo de crecimiento de Estados Unidos. Lo que importa al final del día es que, cuando se pierden algunos miles de millones de dólares en un mercado, se puedan recuperar en otro. Esto ya se da con la UE tanto para las exportaciones del país como para las de empresas en particular. El cuadro anexo muestra las tasas de crecimiento de las exportaciones mexicanas al mundo, Estados Unidos y la UE para 2007 y los primeros meses de 2008. Puede apreciarse el alto ritmo de crecimiento de las exportaciones a ambos mercados, pero en particular a la UE. En mucho, este comportamiento es producto de la devaluación del dólar con respecto al euro, que hace más atractivo exportar a la UE; resulta en un mayor valor de exportaciones denominadas en dólares y hace más competitivos a los productos mexicanos en ese mercado. (Como se aprecia en la tabla.) Un fenómeno similar se observa en materia de inversión extranjera directa (IED): el promedio de la participación de Estados Unidos en los flujos totales de IED hacia México entre 1999 y 2007 fue de 56.9%; sin embargo, en 2007 sólo representó 47.3%. Por su lado, la inversión proveniente de la UE pasó de 33.5% para 1999-2007 a 40.3% en 2007. El incremento en la participación de la UE en los flujos de IED se debe a la implementación del TLCUEM, pero también a la devaluación del dólar frente al euro. La debilidad del dólar hace a México más atractivo como destino de inversión no sólo para surtir el mercado mexicano, sino también el de Estados Unidos. En términos absolutos, también puede observarse el valor del TLCUEM como instrumento de diversificación. De 2006 a 2007, la IED proveniente de Estados Unidos cayó de 11 mil 553 a 10 mil 120 millones de dólares, mientras que la originada en la UE creció de 6 mil 347 a 7 mil 943 millones de dólares. Es decir, el aumento de la inversión europea más que compensó la caída de los flujos de Estados Unidos. Este comportamiento muestra cómo el TLCUEM funciona como diversificador en el margen de los flujos de comercio e inversión. Es decir, a pesar que el volumen más importante de los flujos se dé con Estados Unidos, el papel como mecanismo de diversificación con la UE representa un valor estratégico para México. La coyuntura económica actual y la incertidumbre sobre la recuperación de Estados Unidos debieran representar un llamado para profundizar en las relaciones con la UE, conseguir una mayor participación en ese mercado, hacer al país aún más atractivo a la IED de esa región y hacerlo de manera permanente y no sólo coyuntural. Para esto vale la pena que los gobiernos continúen trabajando en la agenda ya trazada: —Negociaciones en materia de servicios profesionales para aumentar la lista de profesionistas que puedan ejercer en ambas partes. —Apertura de servicios de telecomunicaciones y transporte. —Acumulación de origen con Centroamérica, Chile, Colombia y Perú. —El establecimiento de un gran centro de investigación europeo en México, por ejemplo el Instituto Louis Pasteur. Por otro lado, la experiencia europea en el ámbito de la reforma energética puede también ser de gran valía para México: en la UE el pilar de la reforma ha sido la creación de un mercado energético y la competencia. Desafortunadamente, en el caso mexicano el diagnóstico presentado por el Ejecutivo y la reforma que se considera ahora en el Senado ignoran a la competencia como un elemento central a debatir. buzon@cmmsc.com.mx
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