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Ulises, solo y confrontado
El pleito no es nuevo; el gobernador ha reclamado que tanto Beatriz Paredes como los líderes priístas en el Congreso no lo han apoyado frente a los embates políticos que enfrenta En la reunión de los gobernadores priístas, la tarde del martes pasado en un hotel de Santa Fe, el ambiente se tensó de pronto. Súbitamente, Ulises Ruiz se levantó de su asiento y, con el pretexto de que tenía una cita en Gobernación, abandonó el encuentro, justo en el momento en que entraban al salón Beatriz Paredes, Manlio Fabio Beltrones y Emilio Gamboa. Cierto era que el gobernador de Oaxaca tenía en su agenda un encuentro con el secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, que se dio el mismo martes por la tarde; pero la verdadera razón de su precipitada salida fue su molestia por la inesperada presencia de Beatriz, Manlio y Emilio, cuya asistencia no estaba prevista en el formato de la plática entre mandatarios locales que se habían citado para fijar una posición en bloque respecto a la reforma energética. En realidad la salida airada de Ulises Ruiz no fue sólo por un asunto de “formato” o un problema de agenda; la molestia del oaxaqueño es que se queja de que tanto la dirigente del PRI como los dos coordinadores parlamentarios de su partido “lo han dejado solo” ante las acusaciones y los señalamientos y filtraciones que desde el gobierno, vía la PGR o el Ejército, lo señalan como represor y autor de las desapariciones forzadas de Gabriel Alberto Cruz Sánchez y Edmundo Reyes Amaya, los dos militantes del autonombrado Ejército Popular Revolucionario. Pero el pleito de Ulises no es nuevo; él ha reclamado que tanto Beatriz Paredes como los líderes priístas en el Congreso, sobre todo Manlio Fabio Beltrones, no lo han apoyado frente a los embates políticos que enfrenta el gobernador ni lo han defendido como él cree merecerlo. Tanto se han ahondado sus diferencias con la cúpula del PRI, que Ulises ha buscado hacer su propio bloque de defensa y moviliza a varios diputados y senadores, encabezados por Alfonso Toledo, que buscan hacer presión con el gobierno, vía reuniones con el secretario Juan Camilo Mouriño, para que no se toque al cuestionado gobernador. Porque, por más que ha resistido como gato boca arriba, los maestros de la Sección 22, la APPO y el EPR han mantenido a raya a Ulises Ruiz y le han impedido gobernar, al grado de que es mucho más común encontrar al gobernador en el DF que en Oaxaca. Hace unos meses, cuando arreciaban las presiones en el Congreso para la destitución o la realización de un juicio político del gobernador, Paredes y Beltrones prefirieron ser discretos y mantenerse al margen, mientras que Gamboa tuvo una actitud más institucional y defendió a Ruiz Ortiz, pero Emilio no lo hizo por la simpatía que sienta por él, sino por la fuerte presión de algunos diputados de los que maneja Ulises. Lo curioso es que mientras el gobernador oaxaqueño se queja de falta de apoyo de su partido, en la opinión pública y en los círculos políticos la percepción es totalmente contra las quejas de Ulises: si algo ha sostenido a un gobernador tan cuestionado en el cargo, en medio del largo y desgastante conflicto que ha vivido su estado, son precisamente el PRI y las maniobras que en su momento hicieron los priístas desde el Congreso para evitar la caída de un mandatario al que muchas veces se le anunció su salida. Pero a raíz de las acusaciones de la PGR que vinculan directamente a su gobierno con la desaparición de los dos eperristas, parece que Ulises siente que le están pisando los talones y la paranoia —¿o serán los remordimientos?, si es que tiene conciencia— le hace confrontarse con las cabezas de su partido, en momentos en que quizá no sea la mejor estrategia pelearse con los suyos, si siente que van sobre él. Así que, con su desplante del martes, el oaxaqueño dejó claro que no le hace gracia sentarse a platicar en estos momentos con los líderes de su partido; aunque es posible que el berrinche se le pase pronto a Ulises, tan pronto como vuelva a necesitar el respaldo del PRI nacional si, como todo indica, resulta que los dos eperristas desaparecieron en Oaxaca y a manos de sus gorilas policías ministeriales. Cuentan que el martes, ya anocheciendo, a Ulises Ruiz lo vieron salir muy tranquilo de su plática en Gobernación; es más, hubo quienes lo vieron hasta sonriente. ¿Le durará mucho esa sonrisa? NOTAS INDISCRETAS… El fallo unánime del Tribunal Electoral judicial, que ordenó a la Comisión de Garantías del PRD que se reponga el conteo de los votos y que se termine de contar el 100% de los sufragios emitidos en la elección interna del 16 de abril, representa un triunfo para Jesús Ortega, promotor del recurso, y un duro revés para Alejandro Encinas y para Andrés Manuel López Obrador que, utilizando a su empleado Leonel Cota, ordenó cerrar el cómputo final con 83% de la votación para dar por ganador a Encinas. El problema es que hay tantas inconsistencias y suciedades en los votos que faltan por contarse, que se ve muy difícil que los perredistas puedan cumplir la orden del tribunal, y no les va a quedar más camino que declarar ellos mismos anulado su proceso y ponerse de acuerdo para nombrar un interino, tal y como lo volvió a plantear ayer Cuauhtémoc Cárdenas. Si le hubieran hecho caso al ingeniero desde el principio, cuánto desgaste y problemas se hubieran evitado... Cada ausencia de Marcelo Ebrard en un acto con Felipe Calderón la capitaliza muy bien Enrique Peña Nieto. Y si no, hay que ver la foto de ayer con el Presidente y el gobernador en el arranque del Tren Suburbano… Se detienen los dados. Escalera y subimos. sgarciasoto@hotmail.com salvador.garcia@eluniversal.com.mx
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