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    México y el mundo
Juan María Alponte
08 de mayo de 2008

El ciclón ‘Nargis’ y Aung San Suu Kyi

En el Informe del Banco Mundial (2007) no existen nada más que dos datos de Myanmar: el de la población (51 millones en 2005) y el de la superficie territorial (677,000 km2). Son los únicos datos que la junta militar (eufemismo que sustituye la definición de dictadura absoluta) ofrece, como perspectiva dialéctica, de la ex Birmania. Todas las demás casillas están en blanco. El mínimo mínimo.

El Atlas Économique Mondial 2007, por su parte, señala que Myanmar tuvo, en 2005, 2 mil 50 dólares per cápita, es decir, la pobreza. Después de 40 años de dictadura la junta militar tenía suspendida toda ayuda exterior. El ciclón Nargis que ha devastado el país dejando, a su paso, miles de muertos, ha obligado a la junta militar y, al mundo, a cerrar los ojos a ese pasado terrible y abrirlos, sin más, brindándose, al país, la ayuda internacional y la solidaridad humana. El desastre tiene unas magnitudes gigantescas y coloca a la humanidad ante el caos de los cambios climáticos a escala. Meditación ineludible.

Al margen de la tragedia mi pensamiento se detiene y precisa en la mujer extraordinaria, Aung San Suu Kyi que, hasta el día de hoy, después de años de silencio y control de todas sus comunicaciones externas, representa a Myanmar (Birmania) a lo largo de dos generaciones: la de su padre que participara en la independencia de su país y la de su hija que, prestigiosa profesora en Inglaterra, casada con ilustre británico y funcionaria internacional, regresó a su país originario pensando solamente en una cosa: que la independencia de la nación era sólo el inicio de un proyecto histórico más vasto e indispensable: devolver la libertad y los derechos civiles a su pueblo.

El regreso de Aung San Suu Kyi a Myanmar constituyó una reinserción del país en la lucha por las libertades. Su partido pasó a ser, sin más, el centro de un vasto y ejemplar movimiento de protesta que evidenció algo esencial: que la voz de una mujer devolvía, a su pueblo, a las luchas de los pueblos por los derechos humanos y las libertades fundamentales. Colocada en la penumbra, separada de su gente, de su familia y de sus hijos, la premio Nobel de la Paz en 1991, Aung San Suu Kyi, vuelve a nuestras vidas, a nuestra palabra y a nuestra memoria con la devastación de su país. Yo creo que la ayuda que el mundo se dispone, justamente y por encima de otra cuestión, a ofrecer y conducir hasta Myanmar debería llevar, en cada paquete y en cada mente un nombre: el de Aung San Suu Kyi que, desde hace décadas, frente a la dictadura, representa, realmente, a su país sin que ella, en el silencio del tiempo, haya encendido ningún odio.

En su libro Freedom from fear and other writings, editado por su esposo, Michael Aris, y publicado por Viking en 1991, se recuperan sus palabras, sus textos valiosos, sus enseñanzas. La inmensa tragedia que ha significado el ciclón Nargis ha devuelto, a Myanmar su nombre: el de una mujer cercada por las bayonetas de la Junta Militar desde 1989.

El prólogo al libro citado está escrito por Vaclav Havel, el dramaturgo que condujo, con la “Revolución de Terciopelo”, a Checoslovaquia a la libertad política. Dice en su prólogo (yo hice aquí un prólogo para uno de los textos esenciales de Vaclav Havel) “no puede ser silenciada porque su voz representa la verdad y porque sus palabras reflejan básicos y universales conceptos de Birmania”. El marido de Aung San Suu Kyi, Michael Aris, en otro prólogo del mismo texto, recuerda los días de Oxford, en Inglaterra, cuando, con sus hijos, vivieron el regreso de Aung San Suu a Birmania por la grave enfermedad de su madre. El contacto, en ese viaje, con los sufrimientos del pueblo, la hizo quedarse. A la hora de la devastación recuerdo su nombre memorable: Aung San Suu Kyi.

alponte@prodigy.net.mx

 
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PERFIL
 
Profesor titular de la FCPyS de la UNAM, escritor y periodista. Ha colaborado en periódicos y revistas nacionales e internacionales. Ha escrito 37 libros, entre los que destacan Retrato de una Familia Babélica; las biografías de Colón y Lenin; Historias en la Tierra y Los Liberadores de la Conciencia.
 
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