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Alimentos
El tema de los alimentos sigue presente. No sólo hay incrementos en el precio, sino también existen ya problemas de abasto en algunas regiones del mundo, lo que empieza a provocar problemas sociales y políticos de envergadura Por eso regresamos nosotros al tema, para volver a plantearle lo que ocurre en el mercado internacional de los alimentos básicos, de manera que pueda usted tener una mejor perspectiva de lo que pasa y de lo que puede pasar. Detrás del incremento en los precios hay factores de todo tipo: naturales, políticos, económicos y financieros. En el área natural, hemos tenido cambios en patrones de lluvia que impidieron que Canadá y Ucrania tuviesen la producción esperada de trigo en la cosecha pasada, por lo que hubo menos oferta, y eso elevó los precios. En cuestión política, ya usted sabe que George Bush decidió fomentar el uso de etanol como combustible, etanol que se produce a partir de maíz en Estados Unidos. Bush hizo eso para no tener que tocar el protocolo de Kioto, que obliga a reducir emisiones. En lugar de ello, promovió el etanol, que no sirve para nada, pero que le permitió repartir un subsidio adicional a los productores. Así, ganó doble en materia política, aunque haya provocado serios problemas económicos. El maíz subió de precio, y además hubo más agricultores interesados en sembrarlo para poder cobrar los subsidios. El incremento del precio del maíz hizo que los productores de alimentos para animales lo sustituyeran por sorgo, lo que provocó un exceso de demanda de este grano, que también subió de precio. En materia económica, el crecimiento de las economías de China e India, entre otras, está provocando una mayor demanda de alimentos en lo general, y en particular de soya, granos para aceite y arroz. La demanda crece más rápido que la oferta, y en consecuencia suben los precios de estos bienes. Finalmente, hay una cuestión financiera también: la caída en el valor del dólar. Como los mercados internacionales utilizan esta moneda como referencia, al caer su valor, el precio sube. Es un poco como nos pasaba antes en México con las devaluaciones. Así, la suma de estos cuatro factores provoca una estrechez en el mercado de granos básicos en todo el mundo, y cada país tiene diferentes efectos, dependiendo de su combinación de producción y consumo. Nosotros, por ejemplo, producimos y consumimos mucho maíz. A diferencia de hace un par de años, no hay problema de abasto para este 2008. Desde hace ya varios años producimos más de lo que consumimos (aunque importamos maíz para animales), y así será en este año. Tenemos problemas en otros granos, especialmente en trigo y arroz, pero también en granos para aceites y soya. Aunque es posible que se produzca un poco más de estos granos en México, no hay manera de ser autosuficientes. No debemos olvidar que apenas 20 millones de hectáreas son cultivables en nuestro país, cosa de 10% del territorio. Pero aunque fuésemos autosuficientes, como ocurre con el maíz, no podemos aislarnos del mundo. Y si el maíz sube de precio en mercados internacionales, también lo hará en México, no lo dude. Por otra parte, puesto que estos granos son básicos, todo lo que se hace con base en ellos también irá subiendo de precio poco a poco. La carne, por ejemplo, lo mismo que la leche y los huevos, sufrirán porque el alimento de animales está subiendo. Pero no vaya usted a imaginar una inflación como las que conocíamos hace 10 años, de 50 o 100% anual. Nada de eso. Pero tampoco vamos a poder mantener 3% o 4% de los últimos dos años. Lo más razonable es que la inflación acabe alrededor de 5% en este año, y posiblemente sea similar en el año próximo, cuando se vaya estabilizando el mercado de trigo (que para la cosecha 2008-2009 cubrirá con facilidad la demanda) y Estados Unidos deje de promover lo del etanol. En cualquier caso, todo indica que los nuevos precios de los alimentos se mantendrán más o menos donde están ahora por un poco de tiempo. En el largo plazo, los bienes primarios suelen bajar, pero en periodos cortos pueden subir, y mucho, como ahora. Aunque no pase nada excepcional en México, sí deberíamos darnos cuenta de que el mundo está cambiando, y que el centro del comercio internacional se mueve al Asia, donde hay 3 mil millones de personas dispuestas a consumir. Conforme tengan más dinero, lo harán, alterando de manera sustancial el mundo que hemos conocido. Si nosotros no logramos crecer, si no nos decidimos a dejar atrás nuestros cuentos y a ser verdaderamente competitivos, en una década tendremos serios problemas para comprar nuestra comida. Y a ver entonces qué le inventan los “defensores de la soberanía”. www.macario.com.mx
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