|
Vivir Mejor vs privatizar Pemex
El programa reorienta recursos hacia la clientela de “el movimiento soy yo” El PAN busca llevar las estructuras del partido a las zonas más pobres Ya vivimos el arranque del proceso electoral que se llevará a cabo en julio de 2009 —en el que se renovará la Cámara de Diputados— y a la vista de todos aparecen algunas de las estrategias que pretenden ser ganadoras rumbo a la peculiar renovación de la mitad del Congreso mexicano. En el primer caso, y frente al proceso electoral por venir, nadie puede ser tan ingenuo como para suponer que se trata de temas aislados cuando se habla del más ambicioso programa social que ha anunciado el gobierno de Felipe Calderón, conocido como Vivir Mejor, así como del más reciente Consejo Nacional que llevó a cabo el Partido Acción Nacional. En realidad las dos estrategias políticosociales anunciadas por ese poder bicéfalo que integran el gobierno de Felipe Calderón y su partido, el PAN —confirmación del grosero partido del gobierno— no son más que la pinza con la que el segundo gobierno de la derecha mexicana quiere hacer frente a un proceso electoral como el de julio de 2009, fundamental para los objetivos político y de gestión del gobierno de Calderón. Y no se trata, como suponen algunos, de la invención del hilo negro y menos del agua tibia —sobre todo frente a otras estrategias como la del gobierno de Marcelo Ebrard, que ha concentrado una docena de programas sociales en sectores del voto duro amarillo— sino de una reorientación de los recursos sociales hacia los sectores más vulnerables —los más pobres— que casualmente son la clientela de “el movimiento soy yo”, adversario natural del gobierno de Calderón. Y precisamente el segundo caso, el de la estrategia desplegada por el adversario de Calderón, “el movimiento soy yo”, muestra la otra cara de una misma moneda. Es decir, que con el cuento de promover por todo el país y en las zonas marginadas el rechazo a la privatización de Pemex, el legítimo iniciará una campaña electoral rumbo a fortalecer su posición en 2009. Y esa, la supuesta privatización de Pemex, será la campaña electoral de “el movimiento soy yo”, hasta 2012. Así, luego del debate maratónico que no será más que un mero espectáculo mediático —que en horas iniciará en el Congreso— el legítimo reclamará un referéndum, para después pedir que le demuestren la existencia del mismísimo diablo… y para entonces ya estaremos en 2012. Sí, “el movimiento soy yo” sólo busca ganar tiempo para su causa presidencial. Y eso lo vimos y escuchamos en las famosas grabaciones del pleito con Carlos Navarrete. En todo caso, lo interesante del asunto será ver, al final de cuentas, cuál de las dos estrategias resulta gananciosa. Vivir Mejor, como todos saben, es una política del Estado mexicano que pretende atender con programas sociales dirigidos estratégicamente a 20% de los sectores más pobres de todo el país —precisamente los mismos a los que visitará “el movimiento soy yo” en su campaña dizque contra la horrorosa privatización de Pemex— a los que convertirán en beneficiarios de dichos programas. Pero esa, la de atender a los más pobres con un programa “teledirigido”, es apenas una de las mitades del programa. La otra mitad tiene que ver con el uso político de la estructura del partido azul. No, el PAN no se convertirá en el promotor de la política social. El PAN será, eso sí, el beneficiario de esa política social. ¿Por qué? Porque el PAN entrará a un proceso de revitalización de sus filas en el plano territorial para de esa manera llevar estructuras de partido en las regiones, los estados y los distritos en donde están los mexicanos más pobres. Y aquí es donde entra la nueva estructura del PAN. Todos escuchamos que en el más reciente Consejo Nacional del PAN se habló de que ese partido abría sus puertas a la sociedad. ¿En realidad se abrió el PAN a los ciudadanos? Sí, podrán entrar al partido azul nuevos militantes. ¿Pero qué creen? Que ese control lo tendrán no los gobernadores o dirigentes estatales del partido, sino el dirigente nacional. De igual manera, los cambios propuestos por Germán Martínez van encaminados a crear una suerte de IFE intramuros de los azules. Con todo ello no sólo se abre el partido azul a la sociedad —apertura que quedará bajo el control de la dirigencia nacional, o si se quiere en manos del presidente Calderón— sino que esa misma dirigencia someterá a dirigencias estatales y gobiernos azules, que hasta antes de la reforma estatutaria y frente a la menor controversia legal acudían al IFE y ganaban de todas, todas, al partido. En pocas palabras, con la nueva reforma a los estatutos azules la dirigencia panista consiguió concentrar los hilos que mueven a todo el partido en el control cupular. Con ese control —casi idéntico a la vieja estructura del PRI— la política social y sus efectos partidistas serán manejados desde el gobierno y desde el partido que, para efectos reales, son un mismo poder bicéfalo. Y en efecto, esa estrategia resulta cuestionable por donde se le quiera ver. Es cierto, es la misma o una muy parecida a las que han empleado gobiernos como los del PRI. Pero también es cierto que la emplean los gobiernos amarillos y… ¡claro!, la siguen usando los tricolores. ¿Cómo creen que el PRD logró retener gobiernos como el de DF, Zacatecas y otros que tiene en su poder? ¿Cómo han retenido y recuperado distintos gobiernos el PAN y el PRI? Inició la guerra de estrategias electorales, en las que el dinero público es fundamental. En el camino Desde aquí le preguntamos a Marcelo Ebrard lo mismo que muchos lectores nos preguntaron, y que otros aseguraron, respecto a las famosas grúas privatizadas del GDF: ¿Están o no concesionadas a un hermano o pariente de Marcelo Ebrard?... Y en otro tema, dicen los que saben que sí, que el EPR siempre sí aceptará el diálogo con el gobierno. aleman2@prodigy.net.mx
|