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PIT I: el gran maestro
Hace algunos ayeres, hice una serie de entrevistas a periodistas para la televisión gubernamental. Próximamente se publicarán varias en un libro. Inicié la aventura con Paco Ignacio Taibo I. Sus respuestas y consejos me sirvieron para entender muchas cosas sobre ese medio tan importante, a la vez efímero y en ocasiones insustancial. He aquí algunas de las opiniones que entonces expresó el gran periodista a quien ahora se le reconoce con un premio especial. Acerca de si su periodismo siempre ha sido crítico, Paco dice: “A mí me echaron cinco veces de dos canales (de televisión); por algo habrá sido. Si no hubiera sido crítico estaría envejeciendo apaciblemente en alguno de los muchos canales de los que fui director general de noticieros. “Pero este tiempo pasó y la verdad es que no me extraña que la gente, los jóvenes, no sepan que fui un periodista de televisión, porque la fama televisiva es circunstancial, es rápida, y de la misma manera que uno se instaura en la cumbre, baja. La verdad es que nunca me entusiasmó esa fama… bienvenida, bienmarchada.” —¿Cómo has combinado tus facetas de literato y periodista? —Es una de esas preguntas para las cuales no tengo respuesta, porque son dos actitudes muy semejantes y muy distintas: un libro es un sufrimiento largo y el periodismo un sufrimiento breve, electrónico, constante, es como una literatura diaria; pero al final los periódicos terminan en San Juan, envolviendo pescado y con los libros uno duerme debajo de la almohada. Rechazó a las mafias pues son “resultado de una pequeñez de espíritu, de gran enanismo mental. Yo tengo en mi mundo de preferencias escritores que prefiero y escritores que no prefiero; incluso tengo —más complicado todavía— poetas que como tales me importan y como seres políticos detesto… y podemos dar nombres… —Por favor. —¿Por qué no? Octavio Paz. A mí, leer la poesía de Octavio Paz me importa, leer sus artículos sobre el devenir de este país me fastidia, por no decir una palabra más fuerte. Su posición política, a mi juicio, choca con mi manera honesta de entender la vida de Latinoamérica, pero el hecho de que haya un Octavio Paz político, contra el cual estoy, no me va impedir nunca un elogio fervoroso de su poesía, sobre todo la de sus comienzos, que es la más llena de vigor de corazón latiendo. —Además de tener pensado su texto antes de sentarse a la máquina, el periodista debe ser un buen investigador, ¿verdad? —Un buen periodista debe tener una buena parte de investigador, porque la noticia muchas veces tiene precedentes: no es como una especie de fuego artificial, que nace en el aire y muere, sino que se produce... porque hay un clima y este clima deber ser manejado. Que ocurra, por ejemplo, una batalla campal entre manifestantes y granaderos, significa mucho más que eso, está detrás, si quieres, la historia del obrerismo mundial y eso debe tomarse en cuenta. Varias ironías, el hecho de no tomarse en serio, el afán de querer enseñar con el ejemplo, eso y más hubo en esa ocasión. Una gran lección para un aprendiz, que lo es siempre el periodista dialogante. En la próxima entrega comentaremos el libro de otro galardonado: La prensa de los jardines (Plaza & Janés) de Raymundo Riva Palacio, del cual ya habíamos reseñado en estas páginas dos obras: Más allá de los límites (Fundación Manuel Buendía) y Manual para un nuevo periodismo (Plaza & Janés). jamelendez@prodigy.net.mx jamelendez44@gmail.com
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