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    Tintero económico
Alejandro Villagómez
30 de abril de 2008

Política social

Esta perspectiva debe ser planteada como una estrategia integral amplia que permita construir una verdadera red de protección social para toda la población, en particular para aquella en posición vulnerable

Iniciamos esta semana con el anuncio del presidente Calderón de la estrategia sobre política social que seguirá su administración en lo que resta de su gobierno.

Obviamente este tema no requiere de una larga presentación y justificación. Simple y sencillamente, ampliar la red de protección social en un país que muestra una de las peores distribuciones del ingreso en el mundo y que cuenta con un amplio grupo de población en pobreza, es una urgente necesidad, una obligación y una responsabilidad ineludible.

Los rezagos y problemas en esta materia que enfrenta nuestro país en pleno siglo XXI son desproporcionados (e inaceptables) si nos comparamos con otros países que hace menos de medio siglo se encontraban atrás de nosotros, como España o Corea del Sur.

Nuestra economía, por su tamaño, se encuentra entre las 15 mayores del mundo; contamos con sectores productivos muy modernos y tecnificados; somos importantes exportadores en el mercado mundial; tenemos al hombre más rico del mundo (y un grupo selecto de ricos de Forbes), pero también tenemos compatriotas que viven en condiciones muy similares a las que se viven en algunos países de África, el continente más pobre del mundo.

Aún más, si bien el énfasis en este tema se ha enfocado en esta población que se ubica en pobreza extrema, no debemos olvidar que existe otro enorme grupo simplemente en pobreza (con sus distintos adjetivos) y otro más que podríamos considerar población vulnerable. Esto es, que si bien por sus ingresos y los criterios de medición de la pobreza no se colocan en esa posición, sí se encuentran en una zona “en el margen” donde, como pueden mejorar sus condiciones, también pueden moverse hacia abajo y volver a formar parte de las estadísticas.

En particular, esta población se ve afectada negativamente durante las fases descendentes del ciclo económico ante choques que implican una pérdida de su empleo y una reducción de sus ingresos, amén de que no cuentan con otro tipo de activos que les permitan amortiguar este tipo de choques negativos.

Pero ¿qué es lo que está proponiendo el gobierno? De manera muy general se habla de una política que descansa en cuatro grandes líneas de acción: a) atender el problema alimentario y nutricional, en donde el Programa Alimentario para Zonas Marginadas es un elemento central; b) fortalecer la ampliación de las capacidades de las personas, en donde se incluyen aspectos médicos, educativos, de vivienda y de infraestructura social, así como transferencias en efectivo a poblaciones focalizadas.

En este punto se encuentran el Programa Oportunidades, el Sistema de Becas, el programa de subsidios a la vivienda, el Seguro Médico para una Nueva Generación, el Seguro Popular y el de Estancias Infantiles; c) consolidar una red de protección social en donde nuevamente se destacan los programas de seguro médico y otros y d) establecer un puente que vincule de manera efectiva la política social con la política económica.

Este último punto hace referencia a la relación macroeconomía-pobreza, tema que he tratado en otras ocasiones.

Como se ve, cada uno de estos puntos contiene diversos aspectos que atacan a su vez diversos problemas y que se han agregado para presentar en conjunto una estrategia programática integral, la cual habrá que analizar con mayor detalle en las próximas semanas para poder evaluar y valorar su alcance y sus impactos. Esto porque a primera vista la propuesta, si bien ofrece un menú de ideas nuevas, también se encuentra montada en muchos programas ya existentes.

En este sentido, el principal ingrediente es su intento por integrarlos de una manera coherente. Sin embargo, aún no queda claro cómo se dará esta integración que permita incrementar la incidencia de estos programas, sus aspectos redistributivos y la eliminación de duplicidades. Es un paso en el camino correcto, nuevamente, pero aún queda camino por recorrer.

Habrá que ver los esquemas de implementación y evaluar sus resultados. Finalmente es necesario enfatizar que la mayoría de estos programas apuntan en particular a la reducción de la población en pobreza extrema, pero el problema de pobreza en general y de vulnerabilidad es mayor por lo que para establecer una estrategia de política social integral es necesario pensar en la construcción de una amplia red de protección social para toda la población.

Esta es una agenda aún pendiente que habrá que seguir desarrollando en el futuro, y en donde muchos países nos llevan amplia delantera.

 
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PERFIL
 
Doctor en Economía por la Universidad de Washington. Especialista en macroeconomía, política monetaria y fiscal, ahorro y pensiones. Profesor investigador de la División de Economía del CIDE, de la cual fue su director del 2000 al 2003. Ha sido consultor y asesor del gobierno mexicano, organismos privados y organismos internacionales. Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores.
 
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