No más ciudadanos rehenes de las minorías extremas
En 1997, “respeto a mayorías”; en 2008, “arriba las minorías”
Existen razones suficientes para cuestionar el asalto violento al Congreso, para censurar la farsa de resistencia civil y para criticar el atentado que todo eso significa para la vida democrática del país.
Pero no se puede aceptar y menos aplaudir que la violencia política desatada por el jefe del FAP, Andrés Manuel López Obrador, se responda a través de mensajes televisivos, no menos violentos, que sólo encienden la hoguera de la polarización social, y que financia Guillermo Velasco Arzac.
La historia ha mostrado hasta el cansancio que en política recurrir al “ojo por ojo” o a la Tercera Ley de Newton —por aquellos de responder igual, pero en sentido contrario— no es más que la derrota de la política y el fracaso de la democracia. Más aún, si alguien pregunta a los ciudadanos en general, más allá de filias y fobias, de fanatismos y dogmas, sobre la polarización social emprendida por los señores López Obrador y Velasco Arzac, seguramente la respuesta sería ésa: “Ya basta”. Es muy probable que una mayoría social “los mandaría al diablo” a ellos.
No al ojo por ojo
Es cierto —y debemos insistir en ello— que el líder del FAP prendió la mecha del conflicto institucional que tiene paralizado al Congreso; que el mismo AMLO ha mandado al diablo a las instituciones, y que a través de sus dichos y sus hechos ha desconocido a los tres poderes de la Unión, y que el asalto al Congreso tiene tintes fascistas y de golpe de Estado. Todo eso es cierto, pero también lo es que nadie que se diga demócrata puede aplaudir que se estimule la espiral de violencia, el odio, la intolerancia y la confrontación.
Puede resultar cierto, como lo señala Guillermo Velasco Arzac —el promotor del video que compara a AMLO con Hitler, Mussolini, Pinochet y Victoriano Huerta— que “una importante porción social comparte que el asalto al Congreso es un acto golpista”, puede ser cierto que miles o millones de ciudadanos estén hartos de los estilos políticos de AMLO —por lo menos las encuestas lo colocan muy por abajo del porcentaje que alcanzó en julio de 2006— y que esos sectores lo perciban como un golpista en potencia. Todo eso puede ser cierto, pero también lo es que nadie con aspiraciones democráticas puede festejar que desde el otro extremo, el de la derecha radical, se responda con la misma piedra.
Sin duda que a muchos molestó y ofendió el asalto al Congreso, la farsa de resistencia civil, la contradicción escandalosa entre aquellos que a nombre de la democracia pisotean la democracia, que reclaman diálogo y clausura, y toman la casa del diálogo —acciones extremas que al mismo tiempo fueron motivo de regocijo entre los leales al legítimo— como tampoco podemos dudar que el mensaje televisivo que quiere emparentar a López Obrador con Hitler, Mussolini, Pinochet y Victoriano Huerta molestó y ofendió a muchos del otro bando, a los que asaltaron el Congreso y que, en su momento, aplaudieron esa decisión radical, violenta y nada democrática.
Unos y otros reclamarán la patente de la razón, unos dirán que el petróleo lo justifica todo, que preservar la pureza de la “diosa intocable” les da derecho a recurrir a medidas extremas y hasta a patear los básicos de la democracia y la convivencia política, como la paralización del Congreso —lo que sin duda los aproxima a la caricatura del spot— mientras que los otros dirán que todo se vale por defender la democracia, hasta pretender asustar no tanto con el “petate del muerto”, sino con el “peligro para México”, con un spot de fuerte carga histórica que busca catalizar el miedo. Unos y otros se dirán agraviados, perseguidos, víctimas de horribles complots y hasta podría aparecer el infantil: “¿¡Sí, pero quién empezó primero!?”
Polos opuestos se juntan
Pero hay que insistir. Esa historia, la de una peligrosa polarización social, de encarnizada lucha por la razón, por la verdad, por el poder; la confrontación entre supuestos buenos y presuntos malos, entre sedicentes salvadores de la patria y aparentes traidores de la patria, es una historia tan vieja como la humanidad.
Y para resolverla, para evitar confrontaciones, guerras civiles, conflictos interminables, las sociedades inventaron la política y la democracia. ¿Quién tiene la razón en este caso? No la tiene el locuaz de Andrés Manuel, pero tampoco el lenguaraz de Velasco Arzac. Los dos tienen una porción de la razón —y capaz que son porciones muy pequeñas de razón— porque los dos representan a los polos opuestos que, como en la física, se juntan. Los polos opuestos se atraen, los polos iguales se rechazan.
El movimiento de AMLO, sus desplantes fascistas y su fobia a la deliberación, a la pluralidad de ideas y a la democracia están más cerca de la derecha extrema que lo combate, que de una izquierda sensata —no se ocurra decir “izquierda moderna”, porque corremos el peligro de despertar a los dinosaurios custodios de la izquierda de las catacumbas— como esa derecha extrema de Velasco Arzac está más cerca de los desplantes fascistas del FAP, que de la derecha que gobierna.
Por eso resulta curioso cómo los extremos de la geometría política —la extrema izquierda del FAP y la extrema derecha del yunquista Velasco Arzac— son los responsables de estimular la polarización, pisotear las bases democráticas, de encender la intolerancia y los odios, de despertar los ánimos de una guerra entre hermanos. Pero es más curioso aún que esas minorías radicales pretendan tomar como rehenes a las mayorías que no están en ninguno de esos extremos. Mayorías que incluso los rechazan.
Lo que estamos viendo, esa atrabancada defensa del petróleo, con toda su carga de mitos y rentabilidad política, y la descocada reacción delirante de la derecha extrema que dice defender la democracia, no sería posible en una sociedad en donde la cultura democrática de los ciudadanos, de la clase política, los distintos partidos y los grupos empresariales fuera consistente.
En México, esa cultura democrática parece de párvulos y son muchos los que creen que democracia es sinónimo de imponer un punto de vista único, arrebatar la palabra, la razón y hasta las instituciones, en tanto que otros creen que el juego democrático es responder con la misma piedra, con el “ojo por ojo”. Por cierto, uno de los padres de la resistencia civil, Gandhi, se negaba al “ojo por ojo”. Decía: “La respuesta del ojo por ojo nos dejará ciegos a todos”. (cito a Esteban Zamora en Notimex). Y parece que la historia no nos enseña nada. O acaso todos hemos quedado ciegos.
¿Todos ciegos?
Muchos no lo van a creer, otros —a la Pedro Infante— preferirán agacharse e irse de lado, en tanto que los de más allá responderán con el insulto cotidiano. Pero hace 11 años, en agosto de 1997, vivimos una situación similar a la que hoy vemos con el asalto al Congreso, con muchos de los mismos personajes, con palabras como “asalto al Congreso”, “golpe de Estado”, “espurio”, “legítimo” y “golpismo”. Pero todo al revés, como si fuera una película de Chaplin.
Entre el 29 y el 31 de agosto de ese 1997, el Congreso vivía uno de sus momentos históricos. Por primera ocasión, el PRI no logró 50% más uno de los 500 lugares en la LVII Legislatura de la Cámara de Diputados —logró apenas 239, en tanto que juntos PAN, PRD, PVEM y PT lograron 261 diputados—, lo que provocó que los cuatro partidos opositores se hicieran del control de “la casa del pueblo”, alianza que durante pocos meses fue motejada como “El G-4”. Por primera vez, el PRI perdió el control de la Cámara.
En esos tiempos, el presidente era Ernesto Zedillo; el secretario de gobernación, Emilio Chuayffet; el líder del PAN, Felipe Calderón; el líder del PRD, Andrés Manuel López Obrador, y el del PRI era un alicaído Humberto Roque. Los diputados del PRI, en ese 1997, eran liderados por un tabasqueño de nombre Arturo Núñez, mientras que uno de sus generales era un zacatecano de nombre Ricardo Monreal. El PAN lo lideraba Carlos Medina Plascencia y su hombre fuerte era Santiago Creel. Los líderes del PRD en esa LVII Legislatura eran Porfirio Muñoz Ledo y Pablo Gómez.
¿Y qué creen? Pues sí, el PRI que lideraba Arturo Núñez se negó a perder el control de la Cámara de Diputados, y junto con algunos de sus leales, como Fidel Herrera y Ricardo Monreal intentó la toma de la tribuna, mientras los opositores se instalaron la mañana del 30 de agosto. Arturo Núñez calificó de “ilegal y espuria” la integración de la Cámara por la mayoría opositora, y en una entrevista en televisión acusó a los opositores de intentar “una asonada”. Deslizó que senadores y gobernadores del PRI no permitirían que los opositores “asaltaran” el Congreso, y la noche de ese 30 de agosto, se corrió la versión de que cerca de San Lázaro estaban listos camiones para la toma de la tribuna.
Un diputado del PRI muy activo, Ricardo Monreal, segundo de a bordo de Arturo Núñez, declaraba en ese 1997, sobre la integración de la LVII legislatura por el bloque opositor: “Es un asalto al Poder Legislativo por parte de las minorías, que con su actitud y proceder han violado el derecho y ponen en riesgo la estabilidad política de México” (EL UNIVERSAL 31 de agosto de 1997). En ese 1997, según Monreal, las minorías sí asaltaban al Legislativo y ponían en peligro la estabilidad política.
Democracia a contentillo
Pero no era todo. Otro diputado, ahora del PRD, de nombre Pablo Gómez, decía: “Detrás de los 261 diputados que hoy estamos aquí hay un respaldo más de 17 millones de votos que los priístas pretenden desconocer en forma majadera, vulgar. El PRI decidió lanzarse por el camino de la crisis política en contra de más de 17 millones de ciudadanos, y nosotros lo vamos a enfrentar con este respaldo ciudadano. Las decisiones que tomaron los priístas lesionan terriblemente a la República”. Pero no acabó ahí. Dijo lacónico: “Esto tiene un claro tufillo de golpismo” (La Jornada, 31 de agosto de 1997). En ese 1997, según Pablo Gómez, las minorías actuaban con un tufo golpista, y las mayorías debían ser respetadas. La misma expresión de golpistas salió de Porfirio Muñoz Ledo, según el también diputado de entonces, Juan José Rodríguez Prats.
Una revisión de hemeroteca de diarios como EL UNIVERSAL, La Jornada y Reforma, del 29, 30 y 31 de agosto de ese 1997, muestra acontecimientos, declaraciones y hasta editoriales que, confrontados con la crisis que hoy vivimos en el Congreso, resultan de risa. Es el México al revés. Los que ayer acusaban a las mayorías de golpe de Estado, hoy asaltan el Congreso amparados en su minoría legislativa; los que ayer defendían a las mayorías con ardorosos argumentos, que se decían respaldados por millones de votos, hoy patean esas mayorías y justifican “el tufillo golpista”.
El editorial de La Jornada, de ese 31 de agosto de 1997, es revelador. Bajo el título de La democracia en peligro. Dice: “La vida institucional de México pasa por un momento peligroso… la tensión política ha sido llevada a grados indeseables y riesgosos. A la decisión de los diputados del partido de gobierno de desacatar los acuerdos mayoritarios en la Cámara de Diputados, debe sumarse la actitud de sus correligionarios en el Senado… En esa lógica, que busca escamotear el sentido del sufragio emitido el 6 de julio y tomar como rehén la gobernabilidad del Congreso de la Unión y la normalidad de las instituciones nacionales, el siguiente paso podría ser el desconocimiento explícito de la Cámara de Diputados de la LVII Legislatura, acción que representaría una inadmisible interrupción autoritaria de los incipientes procedimientos democráticos”.
Tiempo de los ciudadanos
Como se puede ver, los políticos de todos los partidos acomodan los conceptos de democracia a su conveniencia, a su vulgar interés personal y a la sombra del membrete que los protege. La crisis de 1997 y la de 2008 en el Congreso deben dar lecciones; que los mandantes somos los ciudadanos y que los políticos y detentadores de cargos de elección popular están para servirnos. El ciudadano no puede ser rehén de un partido y menos de un liderazgo. Es el tiempo de los ciudadanos. ¡Ya basta!
lean la reforma energetica y vean con sus propios ojos como el Sr. aleman siempre no ha sabido ni que esta hablando o de plano miente....no sean flojos bajenla de la presidencia. y despues digan
2008-04-20 20:19
HEMAR. / MEXICO
Sr.Aleman,da tristeza leer sus comentarios,ya que no parecen las de un mexicano sino las de un extranjero que desconoce la politica de mexico,usted sabe bien que desde que salinas de gortari empobrecio al pueblo de mexico,reformando el artìculo 27 constitucional en la parte donde se se puede vender y embargar bienes ejidales y comunales,endeudando a los campesinos con los bancos que eran del pueblo de mexico y que luego los vendio a sus compichis,para adquirir las mejores tierras y zonas turisticas,vendio la gran mayoria de empresas propiedad del pueblo de mexico y que hizo con ese dinero,liquido la conasupo,para entregarnos a los voraces empresarios y comerciantes,vendio telmex e hizo millonario a un judio mexicano,firmo el T.L.C.A.N.para rematar al campesinado de mexico y lo peor a los 16 dias de haber tomado posesion el Lic.Ernesto Zedillo se vino la mayor ceisis que han padecido los gobiernos mexicanos al tomar el poder,no sea por bill clinton y truena mexico,usted señor Aleman no ha padedico hambre,venga a trabajar a la provincia,donde no hay fabricas,hay un campo desolado donde le pagan un salario y medio diario cuando hay trabajo,llegan a este pueblo,de Jala Nayarit,becas para estudiantes,programas para el campo y ganaderia y claro despensas para los ancianos,mexico es un pueblo digno.si hubiera trabajo pura chin... que ocupabamos becas y despensas,o que se fueran nuestro hijos de braceros a usa.donde son tratados por los grupos racistas peor que animales,no señor aleman,por eso ocupamos el petroleo y por ello apoyamos al hombre mas digno que a parido tabasco y mexico,diputados y senadores,y presidente de la republica estan ahi por nuestro voto y por esa razon deben respetar la decision que tome el pueblo y no usted ni los medios,la lucha social es buena en los pueblos libres y debemos admitirla a mi y a mi familia nada nos hacen los hombres con tomar instalaciones ni a usted tampoco,lo unico que queremos es amanecer con un taco para comer,y aqui està un peso para que no se privatice el petroleo,viva mexico,mueran los traidores,Iturbide dijo al arengar a los mexicanos el 27 de septiembre de l821 entre otras cosas,ya los hice libres ahora les toca a ustedes buscar la felicidade y ya la estamos buscando,como vé.saludos.
2008-04-20 20:06
Roberto Rodriguez / México
Señor Aleman, usted más parece un merolico de tianguis, que un analista politico, no asimila que los politicos lo que menos tienen es congruencia; el pueblo mexicano actuan en función de resolver sus necesidades básicas, como: educación, alimentos, vivienda, trabajo, por supuesto con una mejora económica, sí usted critica al peje, al tiempo que enaltece a la derecha, no hace análisis, más se acerca a un francotirador; usted no ha comprendido QUE LA UNICA ESPERANZA DE LOS CASI 60 MILLONES DE HAMBRIENTOS MEXIOCANOS, no radica en discursoso incendiarios que uste hace todos los días contra el peje, MUY PARECIDA A LA VIOLENCIA DE LAS "INSTITUCIONES DEMOCRATICAS" que le han indilgado a la población, vea usted a los jueces legalizando todo acto de corrupacion, como: fobaproa, ley del issste, privatizacion de las carreteras y telefonos, EL MISMO CASO DE LYDIA CACHO que son UN ABUSO DE PODERA EN CONTRA DEL PUEBLO MEXICANO. con respeto.
2008-04-20 20:05
emo66 / Texaco
Supongo que se refiere tambien a esas minorias que secuestran las decisiones de sus ciudadanos con una dizque "democracia representativa" en la que los ciudadanos tenemos que avalar la "democracia" votando por el Pillo1 o el Pillo 2 o el Pillo3. Tienen secuestrado a Mexico y quieren vender Pemex pero otra minoria se los impide.. y el resto de los ciudadanos.. no importamos?
2008-04-20 18:45
RENE GRIDO / México
e EL señor arzac debe tener mucho cuidado,pues está ofendiendo al pueblo alemán,al italiano,y al chileno con esas comparaciones.
2008-04-20 18:38
BÚSQUEDA
PERFIL
Apasionado del periodismo, así explica el autor su dedicación de más de 10 años a este espacio donde se afana en traducir, aclarar y revelar los entretelones de críptico ámbito que es la política. Su trabajo requiere análisis, conocimiento y paciencia para poner en su lugar las piezas del acertijo. Le intriga también la literatura, aunque asegura que ninguna novela es más interesante que la realidad política.