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Comparten el desayuno Cárdenas y Beltrones
Antes de la tormentosa sesión en el Senado, esa que cambió de sede alterna a otra sede alterna, el coordinador de los senadores del PRI, Manlio Fabio Beltrones, tuvo un encuentro matutino con el que fuera líder moral del PRD, el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas. ¿Usted se imagina juntos a estos dos personajes que parecieran antagónicos? El priísta y el perredista desayunaron en un restaurante de un hotel de la zona de Polanco, en la ciudad de México. Todo esto en medio del refuego por el debate de la reforma energética y la toma perredista de las tribunas del Congreso de la Unión. El juego de vencidas entre Jesús Ortega, de Nueva Izquierda, y Alejandro Encinas, de Izquierda Unida, dejó sin músculos a los aferrados aspirantes a la presidencia del PRD. Pero todavía tienen aliento para el cruce de acusaciones derivadas de las elecciones del 16 de marzo y el conteo de los votos, el más largo en la historia moderna de los procesos electorales. Los estrategas de don Alejandro han fijado posturas con declaraciones y acusaciones. Los integrantes del equipo de don Jesús han elaborado un plan mucho más sofisticado, con un video, tríptico y el seguimiento puntual de las ocasiones en que Encinas y sus abogados han recurrido al Tribunal Electoral. En medio de la pelea, el senador Alfonso Sánchez Anaya está apuntadísimo para ocupar un interinato en la presidencia del partido. Hay un nuevo problema en la Cancillería por la escasa atención y modernización de los consulados de México en el exterior. Nos informan que los recursos generados por las representaciones, por el cobro de trámites, no regresan para la ampliación de las capacidades humanas y tecnológicas. Una muestra del rezago está ubicada en la expedición de pasaportes. Los connacionales deben esperar hasta dos meses para una cita, nos aseguran. En cambio, la canciller Patricia Espinosa Cantellano mandó a su oficial mayor a Tokio para comprar un nuevo inmueble destinado a la embajada de México en Japón, a cargo de su cuñado, el embajador Miguel Ruiz Cabañas. Un mismo político en dos escenas que podrían formar parte de una cinta cómica. El diputado perredista Alfonso Suárez del Real, secretario de la Comisión de Cultura, trae casco de obrero, traje sastre y paliacate al cuello. Cierra con mecates uno de los accesos al salón de plenos del Palacio Legislativo para frenar el debate sobre la reforma energética. Días más tarde, se quiere colgar de los homenajes al premio Nobel de Literatura Octavio Paz, con un argumento francamente contradictorio. Los perredistas están de guardia en la tribuna del salón de plenos y don Alfonso quiere llevar al pleno un punto de acuerdo, a las tres sesiones que quedan del periodo ordinario, para lograr que se inscriba el nombre de Paz en letras de oro, a propósito del décimo aniversario de su muerte. ¿De verdad va a ir a una sede alterna para pelear el tema? Las aguerridas diputadas del PAN defensoras de Iván por fin tuvieron la oportunidad de una reunión con el secretario de Gobernación. Este grupo de mujeres, encabezado por María Eugenia Campos, tomó como bandera la defensa de Juan Camilo Mouriño, frente a las acusaciones de tráfico de influencias en Pemex, lanzadas por Andrés Manuel López Obrador.
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