Se podrá decir lo que se quiera sobre el tema, incluso misa, pero lo cierto es que nadie puede negar la muerte del más importante partido que la izquierda mexicana construyó en su historia; el partido que nació como el motor de la revolución democrática —en la que sin duda colaboró en sus primeros años de vida— pero que al final de cuentas terminó convertido en la más exitosa copia del viejo PRI.
Y nadie duda que son muchos los que se resisten a reconocer la muerte prematura del PRD. Aceptan que el partido amarillo vive una severa crisis de identidad, acaso la mayor de su historia, pero se niegan a declarar luto por el partido que no pocos ya motejan como el “partido negro” —un muerto que según motejan los propios perredistas “ya apesta”— en tanto que otros aseguran que el más reciente proceso para renovar la dirigencia partidista —que resultó un completo cochinero— fue “el último clavo en el ataúd del PRD”.
Pero más allá de apasionamientos, de fobias y filias, lo cierto es que son muchas las evidencias de que la elección del domingo 16 de marzo pasado —de donde debió salir el nuevo dirigente del PRD— no fue más que la gota que derramó el vaso de una crisis que viene prácticamente desde la gesta fundacional de los amarillos. Es decir, que el partido que nació como el estandarte revolucionario de la transición democrática, se olvidó de diseñar las indispensables reglas intramuros para hacer realidad a esa nueva realidad, la democracia. Y es que el PRD fue muy bueno para impulsar la cultura democrática fuera de su casa, pero adentro se olvidó de poner en práctica el eslogan fundacional y razón de ser.
En pocas palabras, y a la luz de los hechos, el PRD se convirtió en candil democrático de la calle y en oscuridad democrática de su casa.
Y en efecto, las siglas del PRD, sus colores, sus liderazgos, sus caudillos, sus logros y su historia están ahí. Nadie les puede regatear nada. Pero lo cierto es que el partido amarillo ya no es alternativa frente a las siete décadas de un PRI autoritario y nada democrático, y un partido azul que en su primera incursión en el gobierno federal resultó en la más grande decepción de los tiempos de la naciente democracia.
Nadie puede negar que el PRD, en tanto franquicia, en tanto negocio político y hasta fuente de dinero público es una realidad, pero también es cierto que para amplios sectores sociales, para muchos ciudadanos que incluso votaron por esa opción en julio de 2006, el PRD ya no es la alternativa que fue en su origen y en su primera década, sobre todo ya no marca ninguna diferencia sustancial frente al PRI y al PAN. Los fanáticos de siempre seguirán negando la realidad, continuarán recurriendo al insulto antes que al argumento, pero el PRD de hoy nada tiene que ver con el PRD que nació en mayo de 1989. ¿Pero qué fue lo que pasó?
Todos saben que el PRD nació de un puñado de liderazgos portadores de una genética nada democrática, como la de Cárdenas, Muñoz Ledo, Heberto Castillo y una mezcolanza de ex comunistas, ex guerrilleros, ex fuerzas paraestatales y oportunistas emergentes. Como en botica, en el PRD había y hay de todo. Y de suyo, esa pluralidad no era negativa de suyo. Pero al tiempo que los amarillos palearon toneladas de arena para edificar la transición democrática, para construir las reglas de naciente democracia electoral —con las nuevas reglas electorales aprobadas en 1996— sus corrientes se refugiaron en sus fuertes liderazgos que, sin duda, eran indispensables en su nacimiento, pero que con los años terminaron por destruirlo.
Durante más de la mitad de los 19 años de vida del PRD, el fundador Cuauhtémoc Cárdenas mantuvo un férreo control del partido a partir de una estructura vertical, de premio a la lealtad y al sometimiento; y de castigo y hasta aplastamiento al adversario natural. En todos esos años no se movía una hoja del árbol amarillo sin la voluntad del único dueño del partido. Y también en esos años nadie ponía en duda —y menos discutía— las decisiones autoritarias y carentes de una elemental democracia partidista, porque todos los grupos; ex priístas, ex comunistas, ex pemetistas y ex pesetistas —entre muchos otros—, venían de una fuerte cultura antidemocrática.
Así, convertido en un grupo político carente de los elementos básicos de la democracia doméstica —dice Bobbio que una clase política, un partido, “sólo puede llamarse democrático cuando su personal es obtenido mediante una libre competencia electoral y no, por ejemplo, mediante la transmisión hereditaria o la cooptación”— el PRD se preocupó por el control hereditario del partido pero nunca formó, y menos consolidó, los procesos para la contienda democrática por la dirigencia del partido.
Más aún, luego del gesto de generosidad que ofreció Heberto Castillo al retirar su candidatura presidencial para dar paso a Cuauhtémoc Cárdenas —generosidad y grandeza que nunca más conoció el PRD— el llamado “líder moral” sólo administró el poder del partido hasta el año 2003 —cedió el partido a uno de sus incondicionales michoacanos, luego lo dejó en manos de Porfirio Muñoz Ledo, luego se lo prestó a López Obrador, a Amalia García y a Rosario Robles— hasta que sobrevino el parricidio político.
En efecto, hasta que su hijo político, López Obrador, eliminó a su padre político para quedarse con el liderazgo del partido; liderazgo que se debe al padre. En realidad, AMLO le debe todo a Cárdenas y alcanzó candidatura y dirigencias —como la de Tabasco, DDF y del PRD— porque siempre fue fiel, sumiso y hasta abyecto. Todos en el PRD recuerdan los: “Sí, ingeniero, como usted diga… lo que usted diga...”. Se ganó su lugar como el más aventajado de los incondicionales.
¿Qué pasó luego? AMLO reprodujo el mismo control vertical, el mismo sometimiento, la misma lealtad y la antidemocracia. Pero ya existía la posibilidad real de alcanzar gobiernos, de tener dinero, de disfrutar del poder. Esa manteca aceitó un control que, al final destruyó al partido.
POR LO VISTO USTED YA MATO AL PRD. FRANCAMENTE QUE BUENO QUE GRITEN, TOMEN LAS TRIBUNAS, PARA HACERSE OIR, USTED SABE QUE EL PRI ESTA INTEGRADO POR EL 98% DE ZANGANOS, APROVECHADOS Y SINO LEA LA BIOGRAFIA DE GAMBOA PATRON(que verguenza para yucatan)Así QUE, como somos nuevos en la DEMOCRACIA TIENE QUE PASAR DE TODO"gritos y sombrerazos".LA IMORTANCIA DEL PETROLEO PARA EL PAIS(el barril rozando los 100 dolares, nunca habia pasado)AHORA LES PREOCUPA Y MORTIFICA AL PAN-PRI, COMO NUNCA.-- !QUE CASUALIDAD!!-- QUE DEBE EXISTIR UN PLEIBISCITO, SI, PERO NO ESTA CONTEMPLADO EN NUESTRA violadisima CONSTITUCION. ES DE RISA.EN EUROPA COMO EN JAPON, TAMBIEN SE VEN LOS ASALTOS Y CATORRAZOS EN SUS CONGRESOS.70 AÑOS AGACHADOS.
2008-04-18 19:50
Miguel Rivas / México
Excelente columna, yo leo mucho este periodico por esta columna y tamben leo la Jornada para leer la otra cara, pero es tan evidente que AMLO solo quiere su interes personal, el realmente es un dictador en potencia , un fanatico sin razon y un antidemocratico, imaginemos que hubiera ganado las elecciones del 2006 y que la camara de diputados o senadores no hiciera lo que el quisiera seguro mandaria a sus incondicionales para que tomaran la tribuna y seguro nos diria que esta salvando a la Revolucion con esos actos, ni en sus momentos mas obscuros el PRI hizo algo así.
2008-04-18 19:42
Sentada en un curul de la realidad / México D.F.
Y a todo esto ¿qué poder oculto le paga a AMLO sus lujitos....(casa en las lomas, la camioneta - porque ya no existe su tsuru-y la guarura que se acostó frente a un coche del PAN para no dejarlo pasar)? y demás... sí adelita pudiera ser mi novia.... tralalala
2008-04-18 19:29
Carlos Roselle / DF
Ya es molesto, diario me censura el apasionado del Periodismo,me despido de esta columna,fiel seguidora de los gobiernos entreguistas y medios paleros manipuladores de la sociedad y convenencieros a sus intereses.Es aberrante que sigan existiendo mentalidades como las que aqui proliferan que son las que detienen el verdadero desarrollo de Mexico. Saludos y espero esta ocasion no me hagan a un lado,de cualquier manera fue un placer.
2008-04-18 19:09
Sentada en un curul de la realidad / México D.F.
Yo fuí perredista, voté por Cárdenas en el 88. Creí mucho en el PRD durante años. Pero también en los últimos lo he visto autodestruirse. Hace mucho que Ya no creo en ese partido. Para mi hoy son una bola de arguenderos sin criterio. La mediocridad en su cúspide más absoluta. Perdieron el discernimiento de lo que este país necesita realmente. Su implosión política me da gusto. Honestamente son una bola de verduleras que no tienen propuesta alguna para el bien de México. Cualquiera en su sano juicio se da cuenta de que México necesita reformas para incrementar su competitividad. Pero gentes como AMLO abusan de la credulidad de las personas que hoy día no tienen acceso a la educaciòn. El populismo resulta muy bueno cuando la población de un país tiene acceso a una educación que les permite tener capacidad análitica, pero en México aún estamos en pañales en ese sentido. Aquí, tantos años de poderes manipuladores y represivos (otrora)han hecho que el pueblo (falta de acceso a la educaciòn) escuche y siga beatamente al que con palabras los manipula sin saber las razones de fondo que obligan a México a hacer reformas. No entienden que este país las necesita para que ese petróleo que tantos ingresos le garantiza a México, siga trayendo recursos que pueden solventar programas anti-pobreza y más aún frente a la crisis alimentaria que se vive actualmente. Esto no es una cuestión de afiliaciones partidistas, ni de política, sino de aspectos realistas. En México hay petróleo más no suficiente tecnología para sacarlo. AMLO está enfermo de poder y ya olvidó de donde salió: el PRI y luego el PRD. Está solo con su obsesiòn de poder. Se le ve en el rostro, la cara de un obsesionado por el poder. Ya no importa el partido al cual pertenece. Así no se construyen las democracias.....¿alguien puede darme un repelente para mosquitos? Gracias
2008-04-18 18:58
BÚSQUEDA
PERFIL
Apasionado del periodismo, así explica el autor su dedicación de más de 10 años a este espacio donde se afana en traducir, aclarar y revelar los entretelones de críptico ámbito que es la política. Su trabajo requiere análisis, conocimiento y paciencia para poner en su lugar las piezas del acertijo. Le intriga también la literatura, aunque asegura que ninguna novela es más interesante que la realidad política.