Van Calderón y el PAN por 2009
Se busca sacar al PRD de la segunda posición en la Cámara de Diputados El Presidente usará la política social como punta de lanza electoral Para Carlos Olmos. Con un abrazo solidario Mientras que en el Congreso de la Unión se representa una de las más espectaculares farsas de la historia política mexicana —en donde los amarillos pelean por el papel de bufones y se llevan el repudio de una buena parte del respetable— el gobierno de Felipe Calderón y su partido echaron a caminar una ambiciosa estrategia político- electoral que busca sacar al PRD de la segunda posición en la Cámara de Diputados, a partir de julio de 2009. Y en efecto, todo indica que el gobierno de Calderón y su partido, el PAN, pretenden hacer realidad lo que para muchos se antoja como “un milagro” y que otros perciben como un imposible; desplazar al PRD a la tercera fuerza político electoral, muy lejos del PRI y el PAN, con lo que se busca consolidar el bipartidismo que cogobierna desde 1988. Y según los estrategas del proyecto, el partido amarillo parece dispuesto al desprestigio y regresar a su lugar marginal. ¿A qué nos referimos? No se trata de inventar el hilo negro y menos el agua tibia, por lo menos en materia de estrategias político-electorales operadas desde el poder. Y es que a la vista de todos, apenas el pasado domingo 6 de abril —precisamente cuando en el Zócalo su más ruidoso adversario preparaba el asalto al Congreso— el presidente Calderón le dio sentido a un cambio de estafeta nada claro en la Secretaría de Desarrollo Social —de la que salió Beatriz Zavala y en su lugar entró el calderonista a toda prueba, Ernesto Cordero— al anunciar en Chiapas que a partir de esa fecha “la política social pasa a convertirse en el objetivo central” de su gobierno. ¿Qué significa que a la mitad del segundo año de su gestión el presidente Calderón decida, así nomás, cambiar de caballo? ¿Eso quiere decir que la política social desbancó al narcotráfico como la prioridad del gobierno? ¿Significa que las reformas laboral y educativa ya no serán importantes? ¿O quiere decir que con el ‘librito’ en la mano, Calderón se prepara para esa cita siempre fundamental: la elección federal intermedia? Comicios que, por lo menos en el caso del presidente Zedillo, no sólo terminó en catástrofe al perder la mayoría, sino que, por esa razón, el PRI perdió la posibilidad de aprobar la reforma petrolera, que también fue rechazada por el PAN de Felipe Calderón. Las vueltas de la historia. Pero no, la realidad es que con el mismo “machote” que el PRI apuntalaba los procesos electorales locales y/o federales, con la misma fórmula que el ex jefe de gobierno del DF catapultó en su momento su aspiración presidencial para 2006, el gobierno de Felipe Calderón usará la política social como punta de lanza electoral rumbo a las elecciones federales de 2009, en las que se renovará la Cámara de Diputados. ¿Y qué van a hacer un Presidente carente de legitimidad social como Calderón, y un partido desmantelado, como el PAN, que no ha ganado ni una sola elección importante en los últimos dos años? Muchos especularon que Felipe Calderón proponía el regreso del salinista “Programa Solidaridad”, que por cierto dio buenos resultados electorales en 1991 y 1994, en tanto que otros vieron una copia de las políticas populistas del derrotado candidato presidencial amarillo. Pero no, la verdad es que no es copia de ninguno de los dos. Por lo pronto, y sabedor de lo que el gobierno de Calderón se traía entre manos, el jefe del priísmo, Manlio Fabio Beltrones, se empeñó en impulsar, como parte de la reforma del Estado, una iniciativa para que la política social pudiera ser manejada a través de un órgano autónomo, en el que el gobierno federal sería uno más en un conjunto de instancias que tomarían las decisiones sobre dicha política social. El gobierno de Calderón se negó de manera rotunda, porque precisamente en ese programa fincará su sobrevivencia. En pocas palabras, se trata de una agresiva política social que, en efecto, será la prioridad presupuestal del gobierno federal que manejará cuantiosos recursos a través de programas federales, y que los aplicará de manera selectiva en regiones que cumplan una doble finalidad. Es decir, que atiendan los rezagos y carencias de las zonas más deprimidas, pero que al mismo tiempo sean territorios de sensibilidad política afín a los azules. No se busca beneficiar de manera exclusiva a regiones, estados o municipios azules, sino que la logística será en sentido contrario. Es decir, se fertilizará el territorio con una agresiva política social, se sembrarán y/o reforzarán comités distritales, estatales y regionales del PAN y se vinculará al partido con la demanda social. Y en efecto, es casi seguro que priístas y perredistas pegarán de gritos. Y podrían tener razón, ya que en el fondo se trata de una simulada vinculación de la política social con el partido. Pero ni el PRI y menos el PRD tendrían cara para acusar al PAN y al gobierno de Calderón de poner en práctica una política social como esa. ¿Por qué no podrán acusar a los azules? Porque el PAN trasladó de esos dos partidos la tecnología para convertir en votos la política social. Está en marcha la elección federal de 2009, desde ahora cuenta todo lo que hagan gobernantes, partidos y políticos. Y la contabilidad para los amarillos es adversa. Al tiempo. En el camino Dicen los que saben que ya es definitivo. Otra vez el legítimo arrebató el partido a los Chuchos. Bueno, no sólo el partido, sino que reventó los liderazgos de Carlos Navarrete en el Senado y Javier González Garza en Diputados. Acaso por eso el pasado domingo AMLO coqueteó y apapachó frente a todos a Navarrete. Y luego hablan de doble moral… Por cierto, muchos preguntan sobre la coincidencia de Cuauhtémoc Cárdenas con la línea de AMLO en materia petrolera. Es fácil de entender el asunto. Si Cárdenas se opone a AMLO, Lazarito pierde toda posibilidad para 2012. No se hagan bolas, el petróleo es lo de menos. aleman2@prodigy.net.mx |