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    Panorama Norteamericano
Eduardo Valle
12 de abril de 2008

Cualquier asunto es pretexto; lo fundamental es que “a AMLO la mafia le robó la elección”

El FAP requiere violencia política para sobrevivir. Sin ella, se pierde en su propio pantano

¿Por qué el FAP ocupó las tribunas del Congreso? Porque el PAN y el PRI, en su baile de comparsas, “pretendían montar una simulación de debate”, cuando lo que hace falta es “un debate profundo donde intervenga todo mundo”, a decir de Javier González Garza. Es indispensable, afirma el Comité de Intelectuales —cuyo teórico mayor es Luis Javier Garrido (“Carta III”, La Jornada, 9/IV/08 y “El saqueo”, 11/IV/08)—, el que “hagan uso de sus razones los sectores cuya actividad profesional los vincula a la industria petrolera (nadie niega la presencia de la iniciativa privada en el sector energético, pero se ha rechazado justamente el cambio del artículo 27 constitucional), los movimientos sociales, los grupos de la sociedad civil, las universidades y los centros politécnicos, los grupos indígenas, los trabajadores petroleros.

A cada uno de estos grupos y sectores le corresponderá nombrar a sus representantes”. Mucho mejor si ello ocurre dentro de los mecanismos de la Convención Nacional Democrática.

Ese debate requiere tiempo: de menos, hasta agosto. Y medios: la televisión, la radio y la prensa escrita. En suma: “un debate nacional sistemático y solido”. De otra manera la iniciativa presidencial de reforma a Pemex ni se discute. Lo decide una tercera parte de los legisladores. Punto.

Además, la resistencia civil “debe conducir a que se haga respetar la Constitución y el principio de que las leyes deben ser conforme a ésta. Lo otro es abrir la vía a la ilegalidad absoluta y, como consecuencia de ello, a la insurrección revolucionaria”. Es decir: los senadores y diputados de todos los partidos deben escuchar y obedecer el mandato de los representantes de grupos y sectores, y crear una legislación donde se respete la Constitución mexicana.

Lo otro es la ilegalidad absoluta y como consecuencia de ello se abre la vía a la insurrección revolucionaria, Garrido Dixit y quién sabe si otros intelectuales también.

Por mientras, se clausura el Congreso hasta alcanzar el acuerdo del debate largo y profundo donde intervengan los sectores y movimientos. Así de sencillo. Lo determinan los legisladores patriotas y pacíficos.

Una tercera parte del Congreso. Los demás se aguantan. Luego se tomarán medidas para los legisladores traidores en potencia, medrosos o transados. Por ahora, mientras se sumen a las medidas de fuerza, hay que soportarlos. Es la aplicación de la lógica pura del CGH: primero nos imponemos a los de afuera y luego nos imponemos a los de adentro.

En relación con “la iniciativa privatizadora del espurio”, la denuncia es mucho más fácil: es el paraguas anticonstitucional del contratismo con las transnacionales y el capital privado. ¡Abajo el contratismo, con el cual se transfiere la renta petrolera a la iniciativa privada! Eso se llama entreguismo y constituye traición a la patria. Por ello debe ser juzgado Calderón: por traidor a la patria.

Ese es el mensaje explícito y real del FAP, sus dirigentes, propagandistas y teóricos. Apoyados, faltaba más, en el artículo 108 de la Constitución. Frente al entreguismo y la traición, viva la revolución. No necesitamos esperar a 2010. ¡Ya llegó, ya está aquí! La insurrección, la mera revolución. Adelitas y gallos: por ahora, en el Distrito Federal; mañana al sur o hasta en el norte.

Esta es la lógica y el discurso político del Frente Amplio Progresista. Ahora se trata de la reforma de Pemex, mañana la del sector eléctrico o la reforma fiscal. Siempre se buscará imponer afuera y luego limpiar adentro. Cualquier asunto es un pretexto porque lo fundamental es que “a López Obrador la mafia le robó la elección, y en Los Pinos se encuentra un usurpador”.

Mientras ello no cambie, está abierta la vía de la insurrección revolucionaria. Todo es cuestión de tiempos y relación de fuerzas. Y oportunidades. ¿Ejemplo? El presidente Calderón y su grupo compacto cometieron el grave error Mouriño; entonces se “avivaron las fuerzas revolucionarias”.

¿Cómo derrotar políticamente esta lógica y este discurso? En primer lugar: demostrando que el mejor amigo del PRI se llama López Obrador. Y demostrando al país que el FAP está construyendo una provocación mayor para abrir paso a la violencia, cualquier violencia. La suya o la ajena.

Pues el FAP requiere de la violencia política para poder sobrevivir. Sin ella, se pierde en su propio pantano. La violencia, de donde venga, alienta al frente amplio es su alimento vital.

Los senadores pudieran alcanzar por ahora un acuerdo sobre formas y tiempo del debate. Pues éste corre para todos y se puede desmontar la trampa del FAP; la cual ahora funciona a medias en el área metropolitana del Distrito Federal, cuando requieren intentar hacerla nacional. Por ello, para ganar tiempo, el FAP aceptaría un acuerdo. Pero un acuerdo sólo será funcional para el FAP mientras les otorgue espacio... para ir por los congresos estatales y los aeropuertos. De manera pacífica y organizada, claro. Vamos: si son tan obvios. ¿Por qué no se actúa en consecuencia para aislar a los violentos?

Mvalle131@aol.com

 
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PERFIL
 
Eduardo Valle se graduó en la Escuela Nacional de Economía de la UNAM. Fue dirigente del Partido Mexicano de los Trabajadores, diputado federal y asesor del procurador general de la República, Jorge Carpizo. Desde hace algunos años reside en los Estados Unidos.
 
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