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La paternidad de Calderón
En la reunión que los senadores tuvieron con la secretaria de Energía se les comunicó la decisión final de Los Pinos: sería el Presidente el que, el martes por la tarde, entregaría la iniciativa al Congreso La decisión del presidente Felipe Calderón de asumir finalmente la paternidad de la iniciativa de reforma energética fue de último momento. En la ruta crítica que desde Los Pinos y la dirigencia nacional del PAN habían trazado para la propuesta legislativa, se tenían contemplados dos escenarios para la presentación: si la reforma energética tenía posibilidades de éxito, y se amarraban los votos del PRI, la entregaba el Presidente; si el camino iba a ser tortuoso y con pocas posibilidades, le tocaba el trance a los senadores panistas. Hasta el lunes por la tarde la bancada blanquiazul en el Senado tenía la indicación de que serían ellos los que aparecieran como los padres y autores de la propuesta legislativa. Pero para la noche, las cosas cambiaron y en la reunión que los senadores tuvieron con la secretaria de Energía, Georgina Kessel, en la Torre Azul de Reforma, se les comunicó la decisión final de la casa presidencial: sería Calderón el que, el martes por la tarde, entregara la iniciativa al Congreso y asumiría así su facultad constitucional del derecho de iniciativa. El viraje de último momento de Los Pinos tuvo que ver con las intensas negociaciones que tuvieron lugar durante el fin de semana y el lunes con las cúpulas del PRI. Contactos y negociaciones al más alto nivel, entre el despacho de Manlio Fabio Beltrones, la oficina del presidente Calderón y la del secretario Juan Camilo Mouriño, antecedieron el giro sorpresivo con el que el mandatario se sacudió las críticas y señalamientos de ser un gobernante que eludía su responsabilidad. Una voz de la casa presidencial afirmaba el fin de semana que la verdadera negociación de la reforma no se estaba dando en el debate mediático ni político. Incluso comentaba que el activismo de figuras del gabinete como la secretaria Kessel y el director de Pemex, Jesús Reyes Heroles, eran más bien una pantalla mediática. “Puede ser una buena jugada que mientras ellos aparecen en el debate y la polémica, la negociación avance en otro lado”, decía el calderonista del primer círculo. Hay quien también afirma que fue en realidad condición del PRI que la iniciativa llegara a Xicoténcatl enviada por Calderón, pero lo cierto es que el lunes por la noche, en una decisión conjunta con el dirigente del PAN, Germán Martínez Cazares, el Presidente, seguro ya con los amarres que le auguran una aprobación de su iniciativa, decidió ser él, personalmente, el promotor de la reforma que cambiará las leyes secundarias que rigen a Pemex. Hoy ya queda claro, tras el anuncio hecho ayer por el Senado de un “debate nacional sobre la reforma energética”, que el PRI pudo haber comprometido sus votos con Calderón y que éste cedió a varias de sus peticiones; sin embargo, lo que esta vez no comprometieron los priístas fue una aprobación fast-track de la iniciativa presidencial. A diferencia de los pactos hechos por Calderón y el PRI en las iniciativas de la Ley del ISSSTE y la reforma fiscal, ahora los priístas pidieron tiempo para la discusión de la propuesta que, todo apunta, sería aprobada en un periodo extraordinario en el mes de mayo. Senadores panistas, consultados por esta columna, comentan que aún “no hay un sí definitivo del PRI, pero están como en el cortejo con las mujeres: dicen sí, pero no cuando”. Y aseguran que el lunes por la noche, cuando les anunciaron que finalmente sería Calderón quien presentara la iniciativa a través de la secretaria Kessel, también les dieron un mensaje directo de Los Pinos: el gobierno no tiene nada de qué “avergonzarse o esconderse” y que está haciendo “lo correcto”. Aunque no queda muy claro si todos los senadores blanquiazules compraron ese mensaje del Presidente. Porque la ausencia de Santiago Creel Miranda en el acto protocolario de la entrega de la iniciativa al Senado llamó la atención. No era su obligación recibirla, pero el presidente de la Mesa Directiva del Senado bien pudo haber estado presente para que la secretaria de Energía le entregara el documento. Pero el coordinador de los senadores panistas no estaba en Xicoténcatl para recibir la iniciativa que el Presidente ha calificado como “toral” y de la que el mismo Creel se había dicho “dispuesto a pagar el costo”. Cuando Georgina Kessel le entregaba el documento al ayudante de Creel, Víctor Orduña, secretario técnico de la Mesa Directiva, el líder parlamentario blanquiazul estaba encerrado con la mayoría de sus compañeros de bancada en la Torre Azul. A varios de los más de 40 senadores panistas que estaban en la encerrona, revisando la iniciativa les llamaron a sus celulares para decirles que en Xicoténcatl se estaba retrasando la entrega porque Kessel esperaba la llegada del presidente del Senado. Pero Creel nunca llegó y la secretaria tuvo que entregársela al ayudante de la Mesa Directiva. Para ser una reforma “prioritaria” del gobierno calderonista, la escena de ayer en el Senado fue muy distinta a la del día en que el secretario de Hacienda, Agustín Carstens, acudió a entregar la iniciativa de reforma fiscal y se la recibió personalmente el entonces presidente del Senado, el priísta Manlio Fabio Beltrones. O cuando el mismo Carstens, en septiembre pasado, llegó a San Lázaro a entregar el Paquete Económico 2008 y se lo recibió, en sábado, la presidenta de la Mesa, la perredista Ruth Zavaleta. ¿Será que por estar atareado en la negociación con los priístas el gobierno no se puso bien de acuerdo en los detalles con los panistas? En todo caso, la tan anunciada reforma energética, la que busca preservar el “tesoro petrolero” y “modernizar a Pemex”, la que desata pasiones y nacionalismos, ya está sobre la mesa. sgarciasoto@hotmail.com salvador.garcia@eluniversal.com.mx
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