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Educación financiera
Vaya. Por fin hay interés en la educación financiera. Desde hace ya varios años esta columna ha propuesto dedicarle algo de tiempo en la secundaria a que los jóvenes entiendan los dos conceptos básicos de las finanzas, y sus aplicaciones para la vida cotidiana Y si usted nos ha acompañado por algún tiempo, recordará que hemos hablado del ahorro para la vejez, de los créditos hipotecarios, del manejo de las tarjetas de crédito e incluso de los fondos de inversión. Y es que nadie nace sabiendo cómo manejar el dinero, y si no se aprende, acaba uno trabajando para él. Las malas decisiones con respecto al dinero cuestan mucho. Un guardadito que costó meses, o incluso años, desaparece en minutos. Un capricho comprado con tarjeta de crédito acaba costando meses de pagos mínimos que nunca terminan. La falta de previsión en la juventud se convierte en una vejez amarga. Todo, por no entender un par de cosas que son muy simples, pero que, reitero, no se saben por naturaleza. Para entender de finanzas hay, como le decía, dos conceptos elementales que tenemos que aprender. El primero es el valor del dinero en el tiempo, y el segundo es la relación que hay entre ganancia y riesgo. Si usted logra captar la esencia de los dos, podrá tomar brillantes decisiones, como si llevara años dedicado a estos mercados. Por eso quiero volver a hablar de ellos. El dinero cambia de valor en el tiempo. No es lo mismo tener hoy cien pesos, que tenerlos dentro de un año, o haberlos tenido hace diez. Aunque el billete sea el mismo, el valor de ese billete cambia. No es muy difícil ver cómo va cambiando, por cierto. Hace diez años, podía usted comprar 30 kilos de tortillas con ese billete, y hoy comprará 12. Visto de esta manera, el billete perdió valor. Sin embargo, lo podemos ver de manera diferente, si usted hubiese invertido ese billete no en tortillas, sino en Cetes, hoy tendría trescientos pesos, que le permitirían comprar 36 kilos de tortillas. Es decir, el dinero ganó valor. Note usted que hay dos maneras de ver el comportamiento del dinero en el tiempo, dependiendo de qué hagamos con él. Si nos lo gastamos de inmediato, obtenemos una satisfacción inmediata: atascarnos 30 kilos de tortillas. Si decidimos guardarlo, años después podemos darnos la satisfacción de la megataquiza, incrementada. El dinero, si no hacemos nada, pierde valor con el tiempo. Por eso cuando la inflación es mayor, quienes pierden más son quienes no tienen activos, es decir, quienes no ahorran o invierten. Puesto que dependen del billete conseguido ese día, todo el efecto de la inflación les cae encima. Conforme pasa el tiempo, su dinero vale menos. En cambio, si invertimos el dinero, gana valor con el tiempo. Cada día hay más, y si la inflación crece, el valor del dinero crece más que ella, porque está invertido. Y cuesta trabajo imaginar cuánto crece. En el ejemplo que le comentábamos, cada peso invertido en Cetes al inicio de 1998 representa tres pesos de hoy. La inflación, en ese mismo tiempo, ha hecho perder al dinero la mitad de su valor. Así, usted habría ganado 50% sobre su inversión si hubiera comprado Cetes a inicios de 1998. Es decir, el sacrificio de no consumir hace diez años le habría reportado el beneficio de que hoy puede consumir ese 50% adicional. Es dinero que trabajó para usted. Viene ahora el problema de la aplicación del concepto. Para obtener una ganancia, debe usted invertir en algo que le dé una ganancia superior a la inflación. Si está pensando en el sistema financiero, entonces debe usted ahorrar en instrumentos que le ofrezcan más de 4% que están subiendo los precios ahora. Los Cetes, por ejemplo, pagan 7.4% al año. Y encontrará usted en el banco que guste diversos fondos de inversión que ofrecen una tasa parecida a ésta. Lo que no debe hacer es guardar su dinero en instrumentos que paguen menos, como ocurre con muchas cuentas de ahorro. Una limitación para muchos fondos de inversión y otros instrumentos que pagan una buena tasa de interés es que piden un ahorro mínimo. Si usted no ajusta esa cantidad mínima, entonces el sistema financiero puede no ser la mejor opción. Pero le platico más en la próxima colaboración. www.macario.com.mx
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