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Salustio
06 de abril de 2008

HISTERIA SIN FIN

La pelea en el cochinero sigue. Lodo contra todo. Indefendible ya la victoria de cualesquiera de las dos tribus en pugna. Los acuerdos para limpiar la elección en el PRD, imposibles. De que la perra es brava hasta a los de casa caza. Jesús Ortega y Alejandro Encinas, empecinados en capitanear el barco perredista, lo hunden.

Ante la tragedia amarilla surge una incuestionable verdad:

Los perredistas no saben contar. Y si se arriesgan, lo hacen con las patas y los números no les salen. Cómo estarán las cifras, que en la competencia entre Chucho y Encinas, quien gana es el gobierno.

Y algunas propuestas:

1. Aceptar que si son malos para la grilla, son peores para sumar. Lo suyo es la división.

2. Que pidan asesoría a Hildebrando Zavala, el cuñado presidencial, para destrabar el cómputo de la elección interna.

3. Si falla el llamado “rey del algoritmo”, optar por lo radical: que anulen la elección.

4. Nombrar presidente interino.

5. Quién mejor para ocupar esa plaza que el actual secretario de Gobernación; si para salir del atolladero el Tri tiene en mente a El Vasco Aguirre, qué pero le ponen al madrileño Mouriño.

6. Borrar toda huella del lodazal.

7. Ideal para esta tarea, la cabeza del IFE. Leonardo Valdés Zurita, tras exhibir las boletas en vitrinas, las mandaría a la hoguera, y los perredistas dormirían con la conciencia intranquila, pero al menos ya dormirían.

8. Llamar a una nueva elección.

9. Bajo la consigna de más vale malo conocido que Arturo Núñez por conocer, se propone al magazo Luis Carlos Ugalde. Al menos éste sí dará ganador.

MR. INCREÍBLE Y EL FIN DE LOS LÍDERES

Nueva diatriba presidencial contra lo innombrable, el coco, el político lumpen del sexenio: el tal López, el cual Peje. Todo contra los líderes manipuladores de conciencias.

El escenario: la inauguración de la Feria Nacional del Empleo, tras abogar por el fortalecimiento “con nacionalismo y decisión”, de Pemex.

La muleta literaria: Juan José Arreola, el creador del Miligramo prodigioso. Quien aseguró, dijo Calderón, que México necesita que ya no haya líderes importantes ni dirigentes de multitudes, sino que cada hombre sea capaz de conducirse por sí mismo.

Y se entiende esta fobia contra los líderes de masas, dirigentes en calidad de calle, pues quien la expresa se ha definido seguidor de los héroes, de los superhéroes.

Es más, se empató a uno.

Eran los tiempos de campaña por la Presidencia, 29 de enero de 2006. Eran momentos de definiciones. Y quien ahora se pasea en Los Pinos, las hizo. Coqueteando con la historia, lanzó: “Soy como Míster Increíble”. Y se calificó capaz, igual que el dibujo animado, de acabar con los malosos.

Por lo demás, resulta contradictorio que lo haga quien en cada uno de sus actos mueve masas, aunque éstas estén integradas exclusivamente por los numerosos hombres del Estado Mayor Presidencial que desde el inicio de su sexenio lo rodean y resguardan de cualquier desaguisado.

Bienvenido el reino de los superhéroes y de los chicos superpoderosos.

Ruth vs. los profetas

Desde el púlpito legislativo, la perredista Zavaleta pontificó: pidió a los jóvenes parlamentarios de América Latina huir de los profetas.

De esos “que están dispuestos a morir por la verdad, porque suelen provocar también la muerte de muchos otros, a menudo antes que la propia, y a veces en lugar de la propia”.

Su muleta literaria: Umberto Eco, El nombre de la rosa.

Su destinatario: desconocido. ¿Usted cree?

RELACIONES PELIGROSAS

Acuerdos de Juan Camilo Mouriño en lo oscurito. Reuniones amparadas por la sombra. El secretario de Gobernación acudió con la jerarquía católica para cabildear su apoyo a la reforma de Pemex.

Y lo consiguió. Tras una reunión privada, la CEM aseguró, diosito de por medio, que el gobierno no tiene en mente el pecado de la privatización petrolera, sino sólo “propiciar un ambiente que permita la extracción del crudo, aunque esto implique alianzas con industrias extranjeras”.

Pero no fue todo. Al mejor estilo de El silencio de los inocentes —el quid pro quo, del doctor Lecter—, el clero también sacó tajada: obispos aseguraron que Juan Camilo refrendó su rechazo al aborto.

Afirmación más que oportuna ante el anuncio de la Corte de abrir el debate sobre la controversia de la PGR y la CNDH contra la despenalización del aborto en la capital.

El clero pesca en el río revuelto de la mala relación entre los gobiernos federal y del DF.

Por sus siglas los conoceréis

Y qué decir de la Corte. El fallo sobre el aborto marcará en definitiva su rostro. Un rostro que hasta ahora ha mostrado rasgos poco modernos. Su definición hará que el orden de los factores sí altere el producto: podrá ser la SCJN (Suprema Corte de Justicia de la Nación) o la SJCN (Suprema Justicia Conservadora de la Nación). Ese autorretrato lo veremos en breve.

 
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