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    Economía Informal
Macario Schettino
03 de abril de 2008

¿Cambio de expectativas?

Pues parece que abril está mejor que marzo, y que la maldita primavera de la que hablamos hace un par de semanas puede no resultar tal

El martes, las bolsas de valores subieron como pocas veces, aunque la información económica que apareció ese día no fue especialmente atractiva. En Estados Unidos, el gasto en construcción cayó 0.3%, lo que no parece muy bueno, pero comparado con lo que se esperaba, una contracción de un punto porcentual completo, ya no es tan mala noticia.

Algo similar ocurrió con el índice de administradores de compras, el indicador adelantado de la actividad industrial, que nuevamente quedó por debajo de 50 puntos, es decir, señala hacia una caída. Sin embargo, el dato de 48.6 es mejor que los 48 puntos que se esperaban, así que, al igual que en el caso de la construcción, ya no se vio tan feo.

Pero este tipo de noticias, medio buenas y medio malas, han provocado en otras ocasiones recientes caídas muy significativas en las bolsas, mientras que ahora tuvimos uno de los mayores repuntes en Estados Unidos. Los tres índices más seguidos, Dow Jones, S&P 500 y Nasdaq, subieron 3%, lo que es todavía más impresionante frente al día anterior, que cerró el peor trimestre bursátil en Estados Unidos desde la recesión pasada.

En México, el buen comportamiento (estoy siendo moderado) empezó desde el lunes. La razón es otra. El cambio en las reglas de Siefores permitió que estos fondos puedan colocar una mayor cantidad en bolsa, lo que no sólo llevó a un incremento en los índices, sino también a un gran volumen. En los primeros dos días de la semana, la bolsa mexicana pasó de 30 mil a 32 mil puntos, cosa de 6% de ganancia. Desde octubre pasado no se veía en ese nivel.

Este mayor movimiento en la bolsa de México, sin embargo, no habría podido tener el éxito que referimos si no fuese porque también en Estados Unidos hubo el comportamiento alcista del martes. Y éste no tiene nada que ver con las Siefores. Como veíamos, tampoco parece tener relación con los datos económicos, que no tienen nada de excepcional. Al parecer, el sentimiento en los inversionistas de Estados Unidos es que la crisis financiera, resultado de la burbuja inmobiliaria, ya ha tocado fondo. No es la primera vez que hablamos de ello aquí. Hace muy poco tiempo que tuvimos otra situación similar, que de pronto se descompuso con la quiebra de Bear Stearns, y su rescate.

A partir de ese evento, las dudas sobre el tamaño del boquete crecieron, y en lugar de estimar en 250 mil millones de dólares el problema, hubo quien habló de 1.5 billones, es decir, seis veces más. Bajo esa idea, la semana pasada fue de incertidumbre y nerviosismo. Sin embargo, los vientos primaverales parecen haber mejorado la percepción de los inversionistas, que nuevamente regresan a estimaciones del orden de 300 o 400 mil millones de dólares para las pérdidas totales de la crisis inmobiliaria.

Aunque le parezca mucho dinero, se trata de una cantidad muy fácil de diluir en una economía del tamaño de Estados Unidos. Hace 20 años, hubo una gran crisis inmobiliaria que llevó a la quiebra a varias empresas de savings and loans, algo así como nuestras uniones de crédito. El boquete en aquella ocasión fue de 500 mil millones de dólares, y ya nadie se acuerda de ella.

Como ha ocurrido en ocasiones previas, la verdad es que no tenemos información suficiente para saber si la economía de Estados Unidos sigue rumbo a una contracción o empieza a corregirse. Tampoco los inversionistas de ese país tienen información, así que actúan con lo poco que tienen, y con la esperanza de aprovechar oportunidades. Sin embargo, al actuar modifican el comportamiento de la economía completa. Así, esta actitud positiva con que iniciaron abril reduce los riesgos de recesión, que no desaparecen, como dijo ayer mismo el presidente de la Reserva Federal.

Pero hay que seguir atentos a los números. El más importante, la inflación. No lo olvide.

www.macario.com.mx

 
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PERFIL
 
Doctor en Administración, candidato a doctor en Historia. Ha sido profesor investigador en El Colegio de México y el Tecnológico de Monterrey. Es director de Investigación y Programas Doctorales del Tec de Monterrey, campus Ciudad de México. Ha publicado 12 libros. Su columna consiste en análisis sencillos de fenómenos económicos y financieros.
 
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