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Los regaños de Manlio Sin “Alternativa” Preguntándole a Dios
Retorciéndose el colmillo, digo, el bigote, Manlio Fabio Beltrones salió a acuñar una gran frase, la verdad: —No perdamos de vista que hay gobiernos a los que desgasta el poder y hay otros a los que los desgasta no poder. Zas. ¿En qué contexto lo dijo? Pues al, de nuevo, “regañar” (elegantemente, pero eso hace) al presidente Felipe Calderón por presunto sacatón (nótese que aún le damos el beneficio de la duda) por aquello de que ahora resulta que no mandaría él la tan cacareada iniciativa de reforma a Pemex. Otra vez Beltrones: —De la lectura de la Constitución creo que surge la idea de que el Ejecutivo tiene la facultad y el derecho de iniciativa, de tal suerte que nosotros pensaríamos que lo usase y no renunciase a él (uy, eso ya calienta). Creo que renunciar al derecho de iniciativa que le da al gobierno la Constitución pues es renunciar a una parte de ser gobierno (uyyyy, con árnica). En el mismo track anda Emilio Gamboa, coordinador de los diputados priístas. Que Calderón asuma su responsabilidad y también, por supuesto, los famosos “costos políticos”. Hay otro priísta, Eduardo Bours, que coincide con lo dicho por Beltrones (¡¡y eso que no se pueden ni ver los dos sonorenses!!) y Gamboa. Bours dice que la discusión sobre la reforma energética “lo han manejado con las patas, (son) unos maletas para manejar los temas”. La mera verdad, sí. ¿Dónde quedó —es un decir, eh— la mano izquierda en la política que con tanta “maestría” manejaba (¿o maneja?) el PRI? Lo que te choca te checa Hay una máxima, digamos sicológica, que dice que lo que te choca te checa. Es decir: que uno tiende a odiar lo que de otros ve en sí mismo. Esto pensaba al ver lo que pasó en el partido que se llamaba Alternativa encabezado —formalmente, ya veremos si legalmente; lo decidiría el TEPJF— por Alberto Begné. De ver cómo dejó fuera de toda jugada al grupo de Patricia Mercado con el cual, desde hace tiempo, tenían profundas malquerencias. Recuerdo una frase crítica de Begné respecto a Mercado que al mismo tiempo era una supuesta autocrítica a la izquierda (léase a AMLO): —(Cayó en una) de las principales distorsiones de la izquierda mexicana: los caudillos por encima de las instituciones. Me vino a la mente porque él fue nombrado líder del partido por unanimidad, sin alguien que se lo e disputara. Se agandalló el que acusaba de agandalle. Le cambió el nombre al partido a simplemente Socialdemócrata (Partido Albertino Social o Partido Begnesista Mexicano sí hubiera sido un exceso). De nuevo: lo que te choca te checa. Ni cómo hacerle (por cierto, sería una tesis interesante para probar en otras relaciones de poder, digamos AMLO vs. los malos de la derecha) porque, para ser sincera, también Mercado a veces se sentía dueña absoluta del partido. ¿Será que los dos se odian porque, en el fondo, aunque con visiones diferentes del partido que sí son reales, se parecen? ¿Por qué una vez que llega el poder —frase trillada, no por ello menos cierta— todo corrompe? Renovación de términos políticos Hay términos en la política que a estas alturas están caducos o démodés. Hoy le ofrezco esta nueva minisección para la renovación de términos políticos. Iremos de uno en uno. Se aceptan y esperan, como siempre, sugerencias. Contexto: el FAP —esa suerte de simipartido que quiere tener los privilegios pero no las obligaciones del caso— dice estar preparadísimo para un “paro legislativo” (una práctica altamente democrática: los legisladores a quienes “contratamos” para que legislen dicen que en realidad no legislarán por el bien de todos, ¿usted entendió?) para actuar (o dejar de hacerlo, pues) en caso de un “albazo” del gobierno para presentar la reforma energética. Definición original: “albazo”: intentona de una mayoría/gobierno de presentar sorpresivamente una iniciativa sin darle oportunidad de reaccionar al contrario, a fin de aprobarlo sin mayor discusión. Propuesta: hay que cambiar el término “albazo”. El gobierno, PAN o sistema PAN (dice Creel) se ha tardado tanto en presentar la propuesta que debería llamarse “ocasazo” o “atardecerzazo”. Se va… se va… se fue Desde hace semanas, cuando se desató el escándalo por su actuar, varios pidieron su renuncia. Por ética no podía seguir con una responsabilidad nacional tan importante. Parecía estar muy seguro en el cargo. Ahora se busca a un sustituto que sepa hacer equipo, no operar detrás, desde fuera de la cancha. Que deje de lado su enorme ego. Que atienda a las entrevistas (que no sean exclusivas). Que sí gane México. Me refiero a Juan…, ¡ay, este teclado...!, perdón, a Hugo Sánchez, quien, corrido por la Federación Mexicana de Futbol, dejó la selección nacional. Las esperanzas ahora las tenemos en un hijo de inmigrantes. Nooo. Tampoco crea que es JC Mouriño quien cambiaría las patadas políticas por las de verdad. Me refiero a Javier El Vasco Aguirre. ¿Quién sería su homólogo en la política? Bajo el sello de Heberto Castillo El mismo día en que AMLO había anunciado que daría a conocer un jugosísimo contrato con Repsol —compañía española que se trae entre ceja y oreja— aparece un misterioso desplegado con el sello de la Fundación Heberto Castillo que avala el contrato. Por supuesto que llamó la atención que estaba firmado, además, por David Shields, especialista del sector energético quien, como “testigo social designado”, avalaba que todo fue transparente cual agua de filtro. Laura Itzel Castillo —hija de Heberto e integrante del gabinete amloísta— desconoció el desplegado, por supuesto. Y la valoración de Shields. Resulta que a quienes pagaron este desplegado —¿quiénes por Bucareli serán?— se les olvidó poner —ajá— que salió de la propia Comisión Federal de Electricidad. Santo encuentro JC Mouriño se reunió con la 86 Asamblea de la Conferencia del Episcopado Mexicano. Les explicó, leemos, por dónde irían los cambios en el sector energético. ¿Les habrá preguntado por qué Dios escondió a más de 3 mil metros de profundidad el petróleo? katia.katinka@gmail.com .
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